Tiziano perfuma Roma con sus atmósferas renacentistas y eternas


"El concierto", 1510- 1511/ Florencia, Galleria Palatina di Palazzo Pitt/ Photo Credits: Ministerio per i Beni e le Attività Culturali

“El concierto”, 1510- 1511/ Florencia, Galleria Palatina di Palazzo Pitt/ Photo Credits: Ministerio per i Beni e le Attività Culturali

Hasta Velázquez, en las horas oscuras de épocas barrocas emborrachadas de realeza, envidió la pincelada sobrehumana del venerable veneciano de la barba de algodón: el ilustrador de membrana isleña que amó con pasión de caballete, y en igual medida donjuanesca, a la sensual Dánae y a la Venus de Urbino. En las jornadas en las que el creador de Las Meninas se quedaba a solas con los pigmentos aéreos y extasiados del transalpino, la mente del sevillano corría pareja a las gestas insondables de Carlos I de España y V de Alemania, mientras la locura tomaba signos de tristeza mortuoria bajo la Cruz en la que Jesús de Nazareth se sacrificó por el mundo. Un viaje multidisciplinario para el que el mencionado artista español tan sólo necesitaba aposentar la retina frente a un lienzo.

"Retrato de Pablo III", 1543, Nápoles, Museo di Capodimonte/ Photo Credits: Fototeca della Sopintendenza Speciale per il PSAE e per il Polo Museale della città di Napoli

“Retrato de Pablo III”, 1543, Nápoles, Museo di Capodimonte/ Photo Credits: Fototeca della Sopintendenza Speciale per il PSAE e per il Polo Museale della città di Napoli

Perfección hecha de atmósfera y luz, anatomía compuesta de color y fuelle alumbrado en la fragua de la belleza: tales elementos conformaron la obra de Tiziano Vecellio (Pieve di Cadore, Venecia, 1485 aproximadamente- Venecia, 1576), ingredientes heroicos que la encumbraron a una maestría sin precedentes, capaz de rivalizar incluso con las proyecciones renacentistas de genios de portentoso pulso, como Rafael, Leonardo, Giorgone o Botticelli. Una carrera de ocres turbadores y fondos de negrura definitoria, de azules celestiales y rojos extraídos a los labios de diosas y ninfas de escrupulosa magnificencia, que recupera sus fastos de embajadora universal a través de la exposición que las Salas de las Scuderie del Quirinale (ubicadas en Roma) dedican, desde el 5 de marzo, a este espíritu inmortal de los cuadros hipnotizadores y las escenas imperecederas.

"Flora", 1517, Florencia, Galleria degli Uffizi/ Photo Credits: Ministerio per i Beni e le Attività Culturali

“Flora”, 1517, Florencia, Galleria degli Uffizi/ Photo Credits: Ministerio per i Beni e le Attività Culturali

Cuando la institución de la Ciudad Eterna clausure el próximo 16 de junio la muestra del vecino de la Plaza de San Marcos, el público que haya asistido a sus instalaciones tendrá una idea más clara de los logros de este mago de pictórica sabiduría; un hombre de aspecto enjuto y disciplinario, que supo como pocos extraer la ternura comprensible del Cristo torturado y lacerado por los metales armamentísticos romanos, a la vez que domesticó sus sentidos para imaginar el rostro de una María Magdalena con fuego de redención en el iris y rubor femenino en su abundante cabellera. Sin por ello dejar de atreverse a desplegar su talento por los terrenales vergeles del paisajismo local, o regar la artesanía facial de su tiempo con algunos de los mejores retratos en la historia de las pinceladas con ánimo de perdurabilidad.

"La bella", 1536, Florencia, Galleria Palatina di Palazzo Pitt/ Photo Credits: Ministerio per in Beni e  e Actitività Culturali

“La bella”, 1536, Florencia, Galleria Palatina di Palazzo Pitt/ Photo Credits: Ministerio per in Beni e e Actitività Culturali

Homenaje esperado

Pilar más que sustancioso de la cultura del País de la Bota, Tiziano comparece en este año de tecnologías sociales -y anemia en la singladura relacional de los individuos- con la profundidad analítica que le otorga el comisario Giovanni C. F. Villa; quien no ha escatimado esfuerzos y tesón para reunir muchos de los trabajos más celebrados del vástago de militar con augusta raigambre en los campos castrenses del siglo XV. Fogosidad materializada en el deseo de envolver en un mismo propósito a las más importantes colecciones del planeta, y cuyos frutos han dado como resultado la implicación sin medias tintas de museos tan estelares como El Prado madrileño, la National Gallery de Londres, la Galería de los Uffizi  de Florencia o el Palazzo Pitti.

"Virgen y Niño en la gloria con los santos Francisco y Blas, y el donador Alvisse Gozi", 1520, Ancona/ Photo Credits:  Pinacoteca Cività Francesco Podesti e Galleria d'arte Moderna

“Virgen y Niño en la gloria con los santos Francisco y Blas, y el donador Alvisse Gozi”, 1520, Ancona/ Photo Credits: Pinacoteca Cività Francesco Podesti e Galleria d’arte Moderna

Neófito o experto, cualquier espectador que pasee su mirada por los regios salones del centro expositivo se quedará estupefacto ante la serenidad de armonioso contexto que promueve El concierto, la violencia tormentosa de Dánae recibiendo la lluvia de oro, el suntuoso misterio de Carlos V con su perro o la aquiescencia con sabor a manzana edénica de Flora. Un rumor de oleaje y tinturas en el que los claroscuros y las líneas difuminadas de los diamantes carnosos evocan sonoridades diversas, y retrotraen la memoria colectiva a lecturas enriquecedoras sobre las visiones de mentores del natural de la urbe de los canales, como Giovanni Bellini, y colegas de huella dactilar y soluciones cromáticas similares, como Giorgone.

"Carlos V con perro", 1533, Museo del Prado de Madrid/ Photo Credits: Museo del Prado

“Carlos V con perro”, 1533, Museo del Prado de Madrid/ Photo Credits: Museo del Prado

Y, mientras los siglos pasan y los barnices adormecen sus espátulas de brillos neuróticos, Velázquez continúa admirando lo imposible, la manera de pintar sin que se note, de fantasear sin cerrar los párpados, de crear sin bocetar a los sujetos y las secuencias, de enlatar la existencia sin que el marco encorsete las texturas. Un ensimismamiento más que contagioso y nunca censurable, en el que también cayó otro de los mayores talentos de los pinceles y las telas: el excelso Rubens.

"Dánae recibiendo lluvia dorada", 1544- 1545, Nápoles, Museo di Capodimonte/ Photo Credits: Fototeca della Soprintendenza Special per il PSAE e per il Polo Museale della città di Napoli

“Dánae recibiendo lluvia dorada”, 1544- 1545, Nápoles, Museo di Capodimonte/ Photo Credits: Fototeca della Soprintendenza Special per il PSAE e per il Polo Museale della città di Napoli

Tiziano aumentó su fama, si cabe, con semejantes admiradores; aunque, para concretar sus alas de mimbres infinitos, ya se bastó con su paleta y unas manos que desbordaron aguafuerte de ambrosía por un Viejo Continente que rozó, en esos momentos de Edad Moderna, la perfección edulcorante de las imágenes irrepetibles.

"Autorretrato", 1565-1566, Museo Nacional del Prado/ Photo Credits: Museo del Prado

“Autorretrato”, 1565-1566, Museo Nacional del Prado/ Photo Credits: Museo del Prado

Más información, horarios y entradas en 
http://www.scuderiequirinale.it

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Martín Rico, El Canaletto español regresa a Madrid


El Prado alberga las pinturas realistas del creador/ Photo Credits: Museo del Prado

El Prado alberga las pinturas realistas del creador/ Photo Credits: Museo del Prado

Por las costuras de sus lienzos no anidaban las inmensidades misteriosas de Camille Corot, ni las pasiones de borrasca y acantilado sustraídas al infierno de Joseph Mallord William Turner, ni tampoco las manchas de niebla y legañas existenciales de Pierre-Auguste Renoir, al igual que de sus acólitos del Impresionismo sensible hasta en los mitones. La paleta de este amigo capitalino de Mariano Fortuny era de trazos marcadamente realistas, de romanticismo de naturaleza cambiante, de metamorfosis lubricada con cremas estéticas, concebidas a partir de ingredientes tan universales como la luz y las sombras.

La pinacoteca reúne hasta el próximo 10 de febrero una amplia selección de las obras del capitalino/ Photo Credits: Museo del Prado

La pinacoteca reúne hasta el próximo 10 de febrero una amplia selección de las obras del capitalino/ Photo Credits: Museo del Prado

Escasamente conocido en España, el Museo del Prado dedica (hasta el próximo 10 de febrero) una extensa y merecida retrospectiva a ese señor de aspecto bohemio y fulgor en la mirada llamado Martín Rico (Madrid, 1833- Venecia, 1908); uno de esos maestros del olvido, que pobló los museos y galerías con sus lecciones de cromatismo urbano, con sus pintorescas historias de aldeas e iglesias, con sus recuerdos de solares parisinos y cosmopolitismo de trance globalizador.

Fue seguidor de Pisarro y Daubigny/ Photo Credits: Museo del Prado

Fue seguidor de Pisarro y Daubigny/ Photo Credits: Museo del Prado

Procedentes sobre todo de colecciones extranjeras, las obras que aloja la institución de la Villa y Corte dejan constancia de la riqueza visual y cognitiva de este precursor de corrientes paralelas a lo que se ha venido en bautizar como Hiperrealismo (y que tan buenos resultados ha dado en la venta del Oso y el Madroño, con gente como Antonio López). Tesoros a golpe de hebra y pelo que vierten su vitalidad a través de la selección realizada, con esmero y perfeccionismo muestral, por el experto Javier Barón Thaidigsmann (Jefe del departamento de pintura del siglo XIX del Museo del Prado).

La muestra recorre las distintas etapas por las que pasó Martín Rico/ Photo Credits: Museo del Prado

La muestra recorre las distintas etapas por las que pasó Martín Rico/ Photo Credits: Museo del Prado

Varias etapas contemplan el desarrollo de tan especial exhibición/homenaje. Para comenzar el recorrido, los visitantes toman constancia de los prolegómenos de Rico como artista, con el periodo comprendido entre 1854 y 1861. En esa época, el ilustrado paisajista dio sus primeros pasos con la técnica de la acuarela: material de ingenuidad creativa, en la que el madrileño tomó costumbre de fotógrafo prematuro, con sus escenas traducidas en la espectacularidad de El Escorial, el gigantismo histórico y costumbrista de Segovia, la espiritualidad amurallada de Ávila o el verdor casi metafísico de La Sierra de Guadarrama. Fueron tiempos en los que el vecino de Lope de Vega atendía con esmero a las clases de veteranos del tallaje de Vicente Camarón, Genaro Pérez Villaamil, Antonio Ribera y de Colorido y Federico de Madrazo.

La luz y el color son elementos catalizadores de su producción/ Photo Credits: El Museo del Prado

La luz y el color son elementos catalizadores de su producción/ Photo Credits: El Museo del Prado

Tras estos inicios de caballete y escuela, Martín inundó sus figuraciones de un frenético realismo, que le alejaba del fantasioso esquema de sus coetáneos del movimiento Romántico, para adentrarse de lleno en una imaginativa singladura de calado europeísta (apegado sobre todo a las secuencias fluviales de Charles-François Daubigny, y a los círculos de excelencia pictórica apadrinados por Alexander Calame).

Pese a su calidad plástica, no alcanzó la fama en España/ Photo Credits: Museo del Prado

Pese a su calidad plástica, no alcanzó la fama en España/ Photo Credits: Museo del Prado

La mencionada apuesta por la reproducción fiel y sensata de modelos de hierba, árboles, piedra, telarañas, riachuelos, catedrales o castillos hizo que la carrera del alumbrado en la Villa y Corte se colmara de atardeceres en Cloyes, amaneceres desintegradores de la materia en París, mediodías de dolorosas esquinas en Chartres y Verona

Madrid fue uno de sus temas recurrentes en su primera época/ Photo Credits: Museo del Prado

Madrid fue uno de los temas recurrentes en su primera época/ Photo Credits: Museo del Prado

Dentro de las amistades que se le conocen a Martín Rico en el país con Piel de Toro y capote “colorao, la de Mariano Fortuny destaca de las demás, por determinante en su trabajo. Juntos colaboraron en una serie de cuadros en gran formato, en los que la luminosidad y el análisis del espectro cromático cobraron protagonismo de heroicos cantos y soleares, tiznados con el tinto de La Alhambra granadina.

París y Venecia también fueron sus musas/ Photo Credits: Museo del Prado

París y Venecia también fueron sus musas/ Photo Credits: Museo del Prado

Al final, el deambular por un hogar más allá de las fronteras en las que fue bautizado (quizá en busca de un reconocimiento esquilmado en la cuna de Velázquez y Murillo) provocó que la muerte hallara al pintor inmerso en las profundidades venecianas, mientras vivía una segunda juventud, pletórica de oleosos ungüentos y pigmentaciones robadas al viento. Allí, en diálogo figurado con Canaletto y los vedutistas, el heredero español de Camille Pisarro tomó el hábito del descanso eterno. Una peregrinación perpetua que en estos meses de zozobra existencialista alcanza, en el Madrid de sus acuarelas estudiantiles, su sede maternal y terruña.

Falleció en Italia en 1908/ Photo Credits: Museo del Prado

Falleció en Italia en 1908/ Photo Credits: Museo del Prado

Más información, horarios y entradas en


http://museodelprado.es/exposiciones/info/en-el-museo/emel-paisajista-martin-rico-1833-1908em

 

Van Dyck emerge de las sombras a través del Museo del Prado


La pinacoteca madrileña dedica una magna exhibición al artista del siglo XVII

La pinacoteca madrileña dedica una magna exhibición al artista del siglo XVII

Cristo yace con gesto de soportar las tragedias del mundo. Su cuerpo, astillado por las magulladuras – mortalmente blanquecino y en escorzo espectral-, pesa con hierro de sangre sobre el frágil sostén de la Virgen María. Y, como telón de fondo, una oscuridad eterna, una noche sin fin que recuerda al apocalipsis prematuro de los tiempos gozosos, límite de la gracia en la faz de la Tierra. En semejante paisaje hundió su pincel el genial retratista flamenco de la Corte de Carlos I de Inglaterra, con el objetivo de sacar a impresión oleosa el lienzo La lamentación. Obra en formato de conciencia sobrecogedora que se une a la intensa producción de un creador sin cotos, que cruzó la laguna Estigia a la temprana edad de cuarenta y dos inviernos.

La muestra se centra en la etapa juvenil de Anton van Dyck

La muestra se centra en la etapa juvenil de Anton van Dyck

Pocas cosas se pueden decir para comprender que el siglo XVII, con sus trementinas de salón y los mecenazgos necesarios, no habría sido el mismo en su excelsa brillantez sin las aportaciones de Aton van Dyck (Amberes, Países Bajos, 1599- Londres, 1641). Por eso, y por razones injustificadas de falta de protagonismo en la nación de la Piel de Toro, el Museo del Prado de Madrid prepara sus habitaciones marmóreas de visitas intempestivas para albergar la exposición El joven Van Dyck, que cubrirá su cartel exhibidor desde el próximo 20 de noviembre hasta el 3 de marzo de 2013.

Es la primera retrospectiva que se le dedica en España al retratista de Carlos I de Inglaterra

Es la primera retrospectiva que se le dedica en España al retratista de Carlos I de Inglaterra

En atención a los aniversarios que el amberino pudo disfrutar, hay escasas etapas que se alejen de la mocedad artística del autor de la mencionada tela La lamentación; pero, en un ejercicio de síntesis bastante alentador, la institución de la Villa y Corte ha acotado la selección de piezas a las elaboradas entre 1613 y 1621. Esto ha generado que la cita pueda nutrirse, no obstante, de unas noventa pinturas y dibujos, que el flamenco diseñó con la urgencia del talento desbordante, a un ritmo casi enloquecedor.

Se han reunido noventa obras (entre pinturas y dibujos) del nacido en Amberes

Se han reunido noventa obras (entre pinturas y dibujos) del nacido en Amberes

Precoz en el uso de la paleta y el caballete, Van Dyck se crió en los márgenes de una ciudad portentosa, y al amparo de maestros de sabiduría universal, reconocidos en las monarquías más destacadas del Viejo Continente. Por tales motivos, no es de extrañar que antes de abandonar la adolescencia, el aún aprendiz Anton se impregnara de esa luz opaca y constreñida de la urbe en latitudes belgas, y diera con ella rienda suelta a evocaciones de claroscuros inspiradores, a sueños imantados con la fuerza de los elementos contrarios, capaces de llamar la atención del mismo Pedro Pablo Rubens.

Entre las piezas seleccionadas está "La entrada de Cristo en Jerusalén"

Entre las piezas seleccionadas está “La entrada de Cristo en Jerusalén”

Precisamente, bajo la tutela del líder del Barroco de cromatismos irrepetibles -y movimiento hasta en el pliegue de los ropajes de los modelos-, el aún perito en ciernes se impregnó de las lecciones virtuosas de su mentor, y con ellas planificó un currículo alimentado a base de rostros sombríos, esperanzas en los surcos, religiosidad de dolorosa trascendencia y reverencia a la santidad tamizada con lo humano, siempre abordada con la vulnerabilidad de las carnes famélicas y los esqueletos esmaltados con la laca del desconsuelo.

El período de la exhibición comienza en 1613, y termina en 1621

El período de la exhibición comienza en 1613, y termina en 1621

Los que paseen por las salas de El joven Van Dyck tendrán una oportunidad singular y confesional de charlar distendidamente con la aceptación del destino (El Prendimiento), la comprensión del martirio (San Jerónimo en el desierto), la algarabía evangelizadora (La entrada de Cristo en Jerusalén) o el amargo sinsabor de la derrota del hombre (La coronación de espinas).

Van Dyck se distinguió en su tiempo como uno de los retratistas más importantes de la Historia

Van Dyck se distinguió en su tiempo como uno de los retratistas más importantes de la Historia

A modo de hoja de ruta, el tránsito programado por El Museo del Prado a través de la existencia del protegido de Jaime I termina en el emblemático 1621, cuando el flamenco viajó a Italia, donde nutrió su pincel de hilos sueltos con las enseñanzas -a golpe de atmosféricos pigmentos- procedentes de Tiziano.

Rubens y Tiziano fueron sus auténticos maestros

Rubens y Tiziano fueron sus auténticos maestros

Ante los argumentos relatados, la intensa labor experimental de Anton Van Dyck bien vale una reflexión en formato de exposición individual; aunque inexplicablemente España le haya negado sistemáticamente la obligada pleitesía. Sin embargo, al fin, las brumas de este otoño madrileño podrán esgrimir, con lágrimas celestiales, el honor de resguardarse en la paleta de negros y ocres,  marinas y blancos, con la que el natural de Amberes deslumbró a la nobiliaria plástica de su época (al igual que continúa haciendo cuatro siglos después).

"El joven Van Dyck" estará abierta del 20 de noviembre al 3 de marzo de 2013

“El joven Van Dyck” estará abierta al público del 20 de noviembre al 3 de marzo de 2013

Más información, horarios y entradas en
http://www.museodelprado.es/exposiciones/info/en-el-museo/el-joven-van-dyck

Murillo activa la inspiración celestial gracias al legado de Justino de Neve


"Primavera" ("La Florista", 1665-1670, Dulwich Picture Gallery de Londres)

“Primavera” (“La Florista”, 1665-1670, Dulwich Picture Gallery de Londres)

Una gasa espiritual, como tejida por sastrecillos alados, suele cubrir  los sutiles rasgos de las figuras diseñadas por la mano del excelso pintor barroco. En su paleta de pigmentos arrancados a la retina de la divinidad, los fondos neutros se transforman en explosiones de azules exaltados, mezclados con remolinos blancos de naturaleza aborregada; mientras, el gesto humano se torna en emoción expresiva, en miradas deudoras de la vulnerabilidad de bondades ajenas al común de los mortales. Corporeizadas a través de estos conceptos de traslación metafísica, surgida de tablas emborrachadas con los licores de una genialidad elegante e inconmensurable, las inmaculadas y vírgenes del irrepetible maestro andaluz se erigen como iconos de luminosidad, en pos de un sentimiento religioso que va más allá de cualquier consignación dogmática, libre como las pinceladas aéreas de un artista capaz de estimular el sueño aletargado de los decepcionados con la existencia. Ante tales credenciales no es de extrañar que, en estos tiempos de desilusión medioambiental, el Museo del Prado haya programado una más que recomendable exposición sobre el sureño del XVII, titulada Murillo y Justino de Neve. El arte de la amistad, que estará abierta en la vecindad del Jardín Botánico, para los buscadores de serenidad animosa, hasta el próximo 30 de septiembre.

"Autorretrato", 1670-1673 (National Gallery, Bought)

“Autorretrato”, 1670-1673 (National Gallery, Bought)

Diecisiete obras tardías pertenecientes a la producción de Bartolomé Esteban Murillo (1617-1682) conforman el paisaje expositivo de la muestra, cuyos vértices pictóricos han sido sustentados por la intensa colaboración de museos e instituciones de Madrid, Sevilla, Londres, París y Houston. Únicamente atendiendo a una llamada aglutinadora, tan interesante como la efectuada por la pinacoteca madrileña, se han podido recuperar los vasos comunicantes de trabajos tan admirados como los de las imágenes pensadas para acompañar la desnudez opaca de Santa María de la Blanca, y sentar en la misma mesa de comensales los frescos y cuadros planeados para acompañar la realidad mendicante de los inquilinos del antiguo Hospital de los Venerables Sacerdotes.

Fundación de Santa María Maggiore de Roma, II. El patricio revela su sueño al Papa Liberio, 1662-1665

Fundación de Santa María Maggiore de Roma, II. El patricio revela su sueño al Papa Liberio, 1662-1665

Cuando Murillo comenzó a establecer su relación amistosa con el canónigo de la catedral de Sevilla (Justino de Neve), el creador ya era uno de los nombres más demandados entre los nobles y las instancias eclesiásticas, debido a su envidiable facilidad para reproducir grandeza y humildad mediante pinceladas casi invisibles, alejadas del abigarramiento de líneas y contornos precisos, como si estuvieran directamente fotocopiadas de visiones celestiales.

"La oración en el huerto", Musée du Louvre

“La oración en el huerto”, Musée du Louvre

Arte, religiosidad y Cultura fue precisamente lo que llamó la atención de Neve: un experto degustador de la calidad que, inevitablemente, se vio subyugado por la perspectiva de Murillo a la hora de finiquitar cada uno de sus lienzos. Visto a groso modo, el sevillano se convirtió a ojos de su benefactor en el Miguel Ángel o Rafael de la urbe del Guadalquivir y la Cartuja; un ilustre hacedor de anatomías sinceras que, a diferencia de las elaboradas por sus colegas renacentistas, se yerguen cual carnes penitentes de la salvación, con rasgos de sufrimientos contenidos, de alegrías comprendidas de manera especial a través de emulsiones de universalidad.

Retrato de don Justino de Neve. The National Gallery de Londres, Bought

Retrato de don Justino de Neve. The National Gallery de Londres, Bought

El Museo del Prado se complace en retener por un tiempo en La Villa y Corte muchas de las piezas del declarado admirador de Van Dyck que estaban desperdigadas por el mundo, fruto de expoliaciones patrimoniales de las que España ha sido víctima frecuente a golpe de incidente bélico (la Guerra de la Independencia fue especialmente salvaje en este tema). Lienzos de hiriente belleza clásica como La primavera, escenas de armoniosos movimientos casi ausentes en su liturgia como El verano (Hombre joven con una cesta de frutas) o madres de Cristo ataviadas con una pose de sencillez amatoria (como si agarraran entre sus brazos millones de bebés, sin centurias ni genéticas definidas) concitan su prestancia en las salas capitalinas. Una celebración en la que tampoco han querido causar ausencia el retrato que Murillo realizó de su amigo Neve, ni el autorretrato (comparado por los especialistas con Las Meninas, de Velázquez) que cuelga con rasgos de profundidad ágil, exhibiendo su claroscuro epidérmico sin contenciones arquitectónicas susceptibles de mermar su efecto hipnótico.

La exposición se completa con un catálogo convenientemente razonado

La exposición se completa con un catálogo convenientemente razonado

No obstante, aunque las obras no lleguen a la veintena, el centro de la urbe del río Manzanares también ha encontrado espacio, por ejemplo, para albergar la grandeza infantil y la ingenuidad pre-púber de San Juanito con un cordero; el cuarteto de lunetes concebidos para la hermana hispana de la basílica romana Sancta Maria ad Nives (Santa María la Blanca) y para el Hospital y la Hermandad de los Venerables; y para susurrar el ilustre trazo de un Murillo cuyos servicios fueron necesarios para enlazar la catedral de Sevilla con la infinitud del Supremo Creador. Una misión más allá de las limitaciones de los hombres y las mujeres a la que el ibérico accedió con el pasaporte de cuadros como El bautismo de Cristo.

El Prado ha reunido 17 obras muchas de ellas inéditas en Madrid

El Prado ha reunido 17 obras muchas de ellas inéditas en Madrid

Más información en
http://www.museodelprado.es

Rafael acercará a Madrid el enigma de la belleza impoluta


El Prado acogerá entre el 12 de junio y el 16 de septiembre una de las exposiciones más importantes con el maestro de Urbino de protagonista

El Prado acogerá, entre el 12 de junio y el 16 de septiembre, una de las exposiciones más importantes con el maestro de Urbino de protagonista

Treinta y siete primaveras de vida, y aún así logró firmar una de las páginas más brillantes de la historia del Arte. Los pinceles del joven nacido en Urbino estaban tocados –desde su precocidad infantil- con una especie de amalgama mágica, que arrancaba profundidad de llanto amargo, sabiduría humana y perfección hiriente, en cuanto su herramienta profesional descargaba su sinfonía compositiva sobre los fondos neutros de las telas y los muros estucados. Misterioso y sublime, inalcanzable y excelso; así se puede catalogar al autor de La escuela de Atenas y a sus fantasías de pelo y espátula, escenas de oro e incienso que -pese al tiempo transcurrido- siempre preservan a flor de pigmento la novedad de lo inmanente. Una ópera de arias cromáticas y sfumatos seminales que sin duda entonará su coro de admiración, en la exposición que el Museo del Prado tiene previsto dedicar al maestro renacentista; cita imprescindible que se prolongará desde el próximo 12 de junio hasta el 16 de septiembre en la pinacoteca capitalina.

La muestra se centra en los últimos siete años de vida del pintor

La muestra se centra en los últimos siete años de vida del pintor

El último Rafael, nombre con el que ha sido bautizada la muestra, presentará por primera vez –y en colaboración con el Museo del Louvre- uno de los conjuntos más importantes en la producción de Rafael Sanzio (Urbino, 1483- Roma, 1520) y del taller que él mismo comandaba; y cuyos discípulos más influyentes fueron Giulio Romano y Giovanni Francesco Penni.

Pese a su juventud Rafael logró posicionarse a la altura de Miguel Ángel y Leonardo

Pese a su juventud, Rafael logró posicionarse a la altura de Miguel Ángel y Leonardo

Amparada por el excelente edificio de Villanueva (en sus salas A y B) y el remodelado claustro de Los Jerónimos (sala 49), las más de setenta creaciones del genial pintor y arquitecto dialogarán, en plena canícula veraniega, con los visitantes que se acerquen a su teatrillo, de trazos enérgicos y devoción por la elegancia en el gesto y el semblante.

La perfección formal era la seña de identidad del creador renacentista

La perfección formal era la seña de identidad del creador renacentista

Durante la denominada etapa romana (posterior a épocas en Umbría y Florencia), el maestro transalpino dedicó sus días y noches a inmortalizar su talento a través de sus charlas directas con la divinidad; abriendo las puertas celestiales a través de las Estancias Vaticanas que Julio II y León X le encargaron engalanar. Allí, el joven virtuoso de las formas y el dibujo pudo compartir escenario con otro de los popes de la plasticidad de todos los tiempos: Miguel Ángel Buonarotti. Dicen las crónicas que la rivalidad entre ambos era más que evidente, pero entre los dos se estableció una delicada influencia de contorsiones y versatilidad anatómica, que hizo emerger -de las profundidades de unas manos prodigiosas- parte de los testimonios más sinceros e inquebrantables en la vulnerable belleza de la historia de la pintura.

A los 25 aniversarios fue contratado por Julio II para decorar algunas estancias del Vaticano

A los 25 aniversarios fue contratado por Julio II para decorar algunas estancias del Vaticano

Vástago de un artista de gama media (Giovanni Santi), Sanzio comenzó a interesarse por el oficio de su padre a muy temprana edad, emborrachado desde casi su primer llanto por la sensualidad espolvoreada mediante caballetes esperanzadores. Admirador de Leonardo da Vinci (del que le separaban unos seis lustros generacionalmente), el pequeño autor de la inconmensurable beatitud de Santa Cecilia tomó su aprendizaje de sabios y sorprendentes modelos tutoriales, como Paolo Uccello y Pietro Perugino (respecto a este último hay algunas divergencias sobre la posibilidad de que Rafael se formara en su escuela, siempre siguiendo los comentarios de Giorgio Vassari). De las secuencias sorprendentes desarmadas en los cuadros de maestros semejantes, el de Urbino procuró esculpir su propio estilo. Labor en la que no tuvo excesivas dificultades, ya que pronto se impusieron entre los entendidos sus virtudes de niño prodigio, reproducidas a través de sus excelentes autorretratos y dibujos. Unos bocetos de papel y carboncillo en los que la exquisitez de sus trazos, las líneas constantemente retadoras, los rasgos hermanados con la senda paradisiaca de tridimensionales sensaciones y la apariencia ajena a la frialdad de los materiales usados conformaban una riqueza artísticamente sobrenatural, sobre todo para un chico que aún no se había asomado a su faz como hombre adulto.

Llegó a rivalizar generacionalmente con Miguel Ángel por ser el artista más representativo de su época

Llegó a rivalizar generacionalmente con Miguel Ángel por ser el artista más representativo de su época

El hecho de que el escenógrafo de El Parnaso y La disputa del sacramento fuera escogido para dejar su huella en las paredes del Vaticano, cuando solamente contaba veinticinco aniversarios, habla con bastante elocuencia de las dotes del chaval de Urbino: uno de los más grandes representantes del arte occidental, concitador de una senda curricular equiparable en logros a la de Miguel Ángel, Leonardo, Tiziano, Botticelli, Caravaggio

La exhibición de la pinacoteca madrileña tiene previsto reunir setenta obras del pintor italiano y de su taller

La exhibición de la pinacoteca madrileña tiene previsto reunir setenta obras del pintor italiano y de su taller

Las cuarenta pinturas y los treinta dibujos que confeccionan El último Rafael llenarán el museo de la Villa y Corte de leyendas sobre amores pasionales (no hay que olvidar que si La Fornarina no se hubiera cruzado en el camino del creador, probablemente este hubiera vivido algo más), regalos de oleosas esencias entregados directamente al Supremo Hacedor y relatos de sueños posibles, únicamente transformables con el pulso de alguien bendecido con las visiones de un espíritu en constante estado de euforia pigmentada. Alguien como Rafael Sanzio de Urbino.

Después de la Villa y Corte, "El último Rafael" viajará al Museo del Louvre, en París

Después de la Villa y Corte, “El último Rafael” viajará al Museo del Louvre, en París

Más información, horarios y entradas en
http://www.museodelprado.es

Moneo inventa un hueco en su casa para el Premio Príncipe de Asturias de las Artes


El arquitecto navarro es el ganador del prestigioso galardón en 2012

El arquitecto navarro es el ganador del prestigioso galardón en 2012

Arenas de plata contemplan San Sebastián a través de los cristales del Kursaal. Desde sus paredes de arquitectura entre onírica y funcional, el paisaje metabolizado por el creador del edificio se sumerge en extensiones acuosas; rompiendo ladrillo y hormigón al ritmo de las mareas. Al mismo tiempo, y en otras latitudes de aventureros colombinos, los cánticos espirituales surcan los muros de la catedral de Nuestra Señora de Los Ángeles (en California, USA); sones de melodías celestiales que entretejen su memorística de himnario con las telas de los maestros del Museo del Prado. Todos estos lugares tienen en común el nombre del mismo hacedor de proyectos: un maestro de la escuadra y el cartabón que acaba de ser distinguido con el Premio Príncipe de Asturias de las Artes, en la edición de 2012.

El jurado ha destacado su compromiso con la sociedad y el entorno

El jurado ha destacado su compromiso con la sociedad y el entorno

El estudio de José Rafael Moneo Vallés (Tudela, Navarra, 1937) no debe albergar ya en el crepitar de sus arcones sitio alguno donde colocar el sinfín de menciones que acredita este señor de rostro simpático –como de ciudadano de educada cortesía- y currículo envidiable. Cuando en 1996 recibió el Nobel de la Arquitectura (o lo que es lo mismo, el Pritzker) parecía que ningún galardón posterior podría arrebatar el fulgor de tal reconocimiento. Sin embargo, en 2001 le llegó el Mies van der Rohe de la especialidad; y ahora le cae el prize por excelencia de las tierras españolas, la honorable puntilla a la sabiduría constructora de este inventor de habitabilidad; a la vez que de formas indelebles de la capacidad de los hombres y mujeres para transformar el entorno sin estridencias.

Las obras del artista de la escuadra y el cartabón tienen un marcado racionalismo contextual

Las obras del artista de la escuadra y el cartabón tienen un marcado racionalismo contextual

Precisamente, ahí reside una de las virtudes de la obra de Moneo, en el intento voluntario por evadirse de la extravagancia con la que adornan sus productos muchos de sus colegas. Así lo concibió desde sus experiencias primerizas a las órdenes del irrepetible Francisco Javier Sáenz de Oiza; un trabajo por captar el pulso urbanístico que el entonces joven arquitecto aprendió de mentores tan ilustres como Jorn Utzon (el navarro estuvo colaborando en el despacho del responsable del edificio de la Ópera de Sidney entre 1961 y 1962).

El Kursaal, en San Sebastián, es uno de sus edificios más admirados

El Kursaal, en San Sebastián, es uno de sus edificios más admirados

Tras visitar cada una de las piezas que componen el variado fresco de materiales nobles de Moneo, se puede sacar como nexo de unión el profundo compromiso que sus proyectos tienen con la generación de emociones por parte de los espectadores; quienes se sienten integrados con el escenario mediante una perspectiva sutilmente utilitarista de los interiores (algo que el compatriota de Calatrava extrajo de su asociación con las corrientes holandesas).

Uno de sus encargos más polémicos fue el de la ampliación del Museo del Prado

Uno de sus encargos más polémicos fue el de la ampliación del Museo del Prado

De esta forma, el artista norteño de las proporciones ha sabido ambientar selvas virginales en medio de capitales asfixiadas por la contaminación (Estación de ferrocarril de Atocha, en Madrid); andenes con destino a direcciones de ensueño metafórico (Nueva terminal del aeropuerto San Pablo, en Sevilla); salas donde los pigmentos se rebelan contra blancos impolutos (Museo de Arte Moderno y Arquitectura, en Estocolmo); o cubículos inmensos alimentados con palabras impresas (Nueva biblioteca de la Universidad de Deusto, en Bilbao).

Expuso su vertiente más espiritual con la catedral de Nuestra Señora de Los Ángeles, en USA

Expuso su vertiente más espiritual con la catedral de Nuestra Señora de Los Ángeles, en USA

Tales vestigios de dignidad profesional gestionan una carrera en la que no han faltado los encargos mediáticos y, por ello, colindantes con las polémicas de la preservación histórica de los monumentos intervenidos. Semejante efecto de réplicas airadas lo sufrió Moneo en primera persona cuando le fue encomendada –previo concurso- la ampliación del Museo del Prado. Muchas voces se alzaron en su momento contra un plan que supuestamente iba a poner en peligro el claustro de Los Jerónimos; sin embargo, como en la casi totalidad de sus obras, al final se impuso la cordura de un racionalista convencido, en el que el impacto visual se esgrime con el respeto reverencial hacia las canas de las ciudades que acogen sus ideas.

Moneo no para de crear a pesar de los reconocimientos y su extenso legado

Moneo no para de crear a pesar de los reconocimientos y su extenso legado

Incansable, a sus setenta y cinco años, el responsable del engrandecimiento de la sede madrileña del Banco de España y de la transformación del Palacio de Villahermosa, en lo que es el Thyssen-Bornemisza, recibe el Príncipe de Asturias de las Artes en plena efervescencia constructora; faceta que el natural de Tudela ejerce en esta década, entre otros hitos próximos, por medio de la proyección de la Iglesia de Iesu, en San Sebastián, y del Museo de Arte Contemporáneo, en Navarra.

Sus visiones planificadas a escala forman parte del paisaje de urbes diseminadas por todo el mundo

Sus visiones planificadas a escala forman parte del paisaje de urbes diseminadas por todo el mundo

Goya enciende Barcelona con la magia de sus relatos visuales


"Luces y sombras" es el título de la muestra que presenta el edificio Caixaforum hasta el próximo 24 de junio

"Luces y sombras" es el título de la muestra que presenta el edificio Caixaforum hasta el próximo 24 de junio

Legañas de brujerías insondables empañaron la retina acuosa del maestro de Fuendetodos, durante los últimos años de su vida transcurridos en Burdeos. Los sueños, metamorfoseados en monstruos habitantes en los límites difusos de la cordura, aglutinaron su paleta de negros y grises; a la par que su buril y lápiz litográfico marcaban una dictadura productiva liberadora, y ajena a los dogmatismos imperantes (precisamente, estas técnicas ganaron la partida al óleo, cuando la hora de la verdad se acercaba al lecho francés del casi octogenario artista español). Moderno en un tiempo en que las camarillas de los entendidos apadrinaban las vetustas formas del neoclasicismo, sarcástico en una realidad de poder de ajedrez en el que las familias nobiliarias y la sangre real amordazaban las sacudidas pueblerinas, simbolista en un ruedo ibérico en el que todavía se buscaba la luz divina en los lienzos de estudio y mecenazgo… Así era el inigualable don Francisco, un señor de enorme caudal pictórico –dotado con una visión casi prematuramente multimedia- cuyos trabajos han procurado que la plástica evolucionara más allá de lo políticamente correcto, pese a las acometidas de los verdugos contra las corrientes huérfanas de militancia.

Es la primera gran exhibición de los trabajos de Goya en la Ciudad Condal desde hace 35 años

Es la primera gran exhibición de los trabajos de Goya en la Ciudad Condal desde hace 35 años

Aposentadas en el madrileño Museo del Prado por comodidad patricia, las imágenes surgidas del pulso del ilustre autor de La maja desnuda abandonan momentáneamente el centro de la Villa y Corte para residir unos meses en la Ciudad Condal. Esto hace que el edificio de Caixaforum en Barcelona (Avenida de Francesc Ferrer i Guàrdia, 6-8) hospede hasta el próximo 24 de junio una magna exposición de casi un centenar de obras del creador aragonés (entre ellas, 27 óleos, 44 dibujos, 23 estampas y 2 cartas). Una exhibición que responde al título de Goya. Luces y sombras.

El recorrido da mucha importancia al aspecto psicológico en las piezas del maestro aragonés

El recorrido da mucha importancia al aspecto psicológico en las piezas del maestro aragonés

Un interesante acuerdo de colaboración entre el Prado y la obra social de La Caixa ha sido el que ha permitido que tuviera lugar la citada muestra, que aterrizó el pasado 16 de marzo en la urbe de La Sagrada Familia; y que a la postre alardea de ser la más grande en piezas del pintor y grabador de cuantas han sido programadas en la city desde hace treinta y cinco años.

La cita ha sido posible gracias a un acuerdo entre La Caixa y el Museo del Prado

La cita ha sido posible gracias a un acuerdo entre La Caixa y el Museo del Prado

La perspectiva cronológica es la que han escogido los responsables del recorrido para presentar las distintas etapas del retratista preferido por el clan de Carlos IV. Pero no se trata de una obsesión destinada a escenificar todo lo susceptible de ser agregado; ya que lo que en realidad se pretende es que el visitante salga con la sensación de haberse topado directamente con el hacedor de Los Caprichos. De esta manera, es la variante psicológica de las tablas y dibujos del compatriota de Velázquez la que adquiere el protagonismo más acertado, como si fuera un denominador común del amplio arco existencial que se quiere documentar.

Entre las donaciones temporales figuran muchos de los títulos célebres del autor de "La maja desnuda"

Entre las donaciones temporales figuran muchos de los títulos célebres del autor de "La maja desnuda"

Por eso, Luces y sombras comienza con un pequeño apartado dedicado a los autorretratos: apetitoso bocado con el que el público tiene la posibilidad de aficionarse a las arrugas en el rostro de don Francisco, a bailar con los hilos de la grandeza por los pliegues de sus cuencas oculares, y a ensuciarse con el barro de las trincheras en torno a la comisura de sus labios. Un conocimiento de aspiraciones subliminales que apuntala una esclarecedora carta también presente, que el artista dirigió a su amigo Martín Zapater.

Los autorretratos tienen un espacio reservado en el recorrido

Los autorretratos tienen un espacio reservado en el recorrido

Tras esta primera toma de contacto, la aventura continúa con el grueso compositivo; mediante las salas en las que se confrontan los tapices diseñados originalmente para el comedor del príncipe en el Palacio del Pardo (finalmente albergados en la Fábrica de Tapices de Santa Bárbara) con las mujeres voluptuosas; las caricaturas con los sueños y los caprichos; los aquelarres de soledades intempestivas con la tragicomedia humana. Sin olvidar el repaso a estampas de indudable dramatismo, como las de La Tauromaquia y las de Los Desastres (estas últimas efectuadas al compás cronista de la Guerra de la Independencia).

Las "asnerías" fueron un ejemplo del poder satírico del natural de Fuendetodos

Las "asnerías" fueron un ejemplo del poder satírico del natural de Fuendetodos

Hasta quince espacios expositivos han sido pergeñados para completar la intensa vida con los pinceles del nacido en Zaragoza. Un laberinto de figuras amenazantes, seductoras, cortesanas, homicidas e infernales en el que sorprende que se haya reservado un hueco para la religión: filosofía de creyente, que en Goya se tradujo en comprensión de la divinidad y azote de la tiranía eclesiástica (identificada, en el caso de España, con el regreso de la Inquisición).

Los grabados de Goya poseen una fuerza muy superior a la de la mayoría de sus contemporáneos

Los grabados de Goya poseen una fuerza muy superior a la de la mayoría de sus contemporáneos

Una vez finalizada la degustación de las sombras y las luces goyescas, los cuadernos de bitácora de las experiencias visuales al borde de la locura -de trazos imprecisos y difuminados demoniacos- chorrearán coordenadas evocadoras de lugares imaginarios y reales, cuya demarcación geográfica tiene el nombre y los apellidos de Francisco de Goya y Lucientes (Fuendetodos, Zaragoza, 1746- Burdeos, Francia, 1828).

"El vuelo de la brujas" es uno de los lienzos más impactactes de la exhibición

"El vuelo de la brujas" es uno de los lienzos más impactactes de la exhibición

Más información, horarios y entradas en
http://www.obrasocial.lacaixa.es

Roma presta a Madrid parte de su “naturaleza” pictórica


Una extensa muestra del paisajisno inspirado en la Ciudad Eterna llega al Museo del Prado, hasta el 25 de septiembre

Una extensa muestra del idealismo geográfico inspirado en la Ciudad Eterna llega al Museo del Prado, hasta el 25 de septiembre

Mucho antes de que las tormentosas neblinas de Turner invadieran el lienzo, y de que el primitivismo de paleta se volviera frenético de simbología ideográfica, los paisajes de fino pincel alcanzaron cierto protagonismo estelar en los caballetes italianos; divismo modélico que desarrolló su propio discurso narrativo, su determinante belleza -tan efímera como inmortal- y, en definitiva, sus rasgos quemados por soles deslumbradores; o empalidecidos por escarchas tentadoras de la percepción sensible. Durante el siglo XVII, la técnica en la que la figura humana se integró en medio del cosmos terráqueo -en escenas campestres o incluso de espiritualidad casi anónima- fue sublimada por maestros de la talla de Aníbal Carracci, Caravaggio o Nicolás Poussin.

"Ulises devolviendo a Criseida a su padre", de Claudio de Lorena

"Ulises devolviendo a Criseida a su padre", de Claudio de Lorena

En un universo creativo en el que lo religioso había silenciado, con mordaza de recios hilos, cualquier acceso de manifestación pagana, los paisajistas sufrieron aceite en vena para sacar adelante un estilo que derivaba directamente de la veneración de la tierra; y lo llevaron a cabo en la Ciudad Eterna, la urbe de las siete colinas, la sede del Coliseo y de los gemelos amamantados por una loba: la siempre excelsa Roma. El madrileño Museo Nacional del Prado, en colaboración con el Louvre parisino y la Rmn- Grand Palais de Francia, reúne hasta septiembre una vasta selección de obras que iniciaron el gusto por la representación de bosques, ríos y praderas. Tal gesta, de implicaciones cercanas a la épica, la acoge el centro colindante con el Jardín Botánico en la exposición titulada Naturaleza e Ideal (Paisajes 1600-1650), recorrido esencial para degustar el arte, sin salvavidas de treguas ni esfuerzos vanos de por medio,   propuesto y montado por el comisario Andrés Úbeda de los Cobos (Jefe de Conservación de Pintura Italiana y Francesa, de la institución de la Villa y Corte).

"Ninfas y sátiros", de Nicolás Poussin

"Ninfas y sátiros", de Nicolás Poussin

Desplegada en las salas A y B del edificio de Los Jerónimos, la muestra compone su laberinto escénico en diversas secciones, donde se dan cita los distintos acercamientos en la Edad Moderna hacia una temática que consiguió su máximo nivel de importancia pictórica a partir del siglo XIX, con movimientos como el Impresionismo y el Hiperrealismo de evocación casi fotográfica. Los cuadros que cuelgan de las paredes del templo museístico tienen la peculiaridad de proponer un diálogo de intensidad incalculable, entre la retina del visitante y el sinfín de inspiradores recuerdos que transmiten, con una simple brizna de hierba o un momento solariego de baños mitológicos al amanecer.

"Paisaje con galera", de Jan Brueghel

"Paisaje con galera", de Jan Brueghel

De la arqueología de ultratumba callejera y neurótica de Caravaggio a la magia onírica y serena de Rafael Sanzio, de la poesía visual impregnada por la paleta aérea de Tiziano a la delicadeza boloñesa de Francisco Albani… Los años que cubre la exhibición del Prado mantienen el interés desbordado por el amor sin límites de los artistas a la Madre Gaia, todo para evolucionar hacia representaciones más apegadas al existencialismo geográfico y comarcal que al meramente celestial.

"Paisaje con dos templos", de Pietro de la Cortona

"Paisaje con dos templos", de Pietro de la Cortona

Caos y cordura, delirio y necesidad de trascender en el guion expresivo de la mano del pintor; estas y muchas más emociones se manifiestan en una exposición en la que los gustos por la armonía clásica pueden perderse sin mesura por las piezas de Aníbal Caracci (prototipo declarado de la importancia del paisajismo en Europa). Pero, al igual que los tradicionalistas, los que prefieran la precisión topográfica también pueden alcanzar el éxtasis visual ante los lienzos del belga Paul Bril; o los viajeros que apuesten por las posturas más trágicas y dramáticas, quizá alcancen su expiación en las imágenes de Jan Brueghel de Velours (el flamenco hijo de Brueghel el Viejo y nieto de Pieter Coecke).

"Paisaje con bañistas", de Giovanni Francesco Barbieri (Guercino)

"Paisaje con bañistas", de Giovanni Francesco Barbieri (Guercino)

Mención aparte merecen el transalpino Claudio de Lorena (1600-1682) y el galo Nicolás Poussin (1594-1665). Estos dos maestros de los paisajes, esbozados en las dimensiones normalmente rectangulares de una tela de caballete, gozan de sus respectivas secciones en el recinto exhibidor. Las recreaciones de Poussin, de vida sustanciosa y apego al perfeccionismo compositivo, fueron la inspiración de herederos de su legado creativo, como es el caso del decimonónico Gustave Courbet. Mientras que De Lorena fue un genio difícil de emular en la textura de sus escenas, y en la capacidad casi sobrehumana para interpretar las variaciones atmosféricas, envueltas en luminiscencias propiciadas por el protagonismo del astro rey.

"Vista del jardín de la villa Medici en Roma", de Diego de Velázquez

"Vista del jardín de la villa Medici en Roma", de Diego de Velázquez

Hasta el 25 de setiembre, la Roma delimitada por las paletas borrachas de ocres, lapislázuli, encarnados terrosos o magentas de carnales transformaciones palpita, con fuerza y energía, en el corazón de la metrópoli por la que pasearon Velázquez y Goya. Un emblemático lugar de callejones rebosantes de nocturnidad y de fantasmas de histórica relevancia que, durante estos meses de verano, dialoga con soltura en la lengua cromática de Dante y Petrarca.

Más información, horarios y entradas en 
http://www.museodelprado.es

"Eremita orando entre ruinas", de Jean Lemaire

"Eremita orando entre ruinas", de Jean Lemaire

El Prado sigue los pasos desconocidos del Españoleto


La insitución reúne el mayor conjunto de obras de la época de juventud del artista

La insitución reúne el mayor conjunto de la época de juventud del artista

El escalpelo de la luz se hacía fuerte entre los fondos oscuros de los cuadros de José de Ribera (Játiva, Valencia, 1591- Nápoles, 1612). La paleta del pintor se tiñó del claroscuro de la realidad italiana, mientras sus pinceles ahogaban sus lamentos en pigmentos admiradores de la nocturnidad. En la producción del creador mediterráneo no anidaron los rayos soleados de una tierra bañada por el astro rey y el verdor de las huertas. Fueron las telarañas mortuorias y espectrales de las penumbras, y de los rostros esculpidos en la naturalidad de los comportamientos extremos, las que atraparon la perspectiva sensible del maestro; dando a sus modelos cualidades delirantemente humanas, casi metafísicas.

En la cita tienen mucho peso sus escenas religiosas

En la cita tienen mucho peso sus escenas religiosas

Poco se conoce del pasado profesional del valenciano e hijo de zapatero; por lo que la exposición El joven Ribera, que organiza el Museo del Prado en Madrid hasta el próximo 31 de julio, cobra una especial importancia en el concierto exhibidor. Las más de dos decenas de obras pertenecientes a la etapa más primigenia del Españoleto dan una clara idea de los fantasmas que presidieron sus años de aprendizaje en el país que albergaba los Estados Pontificios, y que a principios del siglo XVII se hallaba desmembrado en corpúsculos territorales (muchos de ellos dominados por el imperio con forma de Piel de Toro).

El recorrido comienza con "El juicio de Salomón", cedido por la Galleria Borghese

El recorrido comienza con "El juicio de Salomón", cedido por la Galleria Borghese

Las primeras noticias que se tienen del itinerario creativo de Ribera en Italia datan de 1611, cuando -según los biógrafos- entró al servicio del duque Ranuccio Farnesio, en la ciudad de Parma. Por aquel entonces, el compatriota de Velázquez era un muchacho ansioso por dotar de personalidad propia su estilo. Sin duda, la visión de los inmortales lienzos del inigualable Tiziano marcó de manera especial el baúl pictórico del vástago del artesano. El trabajo del responsable de los mejores retratos de Carlos V, con su depurada técnica para esconder las pinceladas y su facilidad para reproducir las escenas con la adecuada atmósfera cromática y global, se apalancó con fuerza en las raíces de José de Ribera; aunque también fueron determinantes las influencias de Corregio, Parmigianino y, sobre todo, Caravaggio. La asfixia sin cuartel a la que sometía el último de los citados a cada una de sus pinturas fue algo que perturbó la mente del artista español, quien no pudo evitar someter su entrenamiento a semejantes ansias por reflejar -a través del Arte- el espíritu más escondido de los hijos de Adán y Eva.

"San Bartolomé", perteneciente a la colección de la Fondazione di Studi di Storia dell' Arte Roberto Longhi

"San Bartolomé", perteneciente a la colección de la Fondazione di Studi di Storia dell' Arte Roberto Longhi

El edificio de Los Jerónimos, en su sala C, acoge en sus instalaciones el intenso diálogo de unos óleos construidos a partir de la materia espectral en la que se introducía con asiduidad la hechicera mano del Españoleto. El recorrido por las estancias más desconocidas del natural de Játiva mezcla con suma contundencia los temas religiosos con los de mera ostentación de las virtudes y defectos de los hombres, en forma de sentidos aclaradores de la imperfección de los congéneres planetarios.

"El Gusto", conservado en el Hartford Museum of Art, CT. The Ella Galluo Sumner and Mary Catiln Sumner Collection Fundation

"El Gusto", conservado en el Hartford Museum of Art, CT. The Ella Galluo Sumner and Mary Catiln Sumner Collection Fundation

A tal efecto, la institución madrileña propone un diario de ruta compuesto de tres ámbitos, en los que se concitan los vaivenes existenciales más relevantes en la época de juventud del genial autor de San Sebastián asistido por las santas mujeres. El itinerario comienza con prestancia con El Juicio de Salomón, en el que los comisarios incluyen El Apostolado  Cosida y la serie de Los Cinco sentidos;  para continuar con los cuadros históricos (donde gozan de especial protagonismo obras como La resurrección de Lázaro) y las etapas vivenciales de Ribera en Roma y Nápoles.

La muestra, que permacerá abierta en el edificio de Los Jerónimos hasta el 31 de julio, se completa con un atractivo catálogo

La muestra, que permacerá abierta en el edificio de Los Jerónimos hasta el 31 de julio, se completa con un atractivo catálogo

Italia marcó un periplo esencial en la vida privada y profesional del Españoleto, ya que por sus vetustas fortificaciones el artista conquistó la fama y la admiración de coetáneos como Diego Rodríguez de Silva y Velázquez (quien conoció al valenciano en Nápoles, entre 1630 y 1631). Conocer los tiempos de inspiración en la producción del maestro de Játiva supone una oportunidad única; a la vez que se pueden contemplar reunidas telas que están normalmente desperdigadas por algunos de los centros expositivos más relevantes del mundo (aparte de numerosas colecciones privadas). El esfuerzo acometido por los comisarios de la muestra (el catedrático emérito de Historia del Arte de la Universidad de Barcelona José Milicua y el jefe de conservación de pintura española del Museo del Prado Javier Portús) merece el reconocimiento de todos los que esperan dejarse subyugar por el proceso creativo de un acreedor de riqueza pictórica incalculable.

"San Sebastián asistido por las santas mujeres", prestado por el Museo de Bellas Artes de Bilbao

"San Sebastián asistido por las santas mujeres", prestado por el Museo de Bellas Artes de Bilbao

Más información en
http://www.muesodelprado.es

Chardin siembra El Prado con naturalezas muertas


El pintor del siglo XVIII es objeto de una completa exposición en Madrid

El pintor del siglo XVIII es objeto de una completa exposición en Madrid

El crepitar de los cañones del descontento social no inmutó a los enseres sin fecha de caducidad del bodeguista francés diciochesco por excelencia. Lo cotidiano, llevado a la intemporalidad eterna pese a que el mundo amenazaba con la explosión planetaria de las ideas, fue en la producción de este hijo de ebanista una seña de identidad, de esencia al pastel que cultivó con su sencilla paleta, sin la carga dramática de muchos de sus coetáneos que enarbolaron la revolución con la bandera tricolor a cuestas.

Para sacar algo más de dinero dedicó parte de su obra a las escenas cotidianas

Para sacar algo más de dinero dedicó parte de su obra a las escenas cotidianas

La obra de Jean Chardin (París, 1699- 1799) es de las que entran por la retina con el remanso de los cauces nunca desbordados por la imaginación excesiva, esa extraña fantasía que suele acarrear sueños de locura escénica. Sin embargo, la producción del capitalino no se puede decir que estuviera exenta de calidad; muy al contrario. Los cuadros de este maestro de las composturas prematuramente fotográficas, y de la mortandad ornamental, se acostaron no pocas veces sobre el colchón de la admiración de coleccionistas y herederos pictóricos, que escarbaron en la huella de los espejos del compatriota de Fragonard hasta hallar el reflejo de una burguesía sin signos de celestialidad. Precisamente, uno de los genios que nunca ocultaron el gusto por los lienzos de Chardin fue Henri Matisse, quien no tuvo reparos en realizar dos copias de El buffet (también conocido como Bodegón con gato y pescado); una de las telas más conseguidas de un artista al que le costó triunfar; y, que cuando lo hizo, fue más por posicionamiento estratégico que por reconocimiento de los expertos.

Henri Matisse llegó a copiar, años más tarde, uno de sus bodegones

Henri Matisse llegó a copiar, años más tarde, uno de sus bodegones

El autor de muchos de los frescos de la galería Francisco I, en el palacio galo de Fontainebleau, es ahora investido con la levita de virtuoso de los pinceles por una de las instituciones más laureadas de cuantas pueblan el mapa museístico europeo y mundial: El Prado. El centro madrileño ha reunido -hasta el próximo 29 de mayo- un total de cincuenta y siete piezas surgidas de la mente del protegido del marqués de Vandières y del igualmente amigo de Madame de Pompadour (la amante del monarca Luis XV, que fue valedora de Jean Simeón en la corte de Versalles) para exhibir la riqueza plástica de un hombre al que siempre se le achacaron más sus errores con la creación que sus numerosas virtudes.

Chardin fue un artista que nunca gozó de especial reconocimiento entre sus coetáneos

Chardin fue un artista que nunca gozó de especial reconocimiento entre sus coetáneos

Por las salas de la pinacoteca en la que cuelgan entre otros Velázquez, Goya, Tiziano, El Bosco o Rubens, Chardin luce con la iluminación de la normalidad aparente, de los planteamientos contrarios a la agitación de los colores y las formas. Las líneas de sus pinturas se conjuntan sin sofocos, y sus figuras humanas comparecen suspendidas de los hilos de la eternidad, como congeladas en una sincronía perfecta con respecto a sus acciones.

En su última etapa fue protegido por el hermano de Madame de Pompadour

En su última etapa fue protegido por el hermano de Madame de Pompadour

Experto en bodegones durante toda su primera etapa, el parisino fue un auténtico dominador de este género, considerado por bastantes de sus colegas como menor. Sin embargo, tanta constancia y trabajo en la sombra del éxito dio sus frutos, cuando salieron a la luz expositiva Bodegón con gato y raya y el anteriormente mencionado Bodegón con gato y pescado. La representación de cierta vitalidad en la composición mostró que Chardin era capaz de mucho más de lo que había apuntado como alumno, y comenzó a llamar el interés de los intelectuales de su país.

En sus últimos días regresó a la temática de las naturalezas muertas

En sus últimos días regresó a la temática de las naturalezas muertas

Todo le costó un precio muy alto a nivel de esfuerzo a este artista de la naturaleza en estado de progresiva decadencia. Vender adecuadamente fue siempre un suplicio para el discípulo de lo políticamente correcto; y esa falta de honorarios crematísticos le llevó a ampliar su muestrario, con retratos de figuras en actitudes rutinarias. Así, Chardin pudo comer caliente y subir en el escalafón laboral, hasta convertirse en tesorero de la Academia de Arte durante el reinado de Luis XV.

El Museo del Prado alterna con inteligencia la variedad productiva del paisajista de los alimentos y las flores enclaustradas en jarrones, sin olvidarse de sus hombres y mujeres, marcados por un clasicismo que el maestro parisino aprendió de Pierre-Jacques Cazes y Noël Nicolas Coypel.

Hoy en día, los lienzos del creador parisino están en los mejores museos

Hoy en día, los lienzos del creador parisino están en los mejores museos

No obstante, por las salas del Prado planea estas semanas inevitablemente el fantasma de la Dama de la Guadaña; de la descomposición de la carne y las verduras; de lo efímero de la existencia, aunque sin referencias explícitas a ello. Jean Chardin fue un sutil constructor de imágenes, en las que lo sarcástico iba más allá incluso a las intenciones declaradas de un autor que, de haber nacido en el tiempo del hiperrealismo, se habría convertido en uno de los líderes más laureados de la modernidad plástica.

Pesa a sus detractores, la producción de Jean Simeón Chardin tiene una gran hondura realista

Pesa a sus detractores, la producción de Jean Simeón Chardin tiene una gran hondura realista

Más información en
http://www.museodelprado.es

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