Ridley Scott y Cormac McCarthy cohabitan en el planeta de la corrupción


El director británico acomete su nueva producción tras "Prometheus"

El director británico acomete su nueva producción tras “Prometheus”

A veces, la línea entre la legalidad y el delito es incluso más fina que la hoja del papel con que se envuelve la nicotina de un cigarrillo. Si a eso se suma una conciencia poco escrupulosa con el crimen; el asunto fronterizo se suele difuminar tanto, que resulta casi imposible de identificar puesto alguno en el que reflexionar o enseñar siquiera el pasaporte. Turbios individuos a los que se puede preguntar al respecto los hay a miles (únicamente basta con darse un paseo retiniano por cualquier periódico, para comprobarlo en la piel de banqueros, políticos y jueces); aunque el director de Blade Runner ha tenido  la suerte de no verse obligado a ir recogiendo testimonios por el lado oscuro de la vida; ya que tenía uno de primera mano, y encima redactado por la energética pluma del autor de No es país para viejos.

Michael Fassbender es el actor escogido para protagonizar "The Counselor"

Michael Fassbender es el actor escogido para protagonizar “The Counselor”

Lo reflejado en el párrafo anterior da a entender que todo el engranaje, de la más reciente película del cerebro de Alien, empezó precisamente por la parte del escritor norteamericano, afirmación dotada de absoluta veracidad. Las experiencias previas con el séptimo arte de Cormac McCarthy (Providence, Rhode Island, USA, 1931) habían sido tan gratificantes para el narrador, que pergeñó la historia de The Counselor en formato de pieza guionizada, con destino a ser desvestida audiovisualmente. De esta manera, el texto de la obra salió con arterias dialogadas y espíritu escénico, a partir del borrón inicial. Después de muchas noches y días dándole al teclado, al final surgió el germen de algo grande: un argumento de los que ponían en solfa el comportamiento humano ante las tentaciones, ciertamente bíblico y con reminiscencias legendarias sobre la pérdida del paraíso de la inocencia.

El intérprete de origen germano colaboró con Scott en "Prometheus"

El intérprete de origen germano colaboró con Scott en “Prometheus”

Así, una vez aparcado el ordenador -y con la idea de sacar adelante su proyecto-, el ganador del Premio Pulitzer se dirigió a ver a sus colegas Nick Wechsler, Paula Mae Schwartz y Steve Schwartz (equipo con el que había colaborado intensamente mientras construían los fotogramas de The Road) para solicitar su estimable opinión. La contestación no se hizo esperar, y la empresa se puso en marcha casi en el momento en que McCarthy ponía el the end a su story.

Brad Pitt participa en el filme

Brad Pitt participa en el filme

Una vez gestionados los terrenos administrativo y crematístico; lo que precisaban los activos ejecutivos era localizar a un director, capaz de dotar de estilo y autoría a un cuerpo dramático con semejante carga emocional, como la que desprende The Counselor en cada giro existencial de su tragedia contemporánea. A tenor de lo publicado en los meses previos a la elección, los nombres que se barajaron fueron varios y estimables. Sin embargo, la suerte jugó a favor de McCarthy y sus friends, ya que el inglés Ridley Scott se hallaba en esos momentos buscando un trabajo con chicha realista –más que nada para cambiar de tercio tras la aparatosa Prometheus-; y la carne que ponía en el asador el atractivo proyecto hizo que el responsable de Gladiator lo tuviera más que claro, a la hora de estampar su firma en el contrato (pliego que le habilita también en tareas de productor ejecutivo).

Cameron Diaz encarna a Malkina

Cameron Diaz encarna a Malkina

Scott se mostró cautivado -por lo que desprenden algunas de sus declaraciones- frente al aspecto sensitivo del relato, motivo más que suficiente que avaló su colaboración al lado del exitoso novelista de Rhode Island. Ambos pulieron los contornos y el fondo de un filme que versa sobre un abogado que vulnera la ley, con el objetivo de ayudar a una red de narcotráfico en la que presta sus servicios profesionales. Una bajada a los infiernos ajena a los colegios y universidades, la cual comparece en la cinta sellada con los escudos sombreados del Derecho, sin parapetos para preservar la justicia.

Cormac McCarthy es el autor del guion

Cormac McCarthy es el autor del guion

Ya con el cineasta y el texto configurados, la composición del reparto fue aparentemente fácil, ante un largometraje que se vendía por si solo como un caramelo demasiado apetecible para el paladar de cualquier  alumno de Stanislavki, Lee Strasberg o William Shakespeare. No obstante, pese a los posicionamientos de nombres más conocidos, el personaje principal recayó en un actor relativamente nuevo en Hollywood, quien pisó con solvencia en 2012 mediante un ramillete de películas que le pusieron en el firmamento de las movie stars. Con semejantes pistas, usted estará en el camino adecuado su piensa que el elegido no fue otro que el alemán de nacimiento -y británico de adopción- Michael Fassbender. El treintañero de Jane Eyre se hizo valedor de la honrosa designación después de haber alcanzado los galones necesarios de cara a Scott, logrados con su caracterización del ambiguo androide de Prometheus. El rubio europeo de Shame aceptó sin dudas  el liderazgo de un casting que se fue nutriendo, poco a poco, con ilustres secundarios del tipo de Javier Bardem, Cameron Diaz, Brad Pitt, Penélope Cruz, Natalie Dormer, Bruno Ganz y la recuperada para la pantalla grande Rosie Perez.

El narrador de "The Road" confió su texto a un grupo de productores con los que ya había trabajado

El narrador de “The Road” confió su texto a un grupo de productores con los que ya había trabajado

A día de hoy, The Counselor ya ha clausurado su grabación en escenarios tan estimulantes, entre otros, como los de Gran Bretaña, Estados Unidos y Hong Kong; y acicala su fisonomía en vistas de su próximo estreno. Una operación de millonaria cirugía estética con la que Ridley toma bocanadas de aire fresco, en espera de acometer una de sus guerras futuras más complicadas: remachar la secuela -tal vez pre- de la genial Blade Runner (hasta él tiene pesadillas al respecto).

Penélope Cruz fue una de las últimas incorporaciones al equipo artístico

Penélope Cruz fue una de las últimas incorporaciones al equipo artístico

Más información en http://www.imdb.com

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Crítica de cine: Prometheus


Cuando Ridley Scott hizo oficial que estaba en pleno rodaje de una nueva película de ciencia-ficción, después de unas décadas alejado de este género, los aficionados al cine de epopeyas galácticas se frotaron las manos. Miles de informaciones diversas surgieron respecto a este filme, que prometía refrescar emociones pretéritas. Encima, pese al secretismo con el que se llevó a cabo la gestación y evolución del proyecto, el mensaje subliminal de que se trataba de una precuela de Alien ayudó a que la bola de la curiosidad fuera agrandándose hasta límites inimaginables. Sin embargo, una vez colmado el estreno, la espectacularidad anunciada a bombo y platillo ha quedado más planchada que las camisas de una lavandería.

¿Puede un director traicionar los impulsos vitales de una de sus obras más famosas? A tenor de lo que Scott ha mostrado en Prometheus: no sólo es posible, sino que es un hecho palpable. A pesar de que es cierto que la saga de Alien perdió todo su sentido desde la cuarta entrega, el responsable de Gladiator no queda en mejor lugar que los blockbusters en los que el monstruo de los salivazos de ácido se enfrentaba a Depredador. Es más, incluso puede afirmarse que el producto del realizador inglés es mucho más extraño a la idea generatriz de El octavo pasajero que los hermanos más proactivos del mítico título.

Para empezar, el familiar del efectista Tony no ha hecho nada para defender su propuesta de los ejes labrados por la mercadotecnia, que la publicitaba como un prólogo sobre la formación del argumento narrado en la movie protagonizada en 1979 por Sigourney Weaver. Desde la primera escena, el espectador intuye algo raro, que posteriormente se confirma con un guion enrevesado y más oscuro que los pasillos de la nave extraterrestre. Si en la genial producción de finales de los setenta las cosas estaban meridianamente claras (se trataba de mezclar terror y exotismo espacial, a través de un vehículo en formato de celuloide directo y contundente), en Prometheus todo es demasiado rocambolesco, con una filosofía de mercadillo sobre la creación del hombre; tesis sustentadas a través de revelaciones casi tan endebles como las que los famosos de todo a un euro esgrimen en los programas de culto sobaquero, normalmente de naturaleza televisiva.

Unir arqueología y viajes galácticos no suele ser una buena idea si el señor que la define no acredita el nombre y el talento de Arthur C. Clarke, Isaac Asimov, Ray Bradbury o Stanley Kubrick. Y Ridley Scott, aunque es un cineasta de contrastada sabiduría audiovisual, no había conseguido establecer un mínimo pensamiento de trascendencia humanística en sus aventuras por el universo, desde la sobrecogedora y casi perfecta Blade Runner. Así, los personajes de Noomi Rapace y Logan Marshall-Green quedan vendidos ante unos diálogos supuestamente importantes, que al final resultan galimatías sin sentido alguno.

No obstante, la necesidad del autor de Los duelistas por explicar -de manera bastante torticera- su opinión sobre la existencia de Dios no es lo único que chirría en Prometheus. En el combate por decidir cuál es el mayor problema del libreto firmado por Jon Spaihts y Damon Lindelof también se acerca a la victoria por puntos esa obligación (probablemente más de índole comercial que por interés creativo) de meter con calzador el enlace con Alien, sea por donde sea. Tal fijación contribuye a que el discurso se confunda mucho más, si es que no lo estaba ya. La obsesión del británico, aparte de redundante, refleja el predecible agotamiento de un director que llevaba demasiado tiempo sin abordar profesionalmente el futuro, y que ha perdido frescura y coherencia en ese lapsus de tiempo.

Pero no todo es malo o reprobable en este atropellado largo de más de dos horas de duración. Como en algunas de las partes precedentes del serial alienígena, el androide es el papel más ambiguo y atrayente de la historia (rol que en la movie encarna con solvencia el camaleónico Michael Fassbender). Junto a él, cabría destacar el correcto empeño del resto del elenco interpretativo y del equipo de efectos especiales y dirección artística (asombrosos los mastodónticos escenarios elaborados artesanalmente en los Pinewood Studios). En ese último apartado, por lo menos, la concepción laberíntica de la nave Prometheus sí guarda una relación nostálgica con la pasada fisonomía de la Nostromo. Sin embargo, ahí se quedan las similitudes fílmicas.

En cuanto al tema, el bueno de Ridley regresa al universo de El octavo pasajero con la trama de un grupo de expertos, que recala en un misterioso planeta para encontrar a los seres que, aparentemente, confeccionaron a los hombres, mujeres y niños. Hasta ahí, el asunto presenta visos de débil lucidez. Las sombras vienen cuando comienzan a morir los miembros de la expedición, a manos de unos tipos que no se sabe muy bien de dónde han surgido… Asesinos programados a los que se suman unos bichejos tentaculares, que el realizador identifica como primitivos aliens. Habrá que esperar a las aportaciones de nuevas entregas para sacar algo medianamente potable. Eso si es que RS diseña más piezas con las que componer este puzle estelar.

La rebeldía antisistema ocupa el Victoria & Albert Museum


"Grace Jones in a maternity dress", designed by Jean-Paul Goude and Antonio Lopez, 1979 © Jean-Paul Goude

"Grace Jones in a maternity dress", designed by Jean-Paul Goude and Antonio Lopez, 1979 © Jean-Paul Goude

Entre 1970 y 1990 el mundo estaba casi literalmente en llamas. El academicismo intelectual de movimientos más tradicionalistas dejó paso a la anarquía, a la eliminación de barreras conceptuales entre las distintas variantes plásticas, a la composición de barricadas emocionales en las que los bastiones de lo absurdo y la resistencia de índole consumista tomaron las riendas del poder, normalmente mediado por la moda más alternativa y excéntrica. Eran tiempos de punk metalero y latas de Coca-Cola protagonizando lienzos; de peinados enlacados y euforia sinfónica de sonidos experimentales y electrónicos. En definitiva, era vida a ritmo de pinceladas, fogonazos, celuloides malditos y serigrafías destronando a los cuadros en gran formato en las salas de subastas y galerías.

Hans Hollein, "Façade from Strada Novissima, The Presence of the Past", 1980. Biennale of Architecture, Venice

Hans Hollein, "Façade from Strada Novissima, The Presence of the Past", 1980. Biennale of Architecture, Venice

A esos años de locura y pasión, ritmo y violencia creativa, es a los que rinde tributo y memoria el prestigioso Victoria & Albert Museum de Londres; en una muestra titulada Postmodernism: Style and Subversion, que copará la actualidad expositiva del centro de la urbe del Támesis desde el 24 de septiembre hasta el próximo 15 de enero de 2012.

Una pieza de simbolismo evidente es como el eje central o la ansiada piedra roseta de una exhibición que se gesta en función de la diversidad y la concepción multicultural. Esa puerta abierta hacia el camino de la insumisión colectiva, que supuso el Arte a partir de 1970, está representada por la impresionante fachada creada por Hans Hollein para la Bienal de Venecia de 1980, y cuyo título es el de La Strada Novissima. La recreación a escala de tan prestigiosa construcción se puede observar en el laberinto sensible planteado por el V&A, y en ella queda reflejada la ruptura iconográfica en la que estuvieron inmersos maestros tan reconocidos internacionalmente como los valorados Francis Bacon y Andy Warhol.

Ron Arad, "Concrete Stereo", 1983. Stereo system set in concrete

Ron Arad, "Concrete Stereo", 1983. Stereo system set in concrete

De 1970 a 1990, la música se fundió con lo cinematográfico, la pintura hizo un pacto demoniaco con las grandes superficies del consumismo, y la asunción de las posturas libertarias acampó sin sonrojo por el backstage de pasarelas vip y famoseo de postín. Publicaciones tan señeras como la excelente y ecléctica Domus (toda una declaración de intenciones desde el punto de vista del diseño editorial) daban las normas escritas a fuego para convertirse en alguien dentro del postmodernismo, corriente que se llegó a definir como una especie de acción incontrolable de ruptura de los espejos del pasado.

Martine Bedin (for Memphis), "Super lamp prototype", 1981. Painted metal with lighting components

Martine Bedin (for Memphis), "Super lamp prototype", 1981. Painted metal with lighting components

Fragmentación frente a unión, desorden y caos contra uniformidad, y resistencia a la autoridad añeja a base complejidad y contradicción; estas eran las coordenadas de un manifiesto figurado que asumieron para sí gente tan distinta como el cineasta Ridley Scott (la película Blade Runner es uno de los iconos para la generación que marcó la pauta en esos tiempos de tachuelas y sedas saturadas de cromatismo), la musa multiusos Grace Jones o los irrepetibles New Order.

i-D, no 28. The Art Issue, August 1985. Styled by William Faulkner, design by Terry Jones, photograph by Nick Knight, featuring Lizzy Tear

i-D, no 28. The Art Issue, August 1985. Styled by William Faulkner, design by Terry Jones, photograph by Nick Knight, featuring Lizzy Tear

La simplicidad fue desterrada del diccionario postmodernista, en su intención por abrir las ventanas hacia un nuevo mundo inexplorado, en el que la ciencia y la tecnología entraban a formar parte -en simbiosis indisociable- del humanismo ideológico; un universo fibroso donde la pluralidad de ideas se conjugaba con la divinización del consumismo y de la necesidad de brillar en el mundo durante al menos en un lapso calculado de ”15 minutos” en el arco existencial de cada hombre, mujer y niño.

Andy Warhol, "Dollar Sign", 1981. Synthetic polymer paints and silk-screen inks on canvas. Private collection. Photograph Christie’s Images 2011 © The Andy Warhol Foundation for the Visual Arts

Andy Warhol, "Dollar Sign", 1981. Synthetic polymer paints and silk-screen inks on canvas. Private collection. Photograph Christie’s Images 2011 © The Andy Warhol Foundation for the Visual Arts

Recordar esos veinte años de acción trepidante en todos los órdenes es como darse un paseo por lo más florido del Free Cinema y estrechar la mano de Tony Richardson, asistir en primera fila a la orquestación underground del camp, consignar los inicios de la etiqueta indie, abanderar la vanagloria de los excesos voluntarios en cualquier temática, bautizar con botellas de cava el nacimiento de lo trash, y caminar con soltura por el oxidado filo del apocalipsis urbano; siempre con cuidado de no hundirse demasiado en el infierno de los fashion zombies.

Al final, los que vivieron esa época en la piel de la bohemia artística suelen comentar que les venció su propio éxito. En definitiva, debe ser lo mismo perecer por el silencio y el olvido, que por las alabanzas continuas y la persecución infatigable de la eternidad. Sin embargo, lo que el polvo temporal no ha podido impedir es que, por unos meses, los postmodernistas presuman como antaño de ser las estrellas mediáticas más inalcanzables; y encima en una ciudad tan cosmopolita como Londres. Es como si la naturaleza de sus preceptos formativos cobrara significado nuevamente en este siglo XXI.

'Untitled (Joe)', charcoal and pencil on paper by Robert Longo, from the 'Men in the City' series, 1981

'Untitled (Joe)', charcoal and pencil on paper by Robert Longo, from the 'Men in the City' series, 1981

Más información, entradas y horarios en http://www.vam.ac.uk

Ken Follet continúa construyendo su iglesia en formato televisivo


Michael Caton-Jones es el director que dará vida audiovisual a este costoso proyecto

Michael Caton-Jones es el director que dará vida audiovisual a este costoso proyecto

Un templo de Budapest está listo para llamar a maitines, caracterizado como la británica –y ficticia- catedral de Kingsbridge. La capital húngara se disfrazará en breve con los ropajes pétreos y marmóreos descritos en las páginas del libro Un mundo sin fin -publicado por Ken Follet en 2007-, para convertirse en el escenario vivencial de los carismáticos personajes  ideados por el narrador de La clave está en Rebeca, en la exitosa secuela de Los pilares de la tierra.

"Los pilares de la Tierra" fue un éxito de la pequeña pantalla en 2010

"Los pilares de la Tierra" fue un éxito de la pequeña pantalla en 2010

Como su precedente impreso, la mencionada segunda parte saltará en julio (el rodaje supuestamente comenzará en ese mes) de las imprentas al medio audiovisual en el cuerpo de serie de televisión; una producción de la que se ocupan -al igual que en Los pilares…- los hermanos Ridley y Tony Scott (¿por qué solo se atreven a unir sus respectivos talentos en obras de la pequeña pantalla?). Mientras todavía se desconocen, probablemente por el secretismo intencionado con el que habitualmente envuelve cada una de sus empresas el responsable de Blade Runner, los actores que aportarán sus rostros a esta continuación iniciada en la Edad Media; lo que sí se ha aireado es el nombre del director encargado de grabar tan esperada historia: Michael Caton-Jones (Broxburn, West Lothian, Escocia, 1957).

La primera entrega obtuvo tres nominaciones a los Globos de Oro

La primera entrega obtuvo tres nominaciones a los Globos de Oro

Jones es un hombre que se ha ganado su lugar en el séptimo arte por ser un currito de industria, más que un autor con ínfulas de creatividad difíciles de domesticar. Así se explica que el compatriota de María Estuardo haya estampado  su firma en comedias más o menos alocadas –como Doc Hollywood-; aventuras míticas restauradas con unas pizcas de realismo de corte erótico –Rob Roy-; cintas policiales con tramas terroristas tan simplificadas como los universos dicotómicos en los que solamente existen los buenos y los malos –Chacal-; o segundas partes de célebres y polémicos largos sin sorpresa alguna –Instinto básico 2-. No obstante, la elección de este cineasta de las Highlands tiene su explicación; ya que de lo que se trata es de mantener frente al televisor a las audiencias en números lo suficientemente sabrosos como para no ocasionar el rechazo con brotes artísticos, que posiblemente no entendería la generalidad (lógicamente, este trabajo no debe parecerse en nada a experiencias más personalistas, como por ejemplo la llevada a cabo por David Lynch en Twin Peaks). Por cierto, un punto a favor de este realizador anglosajón lo supone el dato que el señor del país de las gaitas también acredita reconocimientos más que notables en la pequeña pantalla; algo que se puede comprobar con su competente labor en productos como la excelente y adictiva Spooks, de la BBC.

Aunque la catedral de Kingsbridge sigue presidiendo la escena, los personajes originales cambian en su totalidad

Aunque la catedral de Kingsbridge sigue presidiendo la escena, los personajes originales cambian en su totalidad

Los hermanos Scott lo han tenido meridianamente claro desde el inicio, Un mundo sin fin ha sido todo un reventador de ejemplares vendidos en las librerías; con lo que su materialización catódica debía estar a la altura, tanto de su precedente literario como del serial de 2010. En este aspecto, no es un dato baladí que Los pilares de la tierra arrasara en los medidores de los shares planetarios a lo largo de sus ocho episodios; un triunfo internacional que fue refrendado tanto por los telespectadores como por la crítica especializada (como muestra se pueden traer a colación las tres nominaciones en la última edición a los Globos de Oro).

Cuatro ha adquirido los derechos de emisión de "Un mundo sin fin"

Cuatro ha adquirido los derechos de emisión de "Un mundo sin fin"

Pero, pese al respaldo crematístico y de medios, Michael Caton-Jones no evita estar en el filo con una secuela de este estilo, de la que se espera tanto y que juega con elementos diferentes a los escenificados en Pilars Of The Earth. Para empezar, la acción de la novela transcurre doscientos años después de los conflictos descritos en la parte inaugural. Los hechos continúan sucediendo en Kingsbridge, pero los protagonistas originales ya han fallecido. No están ni el maquiavélico Waleran (Ian McShane), ni el compasivo prior Philip (Matthew Macfadyen), ni el intuitivo Jack (Eddie Redmayne), ni la peleona Aliena (Hayley Atwell). No obstante, los tipos que pueblan las páginas de la secuela tampoco tienen desperdicio. Hay una chica a la que su padre vende a un hombre al que no ama (Gwenda), una mujer de cierta educación que anhela convertirse en doctora, sin por ello ser acusada de brujería (Caris); un aprendiz de carpintero que pretende el amor imposible de una aristócrata (Merthin); y un sádico caballero al que le tapan sus crímenes las enormes influencias que posee en la Corte (Ralph). Ante tales puntos de apoyo humano, y como telón de fondo, la catedral aún en estado de construcción y los brotes de la peste negra dan un toque activo a la evolución de un argumento que mezcla romance y traición, asesinatos y épica, sentimientos contrariados y batallas sangrientas. Con esta receta, Jones tendrá que ser capaz de cocinar un guiso susceptible de interesar a propios y extraños.

Aún se desconcen los actores que encarnarán a los tipos de la obra de Ken Follet

Aún se desconcen los actores que encarnarán a los tipos de la obra de Ken Follet

Cuatro parece ser la cadena que emitirá en España Un mundo sin fin (como ya lo hizo con Los pilares de la tierra); aunque todavía habrá una espera más o menos larga para contemplarla frente al electrodoméstico que proyecta imágenes en movimiento. Mientras los aficionados aguardan; los que admiren la labor financiera de los Scott en el cosmos televisivo, seguro que les agradará saber algo sobre la aventura audiovisual en la que también interviene Ridley. Un best seller de Robert Harris, titulado Pompeya, es el proyecto que baraja desde hace tiempo el autor de Alien; y que al parecer ya empieza a despegar con unas garantías de filmación más claras. El inglés Paul W. S. Anderson es el último en subirse a este espectacular tren (incluso llegó a sonar como director Roman Polanski) destinado a competir en lo más alto por las audiencias con ansias de entretenimiento. El responsable de la versión en 3D de Los tres mosqueteros seguro que aporta espectacularidad en efectos especiales a la historia que transcurre en la urbe romana de Pompeya, momentos antes de ser destruida por la erupción del Vesubio. Por cierto, el guion corre a cargo del veterano Robert Towne: toda una garantía de desfase presupuestario.

Ridley Scott también tiene entre manos la producción de una serie basada en "Pompeya", el superventas de Robert Harris

Ridley Scott también tiene entre manos la producción de una serie basada en "Pompeya", el superventas de Robert Harris

Series míticas: Los últimos días de Pompeya


Peter Hunt adaptó la novela de Bulwer-Lytton en una miniserie de 1984

Peter Hunt adaptó la novela de Bulwer-Lytton en una miniserie de 1984

En el año 79 de la era cristiana, el Vesubio escupió su lava destructora por las calles de la que se había convertido en la capital de recreo para el imperio romano. Bajo este desolador manto de mortandad y cuerpos calcinados, varios siglos más tarde el político, dramaturgo y novelista Edward George Earl Bulwer-Lytton (Londres, 1803- Turquía, 1873) encontró -acurrucado entre el polvo surgido de las entrañas de la tierra- el intenso relato de un griego con honor, una bella seguidora de una secta corrupta, un maquiavélico sacerdote egipcio, una frágil y trágica esclava ciega y un gladiador de cincelados músculos y buen corazón. El parlamentario británico bautizó a esta trama nacida del caos como Los últimos días de Pompeya y, desde su publicación en 1834, el éxito nunca abandonó a esta muestra del romanticismo anglosajón.

El influjo de las páginas manuscritas con estilo clásico por el autor decimonónico prendió fuerte en la mente creativa del director Peter Hunt (Londres, Inglaterra, 1925- 2002, Santa Mónica, California, USA), quien metamorfoseó el argumento impreso en una sorprendente serie para la pequeña pantalla -titulada Los últimos días de Pompeya- que vio la luz en 1984, producida por Columbia Television y la RAI italiana.

Durante tres episodios, los espectadores de todo el mundo pudieron deleitarse con los amores del heleno Glauco, un aristócrata -con rigor y comportamiento propios de la polis en la que se había educado- que recalaba en Pompeya con el fin de hacer negocios lucrativos, para engrosar su ya cuantiosa fortuna. En esta urbe dedicada al comercio y al hedonismo sin límites, el protagonista caía preso de amor ante la mirada de la enigmática Ione, cuya voluntad y la de su hermano Antonio estaban dominadas por el poder sacrílego de Arbaces: un líder religioso entregado a una deidad figurada, que le proporcionaba suculentos emolumentos crematísticos a base de rituales en los que no mediaba ninguna espiritualidad.

Todo esto ocurría en una época en la que el Cristianismo era perseguido por su oposición a la domesticación imperialista exportada desde Roma, una corriente de unión sacramental que en Pompeya profesaban personajes como el del fortachón herrero Olinto y el siervo Pedro.

Semejante guion sirvió a Hunt para concitar frente a la mal llamada “caja tonta” a millones de televidentes, que se rindieron a una más que digna miniserie rodada en los míticos Pinewood Studios y en exteriores naturales de las ruinas de Pompeya y Nápoles. El rigor escénico con respecto al libro original impuesto por el veterano realizador fue una de las señas de identidad desde la gestación del proyecto, en un intento por reivindicar la riqueza narrativa de un literato algo desprestigiado en su tiempo, por su adhesión a una forma de redactar que tildaron muchos entendidos de caduca y poco dada a introducir elementos de vanguardia descriptiva.

Retrato de Edward Bulwer-Lytton

Retrato de Edward Bulwer-Lytton

La elección por parte de los responsables financieros de un cineasta como Hunt para comandar el barco del serial ya indicaba la importancia de la apuesta. El artista londinense suponía un valor más o menos seguro cuando aceptó hacerse cargo de la dirección de Los últimos días de Pompeya. Después de haber firmado películas tan taquilleras como 007 al servicio de su majestad (1969), Oro (1974) y Gritar al diablo (1976), la pequeña pantalla fue para este hombre fogueado profesionalmente entre fotogramas como una manera de continuar con su carrera en el terreno audiovisual. Además, ser cabeza pensante de un trabajo como el orquestado, con pretensiones muy por encima de otras producciones de similar naturaleza, no era un encargo cualquiera.

El presupuesto más que notable con el que contó Hunt le ayudó no solo a grabar en los sitios en los que todo realizador desearía adentrarse al pretender una adaptación del texto de Bulwer-Lytton; sino que también le granjeó la capacidad de seducción suficiente para reunir un reparto de campanillas y traca de feria para la década ochentera. Tal cuadro dramático estaba integrado en sus papeles principales por el inglés Nicholas Clay (Glauco) y la argentina de nacimiento y británica de adopción Olivia Hussey (Ione); ellos lideraban un elenco en él también gozaban de una presencia más que notoria la expresiva Lina Purl (Nydia), el fornido Duncan Regehr (Lydon), el sex symbol Tony “Espacio 1999 Anholt (Lépido), el apolíneo David Robb (Salustio), el simpático Gerry “Los Mallen” Sundquist (Clodio), el guaperas Benedict Taylor (Antonio), la musa de Lucio Fulci Catriona MacColl (Julia), el orondo Ned Superman” Beatty (Diomedes), el veterano Ernest Borgnine (Marco), el atlético Brian Blessed (Olinto), el camaleónico Franco Nero (Arbaces) y la bella sin parangón Lesley-Anne Down (Cloe). Sin olvidar al legendario Sir Laurence Olivier, quien se encargó de la parte de Gaius, antes de repetir con Hunt caracterizado como Hess en el largo Patos salvajes II (1985).

La miniserie de 1984 pasa por ser la mejor versión de la obra del primer Barón de Lytton; y eso que las traducciones en formato de celuloide se han ido sucediendo desde el tiempo del cine mudo (quizá, las cintas más recordadas sean las homónimas recreaciones de 1935 y el péplum de 1959, protagonizado por el titánico Steve Reeves).

Muy pronto, la ciudad de Pompeya volverá a ponerse de actualidad con la visión del desastre del Vesubio que en estos momentos prepara Ridley Scott en tareas de productor; aunque en esta ocasión sea la novela Pompeya, best-seller de Robert Harris con guion de Robert Towne, el objeto de la traducción a imágenes en movimiento.

El misterioso regreso al espacio sideral de Ridley Scott


Los ecos de "Alien" suenan en su nueva cinta: "Prometheus"

Los ecos de "Alien" suenan en su nueva cinta: "Prometheus"

La inmensidad del universo se convierte en la mente del creador cinematográfico de Blade Runner en algo parecido a lo que significa la ansiada autovía de Valencia para los playeros vacacionales: se torna en la senda de la diversión. Las cerca de tres décadas de ausencia profesional en el cosmos galáctico del realizador británico han sido un exilio demasiado duro, para un hombre que comenzó a llamar la atención en el séptimo arte a bordo de la nave USS Nostromo. Pero esta marginación estelar tiene visos de acabar; ya que el veterano filmador de Legend graba en estos meses, en un secretismo al estilo del MI6, Prometheus: una obra que él mismo cataloga como un trabajo original; aunque supuestamente con la base estilística, situacional y discursiva del universo concitado en su célebre película de 1979 Alien, El octavo pasajero.

La historia del nuevo filme nació tras pensar en una posible precuela de "El octavo pasajero"

La historia del nuevo filme nació tras pensar en una posible precuela de "El octavo pasajero"

Poco o nada ha trascendido aún del argumento del largometraje que prepara entre los fogones de los estudios de la Fox Ridley Scott (South Shields, Inglaterra, 1937), cuyo estreno está previsto para llevarse a cabo a mediados de 2012. Sin embargo, Internet ha empezado a proveer los servidores informáticos de vaticinios más o menos sorprendentes respecto a este rodaje que lleva implícito el sello de mítico; sobre todo porque normalmente las asociaciones entre el responsable de Robin Hood y la ciencia ficción suelen ser de las que dan sus frutos en forma de obras maestras. A este respecto, los más sagaces ya apuntan a aventurarse a proclamar que Prometheus va a erigirse como un preámbulo de Alien; y que la acción se situaría temporalmente en la época pre-Ripley, cuando las criaturas de la cabeza a lo casco de ciclista surcaban el universo en busca de incautos planetas en los que quedarse a vivir. Como es más o menos factible, en medio de esa epopeya -con salivazos mortales incluidos- no faltarían los androides respondones, los monstruos amenazadores y los humanos, considerados como la carnaza de las bestias en un hábitat marcado por la supervivencia del más fuerte.

Los aficionados están ansiosos de confirmar la vuelta de Scott a la ciencia ficción

Los aficionados están ansiosos de confirmar la vuelta de Scott a la ciencia ficción

No obstante, la productora no solo está manteniendo el mutismo de cara a la Prensa en cuanto al guion; sino que la norma de la mordaza también se ha extendido al reparto que compone el elenco artístico. Aunque -según las fuentes del imdb- el alemán Michael Fassbender (Heidelberg, 1977), la sueca Noomi Rapace (Hudiksvall, 1979) y la sudafricana Charlize Theron (Benoni, 1975) son tres de los intérpretes que ya podrían haber estampado su firma en sus correspondientes contratos. Por los proyectos que atesora en su agenda, Fassbender debería autoproclamarse como un actor afortunado. La racha acompaña a este germano de nacimiento y británico de adopción, desde que hizo sendas colaboraciones en las taquilleras y mediáticas cintas Malditos bastardos y 300. De físico entre duro y sensible, el rubio centroeuropeo todavía tiene en la fresquera de los estrenos las esperadas X-Men: First Class (en la piel del maquiavélico Magneto), Jane Eyre (como el misterioso Sr. Rochester) y A Dangerous Method (caracterizado como Carl Jung).

Las dos incursiones anteriores del director británico en el género espacial han dado como resultado sendas obras maestras

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Pero, si el compatriota de Richard Wagner está causando sensación en Hollywood, Rapace no le va a la zaga. El rostro avispado de la hacker Lisbeth Salander de la saga Millenniun se incorporaría a la grabación de Scott después de haber ayudado al famoso investigador de Baker Street -ideado por Sir Arthur Connan Doyle- en Sherlock Holmes: A Game Of Shadows, a las órdenes de Guy Ritchie.

La nórdica Noomi Rapace ha sido fichada por Scott

La nórdica Noomi Rapace ha sido fichada por Scott

Aparte de este trío de componentes, que se dan con una cierta seguridad como integrantes finales del cuadro dramático, suenan al mismo tiempo los nombres del camaleónico Guy Pearce (El discruso del rey) y del gigantón Idris Elba (Ladrones) como más que posibles incorporaciones a la película de RS, que coincide en título con de una nave de Stargate y con un personaje mitológico.

Charlize Theron es una de las apuestas por la parte femenina del largo del autor de "Blade Runner"

Charlize Theron es una de las apuestas por la parte femenina del largo del autor de "Blade Runner"

 

Poco a poco, las certezas empezarán a filtrarse en torno a esta interesante propuesta del hermano de Tony Scott; y con ello se irán aclarando las relaciones existentes entre Prometheus y Alien. Sin embargo, hasta que eso ocurra solo cabe esperar que esta nueva incursión de Ridley en los caminos interplanetarios siga en 2012 similares pasos que los andados por los fotogramas de El octavo pasajero y Blade Runner: dos ejemplos míticos de un pasado en el que el autor de Los duelistas dominaba, con la varita de la genialidad, un género que con los años ha ido devaluándose merced al uso excesivo de los efectos especiales.

El responsable de "Legend" ha trabajado para "Prometheus" con Damon Lindelof, de la serie "Perdidos"

El responsable de "Legend" trabaja en "Prometheus" con Damon Lindelof, guionista de la serie "Perdidos"

Scott, “loving the Alien” revivido


"Alien, el octavo pasajero" ganó el Oscar a los Mejores Efectos Especiales

"Alien, el octavo pasajero" ganó el Oscar a los Mejores Efectos Especiales

Treinta y un años sin el bichejo del planeta Thedus –salvo los mediáticos y mercantilistas reencuentros en las numerosas ediciones de vídeo y DVD- han sido suficientes para que el creador británico Ridley Scott se decidiera de una vez a filmar una nueva película protagonizada por Alien. Desde 1979, el director –que acababa de sorprender en la cartelera internacional en esa época con la magnífica Los duelistas- no se topaba ante la cámara con la criatura de los escupitajos mortales. El octavo pasajero fue el título de la cinta que marcó el inicio de la relación, y en la que el responsable de American Gangster dio vida al mencionado personaje extraterrestre diseñado por el italiano Carlo Rambaldi.

La criatura fue ideada por Dan O'Bannon y Carlo Rambaldi

La criatura fue ideada por Dan O'Bannon y Carlo Rambaldi

La nave USCSS Nostromo –llamada así en homenaje a la novela Nostromo, de Joseph Conrad- y sus tripulantes liderados por la granítica Ellen Ripley (inolvidable papel, que dramatizó con sobresalientes resultados Sigoruney Weaver) estimularon, a finales de los setenta, los miedos de millones de espectadores que, con su fidelidad a esta historia de inspiración en la del laberinto y el minotauro, convirtieron el largometraje en una especie de obra mítica; destinada a ocupar un lugar privilegiado en las enciclopedias de los logros audiovisuales y cinematográficos. Tanto es así, que Alien originó incluso su propia y fructífera franquicia.

La cinta original fue rodada en los Shepperton Studios de Londres

La cinta original fue rodada en los Shepperton Studios de Londres

Ridley Scott no volvió a ponerse al frente de ninguno de los capítulos que continuaron narrando la lucha de Ripley y el alienígena de cabeza picuda; aunque los responsables de los proyectos siguientes coincidieron con el inglés en ser personas de reconocida autoría (James Cameron grabó Aliens en 1986, David Fincher hizo lo propio con Alien 3 en 1992 y Jean-Pierre Jeunet se ocupó del final de la saga con Alien Resurrección en 1997). Aparte del spin off en que el hijo espacial de Rambaldi se daba de palos con Predator, el monstruo ideado por Dan O’Bannon -seguidor declarado de los cómics de Tales from the Crypt- experimentó un sinfín de aventuras y peligros en la tetralogía, que solventó -en la mayoría de los casos- a través del viscoso ácido corrosivo expulsado por sus fauces.

Alien sentía predilección por los humanos

Alien sentía predilección por los humanos

Poco se sabe aún del proyecto de Scott. Pero lo que sí parece claro es que se trata de una precuela, en la que el gigantesco pariente de las mantis religiosas mostrará su estado antes de hacérselas pasar canutas a la resistente Ripley y al resto de los miembros de la nave USCSS Nostromo. Damon Lindelof, guionista de la serie Perdidos, y Jon Spaihts están estos meses previos dando empaque al argumento de este especial filme, que se dividirá en dos entregas consecutivas; las cuales -según los planes del autor de Gladiator- serán rodadas en formato tridimensional.

John Hurt protagonizó una de las escenas más recordadas en "El octavo pasajero"

John Hurt protagonizó una de las escenas más recordadas en "El octavo pasajero"

Otra de las noticias bomba se halla en el presunto reparto. Aún no hay nombres confirmados; aunque la sueca de origen hispano Noomi Rapace (conocida en el mundo del séptimo arte por ser el rostro de Lisbeth Salander, en Millennium) está siendo testada por Scott, en lo que supondría su carta de presentación en Hollywood. Los abundantes rumores y desmentidos no paran de circular; pero, quizás, el que más fuerza está tomando es el de la posiblidad de que Sigourney Weaver, a la que tanto debe la saga, prestara su cuerpazo de proporciones considerables para ponerse, again, frente a su querido aliencito.

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