Los viejos rockeros nunca mueren

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Flash Gordon y Buck Rogers fueron rivales de papel durante décadas, en las que compitieron por ser los protagonistas absolutos de las fantasías de las generaciones marcadas por la Gran Depresión y la Segunda Guerra Mundial. Este par de personajes míticos de la ciencia ficción de los robots de hojalata y los láseres de mortandad pistolera tendrán, próximamente, su alter ego respectivo desde el punto de vista cinematográfico. Más de media centuria después de su nacimiento, el dueto de exploradores podrá entrar de nuevo en acción en sendas obras destinadas a ser proyectadas sobre una pantalla blanca.

Flash Gordon quiere seguir dando mamporros a Ming
Flash Gordon quiere seguir dando mamporros a Ming

Flash Gordon es quizá el más conocido internacionalmente de tan aventurera pareja. Jugador de rugby -o fútbol americano- de los que harían sombra a Cristiano Ronaldo y David Beckham, este hombretón de pelo en pecho surgió de la cabeza de Alex Raymond, cuando le dio forma de tira periódica en el año 1934. Las hazañas de Gordon en el desconocido planeta Mongo, donde un tirano llamado Ming amenaza con destruir todo el universo, dieron pie a numerosas series de televisión y a una película: la sicodélica y resultona Flash Gordon, dirigida en 1980 por Mike Hodges. Todavía se sabe bastante poco de esta revisión digital que encara en pleno siglo XXI el deportista surgido de la máquina de escribir de Raymond; pero todo apunta a que los responsables del proyecto desean a Breck Eisner en el apartado de la realización y a Sam Worthington (Avatar) como principal reclamo interpretativo, quien sustituiría al ochentero Sam J. Jones.

Buck Rogers vuelve al siglo XXV
Buck Rogers vuelve al siglo XXV

Por su parte, Buck Rogers fue en origen una serie de novelas redactadas por el estimulante Philip Francis Nowlan. La indudable imaginación del autor diseñó mundos extraordinarios que muchos compararon -en su momento- con los publicados en los libros de H. G. Wells. Los títulos en los que se desgranaban los problemas de este piloto estadounidense, que por un error de cálculo viaja en el tiempo hasta el siglo XXV, fueron desde el número uno el almuerzo onírico de miles de chavales durante las décadas de los veinte, treinta, cuarenta y cincuenta. La pequeña pantalla fue, al igual que con Flash Gordon, el primer acomodo audiovisual de Buck; hasta que en 1977 Ford Beebe y Saul A. Goodkind adaptaron las palabras de Nowlan en el filme Buck Rogers, el aventurero del espacio. Gil Gerard, quien también se encargó de interpretar la correspondiente franquicia televisiva, fue la estrella escogida para dar vida al astronauta y donjuán interestelar. Semejante material no ha pasado desapercibido a una industria, como la de Hollywood, lastrada por la escasez de buenas ideas; y ya se está trabajando en una adaptación digna de estos tiempos en 3D. Al principio, los poseedores de los derechos ofrecieron el cargo de director a Fran Miller, pero el dibujante e ilustrador –metido de lleno en su propia proyección profesional hacia los inmensos campos en barbecho del séptimo arte- rechazó el trabajo. Sin embargo, Hollywood no llora por la falta de realizadores y: a rey muerto, rey puesto. El recién coronado parece ser el efectista Paul W. S. Anderson.
Tanto en el caso de Flash Gordon, como en el de Buck Rogers, las cosas están demasiado en el aire como para mencionar algo más sólido que meras especulaciones –aunque vengan de personas con cierto crédito en el mundillo de la información cinematográfica-. Así que, aún debemos esperar a dar noticias totalmente confirmadas por todas las partes. Veremos cómo evoluciona el mercado.

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