Sicilia da a conocer el lenguaje de la piedra

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El artista expone sus últimas obras en Madrid hasta el 20 de abril
El creador expone sus últimas obras en Madrid hasta el 20 de abril

Hay un momento de la concepción en que la materia se descompone, se vertebra como gotas de aguas para transformarse en piedra tatuada, en puerta celestial, en estrellas perdidas en un universo inalcanzable. Las obras del artista español José María Sicilia (Madrid, 1954) nacen de ese toque divino, de esa catarsis en la que se pervive a través de la dureza, o se perece en las vertiginosas aguas de la temida e insoportable levedad del ser.

Hay un halo fantasmagórico en algunas de sus propuestas
Hay un halo fantasmagórico en algunas de sus propuestas

Tras un tiempo de silencio expositivo en la Piel de Toro, el que fuera galardonado con el Premio Nacional de Artes Plásticas en 1989 desembarca sus obsesiones de arena de playa en la Galería Soledad Lorenzo (Madrid, Orfila, 5) hasta el próximo 20 de abril; acotando el impresionante espacio exhibidor con piezas en las que existe un turbulento componente mortuorio y espectral.

La producción de Sicilia ha ido variando desde sus inicios, a la vez que lo ha hecho el paisaje vivencial que le ha acompañado. Lejos quedan sus anotaciones singulares por el expresionismo más descarnado y sus jugueteos con las monocromías; ahora le interesa más proponer conceptos, engancharse a una tesis casi metafísica en donde la experiencia sensible es la auténtica protagonista.

Los espejos colgados remiten a la vanidad de los hombres
Los espejos colgados remiten a la vanidad de los hombres

En un mundo multimedia, qué menos que atreverse a arropar las esculturas y pinturas con sentidos de los que carecen; una táctica que acerca a la muestra alojada en Soledad Lorenzo a una especie de conjuro de índole visual, sonoro y táctil.

Para recorrer los laberintos emocionales propuestos por la mente creativa de este sibarita de materiales nobles, el espectador se tiene que dejar llevar de la mano a través de la hondura temática y de implicaciones existencialistas que vertebran Eco-Espejos-Constelaciones. Para abrir boca, y como saludadores bestiales de los comensales que esperan atajar el hambre en tan selecto restaurante, Sicilia cuelga cabezas de toros construidas con distintas texturas y diferentes intenciones manipuladoras. El horror se conjuga con la pasión y el respeto que el autor presta a las tauromaquias de funeral, a las hechiceras danzas en torno al desmembramiento que tanto gustaba a maestros de las luces y las sombras como Goya y Picasso. El mencionado coro escénico cornea así la retina del visitante, a la par que educa su intuición para afrontar las demás estaciones expositivas.

Sus esculturas son como remansos en los que el espectador puede escuchar sonidos reparadores
Sus esculturas son como remansos en los que el espectador puede escuchar sonidos reparadores

Después de andar entre testas coronadas con estoques certeros, el creador residente en Francia presenta el eje central de su trabajo: una sala flanqueada por monumentales espejos, con leyendas grabadas en ellos. Como si fueran llamadores de ángeles, estos objetos pergeñados para proyectar la vanidad de sus congéneres contienen mensajes en los que se pone de manifiesto una intensa conversación con el subconsciente colectivo, el mismo al que se encomendaron multitud de pintores y escultores en siglos y épocas precedentes.

Asomarse al reflejo de sus puertas al subconsciente provoca distintas emociones
Asomarse al reflejo de sus puertas al subconsciente provoca distintas emociones

Fruto de esas palabras al viento o al aire acondicionado, surgen esculturas metamorfoseadas para la ocasión en constelaciones, coincidentes con los doces meses del año. El tacto y el sonido ayudan a que los espectadores tengan la sensación de estar entrando en el cielo estrellado; el hogar de Perseo, Casiopea o Pegaso; la casa de una religiosidad ajena a los errores de los hijos de Adán y Eva, plena de perfeccionismo y de holgura espectral.

La tauromaquia está representada sin su parte de excitación mortuoria
La tauromaquia está representada sin su parte de excitación mortuoria

El octágono, una figura idealizada en el catálogo habitual de la cabalística de Sicilia, se concreta como la ecuación adecuada para desarrollar su visión del cosmos, como si de una simbología recurrente se tratara. Las pizarras que responden a  tal ordenación retrotraen a sueños de arenas bañadas por las olas, a castillos de la niñez doblegados por el poder del viento y la pala.

Al final, la clave de estas representaciones se concreta con una serie de dibujos en los que la abstracción esconde su primacía, frente a las clases de anatomía animal.

La exhibición contiene una cierta atmósfera macabra
La exhibición contiene una cierta atmósfera macabra

La nave que capitanea José María Sicilia en este 2011 recala con su legado celestial y humano en la Galería Soledad Lorenzo, con intención de quedarse. Por lo menos, hasta colmar de proteínas sensibles a los que decidan pasear con él por los jardines de lo emocional, por la conciencia más allá de lo aparente, hacia un mundo en el que la piedra se convierte en palabra, en versículo hiriente y salvador.

Las ánimas se hermanan con la luminosidad a través de Sicilia
Las ánimas se hermanan con la luminosidad a través de Sicilia

Nota.- Todas las imágenes reproducidas tienen el copyright de la Galería Soledad Lorenzo.

Más información en http://www.soledadlorenzo.com

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