Michael Fassbender, en espera para interpretar al “genuis” de “Of Time And The River”


El actor alemán suena para encarnar al autor de "Look Homeward, Angel"

El actor alemán suena para encarnar a Thomas Clayton Wolfe

Galeradas de plomo revolucionario quemaron las páginas de los libros avalados por William Maxwell Evarts Perkins (1884- 1947). En una época -la comprendida entre la década de los veinte y la de finales de los cuarenta- en la que la modernidad vanguardista redactaba a marchas forzadas el cuaderno de ruta de la modernidad, el editor de Scribner puso a trabajar su olfato visionario para dibujar los contornos de la literatura del siglo XX; acomodado bajo nombres tan determinantes como los de Ernest Hemingway, Thomas Clayton Wolfe y Francis Scott Fitzgerald. Con su capacidad para descubrir las virtudes ocultas de los narradores en ciernes, este famoso cazatalentos abigarró empresarialmente las palabras de textos de la naturaleza de Adiós a las armas, El gran Gatsby y Of Time and the River.

Colin Firth se encargaría de la parte del protagonista del filme: Max Perkins

Colin Firth se encargaría de la parte del protagonista del filme: Max Perkins

Esa labor en la sombra, siempre al ralentí del cromatismo racial de un entorno portentoso, de la que fue protagonista Perkins sedujo en su momento al ganador del Premio Pulitzer Andrew Scott Berg (Norwalk, Connecticut, USA, 1949); quien no pudo evitar relatar la apasionada existencia de este señor (enamorado veinticinco aniversarios y en secreto de la sufridora Elizabeth Lemmon) en una crónica con disfraz de bestseller bautizada Genius.

El guion de "Genius" se basa en la homónima novela de Andrew Scott Berg

El guion de “Genius” se basa en la homónima novela de Andrew Scott Berg

La nostalgia de esos días de vino y rosas -en los que la brillantez de las teclas y las plumas embriagaba sus noches en tinta, penumbra, sudor, ansiedad y alcohol- es lo que describe la enérgica obra, que adquiere márgenes de aguafuerte y templanza de gris tenue volando a la par de un héroe, que dedicó su vida a ser intermediario necesario de la sabiduría de sus colegas para con el mercado lector. Crítico contumaz, manager de lágrimas de terciopelo entre renglones, y prestamista de intereses mediados únicamente por la comprensión de las debilidades (a la vez de padre, confesor y amigo de los creadores a los que recogió en su regazo explorador de la riqueza intelectual), Mr. Maxwell podría ser definido como un individuo cuyo trabajo contribuyó a dotar de mayor sentido al pensamiento incompleto de la humanidad. Labor que alternó con el penoso papel hogareño de esposo amargado, abonado maritalmente a los tormentosos vaivenes de la infidelidad por un amor de biombo y oscuridad.

La historia sigue las vivencias del editor de Wolfe, Hemingway y Fitzgerald

La historia sigue las vivencias del editor de Wolfe, Hemingway y Fitzgerald

Por todo lo mencionado (y más que se halla implícito en los corredores de las frases contenidas en el book), es fácil entender que una novela como Genius se antoje oro en barras en las manos de un guionista tan competente como John Logan (autor, entre otros, de los libretos de Skyfall y La invención de Hugo). Diamante pulido a base de diálogos que captó rápidamente la atención del actor Michael Grandage, cuando leyó la versión llevada a efecto por el veterano escritor de imágenes en movimiento. La constante alternancia de estados de ánimo, y de situaciones encauzadas hacia la destrucción de las muertes prematuras (como de hecho ocurrió con Hemingway, Wolfe y Fitzgerald), hipnotizó la mente sensible del debutante director, quien se quedó sin aliento ante la asombrosa escenificación que se podía generar con un cuadro existencial como el recogido en el volumen.

El editor de Scribner concitó en torno suyo a una de las mejores generaciones de la literatura contemporánea

El editor de Scribner concitó en torno suyo a una de las mejores generaciones de la literatura contemporánea

De esta manera, el proyecto de grabar en fotogramas los episodios experimentados por Perkins y su grupo de amigos empezó a tomar connotaciones de realidad. Una situación que aún no ha confluido en el río de las filmaciones, pero que espera su turno en puestos avanzados dentro de la ensaladera de los argumentos con visos de futuro, guardados a recaudo en el frigorífico enclavado en las entrañas de Hollywood. Papeleta de metamorfosis anhelada que adquiriría signos de largometraje con mayor premura, en caso de confirmarse definitivamente la incorporación al reparto de dos de las estrellas europeas con más tirón en la industria audiovisual estadounidense: el británico Colin Firth (a quien el cineasta pretende caracterizar como Max Perkins) y el alemán de nacimiento Michael Fassbender (al que Grandage le ha reservado la neurosis artística del portentoso coetáneo de William Faulkner, Thomas Clayton Wolfe).

Adrew Scott Berg es famoso por las emocionantes biografías de Lindbergh y Katharine Hepburn

Adrew Scott Berg es famoso por las emocionantes biografías de Lindbergh y Katharine Hepburn

Si finalmente todo sale como está previsto, Genius llegará a las salas con el beneplácito de dar a conocer al gran público el oficio de un antiguo reportero de The New York Times, que inventó para sus congéneres un universo en el que jugar con las salvajes e hirientes redacciones hechas de recuerdos de Hemingway, adormecerse en la piscina del desencanto de Scott Fitzgerald o sumirse en las profundidades del costumbrismo de Thomas Wolfe. Un planeta de letras y sonidos, donde la literatura susurra cantos de atalaya devastada por los excesos y nanas inconclusas, normalmente aderezadas con las corazas de la frustración y el apego a los espíritus al borde del abismo.

Berg también fue el responsable del guion del largometraje "Su otro amor", de Arthur Hiller

Berg también fue el responsable del guion del largometraje “Su otro amor”, de Arthur Hiller

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Ridley Scott y Cormac McCarthy cohabitan en el planeta de la corrupción


El director británico acomete su nueva producción tras "Prometheus"

El director británico acomete su nueva producción tras “Prometheus”

A veces, la línea entre la legalidad y el delito es incluso más fina que la hoja del papel con que se envuelve la nicotina de un cigarrillo. Si a eso se suma una conciencia poco escrupulosa con el crimen; el asunto fronterizo se suele difuminar tanto, que resulta casi imposible de identificar puesto alguno en el que reflexionar o enseñar siquiera el pasaporte. Turbios individuos a los que se puede preguntar al respecto los hay a miles (únicamente basta con darse un paseo retiniano por cualquier periódico, para comprobarlo en la piel de banqueros, políticos y jueces); aunque el director de Blade Runner ha tenido  la suerte de no verse obligado a ir recogiendo testimonios por el lado oscuro de la vida; ya que tenía uno de primera mano, y encima redactado por la energética pluma del autor de No es país para viejos.

Michael Fassbender es el actor escogido para protagonizar "The Counselor"

Michael Fassbender es el actor escogido para protagonizar “The Counselor”

Lo reflejado en el párrafo anterior da a entender que todo el engranaje, de la más reciente película del cerebro de Alien, empezó precisamente por la parte del escritor norteamericano, afirmación dotada de absoluta veracidad. Las experiencias previas con el séptimo arte de Cormac McCarthy (Providence, Rhode Island, USA, 1931) habían sido tan gratificantes para el narrador, que pergeñó la historia de The Counselor en formato de pieza guionizada, con destino a ser desvestida audiovisualmente. De esta manera, el texto de la obra salió con arterias dialogadas y espíritu escénico, a partir del borrón inicial. Después de muchas noches y días dándole al teclado, al final surgió el germen de algo grande: un argumento de los que ponían en solfa el comportamiento humano ante las tentaciones, ciertamente bíblico y con reminiscencias legendarias sobre la pérdida del paraíso de la inocencia.

El intérprete de origen germano colaboró con Scott en "Prometheus"

El intérprete de origen germano colaboró con Scott en “Prometheus”

Así, una vez aparcado el ordenador -y con la idea de sacar adelante su proyecto-, el ganador del Premio Pulitzer se dirigió a ver a sus colegas Nick Wechsler, Paula Mae Schwartz y Steve Schwartz (equipo con el que había colaborado intensamente mientras construían los fotogramas de The Road) para solicitar su estimable opinión. La contestación no se hizo esperar, y la empresa se puso en marcha casi en el momento en que McCarthy ponía el the end a su story.

Brad Pitt participa en el filme

Brad Pitt participa en el filme

Una vez gestionados los terrenos administrativo y crematístico; lo que precisaban los activos ejecutivos era localizar a un director, capaz de dotar de estilo y autoría a un cuerpo dramático con semejante carga emocional, como la que desprende The Counselor en cada giro existencial de su tragedia contemporánea. A tenor de lo publicado en los meses previos a la elección, los nombres que se barajaron fueron varios y estimables. Sin embargo, la suerte jugó a favor de McCarthy y sus friends, ya que el inglés Ridley Scott se hallaba en esos momentos buscando un trabajo con chicha realista –más que nada para cambiar de tercio tras la aparatosa Prometheus-; y la carne que ponía en el asador el atractivo proyecto hizo que el responsable de Gladiator lo tuviera más que claro, a la hora de estampar su firma en el contrato (pliego que le habilita también en tareas de productor ejecutivo).

Cameron Diaz encarna a Malkina

Cameron Diaz encarna a Malkina

Scott se mostró cautivado -por lo que desprenden algunas de sus declaraciones- frente al aspecto sensitivo del relato, motivo más que suficiente que avaló su colaboración al lado del exitoso novelista de Rhode Island. Ambos pulieron los contornos y el fondo de un filme que versa sobre un abogado que vulnera la ley, con el objetivo de ayudar a una red de narcotráfico en la que presta sus servicios profesionales. Una bajada a los infiernos ajena a los colegios y universidades, la cual comparece en la cinta sellada con los escudos sombreados del Derecho, sin parapetos para preservar la justicia.

Cormac McCarthy es el autor del guion

Cormac McCarthy es el autor del guion

Ya con el cineasta y el texto configurados, la composición del reparto fue aparentemente fácil, ante un largometraje que se vendía por si solo como un caramelo demasiado apetecible para el paladar de cualquier  alumno de Stanislavki, Lee Strasberg o William Shakespeare. No obstante, pese a los posicionamientos de nombres más conocidos, el personaje principal recayó en un actor relativamente nuevo en Hollywood, quien pisó con solvencia en 2012 mediante un ramillete de películas que le pusieron en el firmamento de las movie stars. Con semejantes pistas, usted estará en el camino adecuado su piensa que el elegido no fue otro que el alemán de nacimiento -y británico de adopción- Michael Fassbender. El treintañero de Jane Eyre se hizo valedor de la honrosa designación después de haber alcanzado los galones necesarios de cara a Scott, logrados con su caracterización del ambiguo androide de Prometheus. El rubio europeo de Shame aceptó sin dudas  el liderazgo de un casting que se fue nutriendo, poco a poco, con ilustres secundarios del tipo de Javier Bardem, Cameron Diaz, Brad Pitt, Penélope Cruz, Natalie Dormer, Bruno Ganz y la recuperada para la pantalla grande Rosie Perez.

El narrador de "The Road" confió su texto a un grupo de productores con los que ya había trabajado

El narrador de “The Road” confió su texto a un grupo de productores con los que ya había trabajado

A día de hoy, The Counselor ya ha clausurado su grabación en escenarios tan estimulantes, entre otros, como los de Gran Bretaña, Estados Unidos y Hong Kong; y acicala su fisonomía en vistas de su próximo estreno. Una operación de millonaria cirugía estética con la que Ridley toma bocanadas de aire fresco, en espera de acometer una de sus guerras futuras más complicadas: remachar la secuela -tal vez pre- de la genial Blade Runner (hasta él tiene pesadillas al respecto).

Penélope Cruz fue una de las últimas incorporaciones al equipo artístico

Penélope Cruz fue una de las últimas incorporaciones al equipo artístico

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Terrence Malick revela su “comedia humana” a 24 fotogramas por segundo


El autor de "Malas tierras" tiene a punto de estrenar tres películas de ficción

El autor de “Malas tierras” tiene a punto de estrenar tres películas de ficción

El sentido de la existencia es un río con demasiadas bifurcaciones como para resumirlo en un cuadro escénico. Intentar explicar en imágenes de dónde viene el hombre y hacia dónde va, o concretar el origen del universo embutiendo la cámara en un mecano de glóbulos y células, órganos y sentidos, es una tarea demasiado ambiciosa como para llevarla a cabo ni siquiera en una película de más de tres horas de duración (como fue el caso de El árbol de la vida). Probablemente, una carrera individual no sea suficiente tablero como para conseguir semejante reto; pero el responsable de Malas tierras es de los que no se dan por vencidos; aunque le lluevan ante cada una de sus obras, y según el percal del coso de la crítica especializada, tanto premios como chuzos de punta.

"To The Wonder" será la primera de las cintas en llegar a las carteleras

“To The Wonder” será la primera de las cintas en llegar a las carteleras

Hubo una época de artisteo de alfombra roja y champú para la melena en la que Terrence Frederick Malick (Ottawa, Illinois, USA, 1943) optó por dedicarse al cine sólo a tiempo parcial, únicamente cuando su talento pudiera cocinar largometrajes con la aureola de piezas maestras del costumbrismo y la universalidad: productos de la psiquiatría endémica de una América malherida por la pérdida de las ilusiones. Así surgieron odas al desencanto -tan metafóricas como hirientes- del pelaje inquieto de Malas tierras (1973), Días del cielo (1978), La delgada línea roja (1998) y El nuevo mundo (2005). Ladrillos de dureza virtual con los que el compatriota de Clint Eastwood comenzó a forjar, con hierro de almacén, la leyenda de un cineasta particular e inmenso, que era capaz de abandonar la barahúnda coctelera hollywoodiense para irse a apuntalar, por ejemplo, un doctorado en filosofía.

En estos momentos, Malick rueda junto a Christian Bale un díptico paralelo

En estos momentos, Malick (izquierda) rueda junto a Christian Bale un díptico paralelo

Pero casi todo creador tiene ese punto en el que las neuronas necesitan atisbar algo de inmortalidad perentoria, esa esencia que eleva los espíritus tocados con la genialidad por encima del vulgo popular del rancho y la barra abierta. A Malick le llegó esa aureola de divinidad latente con El árbol de la vida (2011), ejercicio con el que el otrora arisco y esquivo señor de los campos se transformó en un realizador de culto, que paseaba por Cannes -cual modelo de pasarela exclusivo- con su sombrero de cowboy y su discurso profético y presuntamente orientador en medio del caos.

Con "El árbol de la vida", el realizador inició un ritmo de producción algo frenético

Con “El árbol de la vida”, el realizador inició un ritmo de producción algo frenético

La expectación generada por el citado filme, en el que el director recurrió a estrellas de relumbrón tales como Brad Pitt y Sean Penn, encendió un interruptor profesional en el interior de Terrence; y esa luz es la que ha guiado al hacedor de relatos en movimiento para hilvanar con bobina de oro su titánica propuesta, en pos de rodar la visión de Dios a través de los rostros de los seres de carne y hueso.

Las películas de Malick tienen en común la voz interior que surge de la narración

Las películas de Malick tienen en común la voz interior que surge de la narración

A partir de ese instante, una fuerza motriz aceleró el combustible emocional del norteamericano: impulso que el natural de Ottawa desplegó en primera instancia por los poros secuenciales de la película To The Wonder. Saltar de lo planetario a lo concreto, del darwinismo evolucionista a los sinsabores de hogar terruño, reñido con lo que hay más allá de la percepción; esos son los ejes que marcan el desarrollo de esta obra –extrañamente vapuleada por varios sectores de los popes del séptimo arte tras su paso por el Festival de Venecia- cuyo guion versa sobre una pareja en crisis después de marcarse un viaje al emblemático Monte Saint-Michel (refugio de antiguos cátaros en una región francesa). Ben Affleck y Olga Kurylenko protagonizan este trabajo, en el que Javier Bardem y Rachel McAdams ejercen de los contrarios en sus respectivas historias amorosas y sentimentales.

"Días del cielo" es uno de los mejores títulos de la filmografía del norteamericano

“Días del cielo” es uno de los mejores títulos de la filmografía del norteamericano

Sin embargo, Malick no sació con To The Wonder su obsesivo acceso de hambre por enlazar fotogramas. Con lo que procuró matar el gusanillo con un documental en plan Star Trek, bautizado como Voyage Of Time. No obstante, el apetito por ligar su posicionamiento frente a la creación y el devenir de las sombras cavernarias aún no estaba colmado totalmente.

TM se graduó en Filosofía mientras diseñaba su carrera tras las cámaras

TM se graduó en Filosofía mientras diseñaba su carrera tras las cámaras

Tal canibalismo voraz (realmente estimulante para todos los que disfrutan con los proyectos de este tipo, que entre sus gestas está la de haber grabado una de las mejores interpretaciones juveniles del sex symbol Richard Gere) ha desembocado en un díptico sobre la fama y la vanidad descafeinada, que transmiten las luces de neón y las ondas sonoras del triunfalismo de carpeta. Un bosquejo a dos bandas que TM rueda consecutivamente, y el cual fusiona en tiempo y espacio un par de filmes destinados a resarcir las dudas sobre las virtudes de este pensador con claqueta, en este periodo de prodigalidad en pantalla. Knight Of Cups y Lawless (nombre aún en la reserva de las confirmaciones oficiales) son –a falta de nueva orden- los citados vehículos narrativos en los que anda inmerso estos meses el admirado cineasta.

Michael Fassbender es una de las últimas incorporaciones al reparto de "Lawless"

Michael Fassbender es una de las últimas incorporaciones al reparto de “Lawless”

Pese a que el argumento está todavía un poco en el aire de las incógnitas, convenientemente guardado en el arcón de las sorpresas (según parece, la cosa va sobre las mentiras que existen en la escena musical texana en Austin, y tiene como punto neurálgico un peliagudo y activo triángulo amoroso); lo que sí ha publicitado la productora es el nutrido y heterogéneo reparto, donde hay desde luminarias de sobrada calidad artística a famosos de los de revista de peluquería. Christian Bale, Ryan Gosling, Michael Fassbender, Cate Blanchett, Rooney Mara, Natalie Portman, Teresa Palmer y Antonio Banderas son algunas de las identidades de los curritos a las órdenes de Malick. Usted, en calidad de lector, será el encargado de decidir en qué categoría encuadra a cada uno de ellos (bien en el Olimpo de las caracterizaciones con solera o bajo el secador de pelucas).

Entre "El nuevo mundo" y "El árbol de la vida" mediaron seis años

Entre “El nuevo mundo” y “El árbol de la vida” mediaron seis años

Crítica de cine: Prometheus


Cuando Ridley Scott hizo oficial que estaba en pleno rodaje de una nueva película de ciencia-ficción, después de unas décadas alejado de este género, los aficionados al cine de epopeyas galácticas se frotaron las manos. Miles de informaciones diversas surgieron respecto a este filme, que prometía refrescar emociones pretéritas. Encima, pese al secretismo con el que se llevó a cabo la gestación y evolución del proyecto, el mensaje subliminal de que se trataba de una precuela de Alien ayudó a que la bola de la curiosidad fuera agrandándose hasta límites inimaginables. Sin embargo, una vez colmado el estreno, la espectacularidad anunciada a bombo y platillo ha quedado más planchada que las camisas de una lavandería.

¿Puede un director traicionar los impulsos vitales de una de sus obras más famosas? A tenor de lo que Scott ha mostrado en Prometheus: no sólo es posible, sino que es un hecho palpable. A pesar de que es cierto que la saga de Alien perdió todo su sentido desde la cuarta entrega, el responsable de Gladiator no queda en mejor lugar que los blockbusters en los que el monstruo de los salivazos de ácido se enfrentaba a Depredador. Es más, incluso puede afirmarse que el producto del realizador inglés es mucho más extraño a la idea generatriz de El octavo pasajero que los hermanos más proactivos del mítico título.

Para empezar, el familiar del efectista Tony no ha hecho nada para defender su propuesta de los ejes labrados por la mercadotecnia, que la publicitaba como un prólogo sobre la formación del argumento narrado en la movie protagonizada en 1979 por Sigourney Weaver. Desde la primera escena, el espectador intuye algo raro, que posteriormente se confirma con un guion enrevesado y más oscuro que los pasillos de la nave extraterrestre. Si en la genial producción de finales de los setenta las cosas estaban meridianamente claras (se trataba de mezclar terror y exotismo espacial, a través de un vehículo en formato de celuloide directo y contundente), en Prometheus todo es demasiado rocambolesco, con una filosofía de mercadillo sobre la creación del hombre; tesis sustentadas a través de revelaciones casi tan endebles como las que los famosos de todo a un euro esgrimen en los programas de culto sobaquero, normalmente de naturaleza televisiva.

Unir arqueología y viajes galácticos no suele ser una buena idea si el señor que la define no acredita el nombre y el talento de Arthur C. Clarke, Isaac Asimov, Ray Bradbury o Stanley Kubrick. Y Ridley Scott, aunque es un cineasta de contrastada sabiduría audiovisual, no había conseguido establecer un mínimo pensamiento de trascendencia humanística en sus aventuras por el universo, desde la sobrecogedora y casi perfecta Blade Runner. Así, los personajes de Noomi Rapace y Logan Marshall-Green quedan vendidos ante unos diálogos supuestamente importantes, que al final resultan galimatías sin sentido alguno.

No obstante, la necesidad del autor de Los duelistas por explicar -de manera bastante torticera- su opinión sobre la existencia de Dios no es lo único que chirría en Prometheus. En el combate por decidir cuál es el mayor problema del libreto firmado por Jon Spaihts y Damon Lindelof también se acerca a la victoria por puntos esa obligación (probablemente más de índole comercial que por interés creativo) de meter con calzador el enlace con Alien, sea por donde sea. Tal fijación contribuye a que el discurso se confunda mucho más, si es que no lo estaba ya. La obsesión del británico, aparte de redundante, refleja el predecible agotamiento de un director que llevaba demasiado tiempo sin abordar profesionalmente el futuro, y que ha perdido frescura y coherencia en ese lapsus de tiempo.

Pero no todo es malo o reprobable en este atropellado largo de más de dos horas de duración. Como en algunas de las partes precedentes del serial alienígena, el androide es el papel más ambiguo y atrayente de la historia (rol que en la movie encarna con solvencia el camaleónico Michael Fassbender). Junto a él, cabría destacar el correcto empeño del resto del elenco interpretativo y del equipo de efectos especiales y dirección artística (asombrosos los mastodónticos escenarios elaborados artesanalmente en los Pinewood Studios). En ese último apartado, por lo menos, la concepción laberíntica de la nave Prometheus sí guarda una relación nostálgica con la pasada fisonomía de la Nostromo. Sin embargo, ahí se quedan las similitudes fílmicas.

En cuanto al tema, el bueno de Ridley regresa al universo de El octavo pasajero con la trama de un grupo de expertos, que recala en un misterioso planeta para encontrar a los seres que, aparentemente, confeccionaron a los hombres, mujeres y niños. Hasta ahí, el asunto presenta visos de débil lucidez. Las sombras vienen cuando comienzan a morir los miembros de la expedición, a manos de unos tipos que no se sabe muy bien de dónde han surgido… Asesinos programados a los que se suman unos bichejos tentaculares, que el realizador identifica como primitivos aliens. Habrá que esperar a las aportaciones de nuevas entregas para sacar algo medianamente potable. Eso si es que RS diseña más piezas con las que componer este puzle estelar.

Brad Pitt y Michael Fassbender unen su talento para luchar contra la esclavitud


La pareja de actores encabezan el reparto de la adaptación del relato histórico de un señor que perdió su libertad

La pareja de actores encabeza el reparto de la adaptación del relato histórico sobre un señor que perdió su libertad

Solomon Northup vino al mundo como hombre libre. Cuando su madre alumbró al pequeño en 1808, en Rhode Island (Nueva York), Estados Unidos era un conglomerado de pequeños reinos de taifas; en los que las leyes se aplicaban de manera aislada, dictadas por dos zonas antagónicas en costumbres e influencia: el Norte y el Sur. Como un cuerpo humano en el que el sistema nervioso mandara impulsos de comunicación extraviada, Washington intentaba activar una apariencia de centro neurálgico nacional, disfraz poco explícito para un territorio cuya independencia no había soplado ni cien velas en la tarta de las barras y estrellas. Dentro de ese hábitat -sobre todo para los ciudadanos de piel oscura- era muy determinante nacer en los estados de un lado u otro del mapa. Y esa diferencia portaba un nombre: la esclavitud. Northup tuvo la suerte de dar sus primeros llantos en una ciudad de la parte en la que no era legal traficar con seres humanos. Sin embargo, la fatalidad hizo que las normas se invirtieran para este músico amateur.

Solomon Northup fue vendido en Washington, en 1841, a un plantador sureño llamado James Burch

Solomon Northup fue vendido en Washington, en 1841, a un plantador sureño llamado James Burch

Solomon contaba treinta y dos primaveras cuando fue secuestrado y vendido como una mercancía en un local capitalino; un hecho que marcó su existencia de manera trágica. Muchas generaciones han tenido que sembrar el campo de los sueños malgastados para que el director británico Steve McQueen (Shame) hiciera suyos tales acontecimientos históricos; y lo ha materializado acompañado por el prolífico guionista John Ridley y los ecos de sus lecturas compartidas, en pos de la dignidad de sus congéneres. Con todo ello, el equipo ha compuesto Twelve Years A Slave: un filme sobre el ansia de supervivencia; la resistencia contra las injusticias; y la fortaleza que reside en cada uno de los terrícolas, cuando la vida se pone muy cuesta arriba.

El director Steve McQueen es el encargado de adaptar el testimonio del esclavo nacido en Rhode Island

El director Steve McQueen es el encargado de adaptar el testimonio del esclavo nacido en Rhode Island

La acción comienza en 1841, momento en que el Sr. Northup se halla en la urbe del Capitolio; intentando sacar algo de dinero con el que alimentar a su esposa y tres hijos. La habilidad artística del protagonista consiste en tocar el violín con cierta gracia; algo que parece llamar la atención de dos misteriosos tipos, quienes convencen al nacido en Rhode Island para que les acompañe a un hotel, con el fin de firmar un contrato para trabajar en un circo. Una vez allí, los extraños drogan a Solomon y venden sus servicios como esclavo al dueño de una plantación en Louisiana.

Michael Fassbender, intérprete fetiche del realizador, está entre los destacados del cuadro dramático

Michael Fassbender, intérprete fetiche del realizador, está entre los destacados del cuadro dramático

Sin poder evitar el hecho, SN es trasladado -encadenado y sin posibilidad de resistencia- hasta su destino en el sur; mientras su pareja (Anne Hampton) y sus descendientes desconocen su paradero. En el lugar de trabajo, el personaje principal de la obra de McQueen tiene que realizar labores extenuantes como recolector de algodón; al tiempo que van transcurriendo las estaciones y su situación se va volviendo interminable. De una mansión a otra, Northup debe soportar latigazos y castigos como si fuera un animal de carga, un ser al que sus supuestos dueños concebían como carne de cementerio en cuanto le fallaran las fuerzas (incluso uno de sus patronos está a punto de acabar con su existencia ayudado de un hacha afilada).

El británico Chiwetel Ejiofor es el escogido para encarnar a Northup

El británico Chiwetel Ejiofor es el escogido para encarnar a Northup

Cuando la esperanza de salvación ya es una simple sombra perdida en el horizonte de la imposibilidad, Solomon conoce a un carpintero canadiense (llamado Samuel Bass) al que le narra su relato. El hombre, aunque de raza blanca, comprende los padecimientos del esclavo, y decide echarle una mano. A pesar de arriesgar su propia integridad física, Bass manda una carta a la mujer del protagonista para que conociera su situación. Y, nada más recibir la espeluznante epístola, Anne comienza a solicitar el amparo de las autoridades (entre las que destacó la comunicación con el entonces gobernador de Nueva York, William H. Seward) para conseguir la liberación de su amado cónyuge.

Brad Pitt es otro de los nombres que suenan para el casting

Brad Pitt es otro de los nombres que suenan para el casting

Así, al final, en 1853, el héroe anónimo con epidermis de ébano logró viajar a su hogar, esta vez como hombre libre. Aunque solamente dos lustros después, en 1863, el esclavo alumbrado en el norte falleció; no sin antes escribir con David Wilson su propio testimonio, bautizado como Twelve Years A Slave.

McQueen saltó a la popularidad con el polémico filme titulado "Shame"

McQueen saltó a la popularidad con el polémico filme titulado “Shame”

Desde su publicación, el texto se convirtió en un documento real y estremecedor de la crueldad de la que eran capaces los esclavistas, y comandó las listas de ventas sobre el tema con el conocido best seller La cabaña del tío Tom, de Harriet Beecher Stowe.

El director inglés ha cimentado su carrera en torno a obras donde expone los límites de la condición humana

El director inglés ha cimentado su carrera en torno a obras donde expone los límites de la condición humana

Más de un siglo de calendarios enmohecidos median entre la experiencia de Northup y la película de McQueen; pero la intensidad de las situaciones descritas en sus páginas no han acusado fechas de caducidad, ni nada por el estilo. Es esa virtud a favor de la emoción humana lo que ha llamado la atención al cineasta de Hunger; elemento que sin duda habrá esgrimido el realizador para convencer al competente reparto, con el que se dispone a grabar el londinense (elenco del que han trascendido los nombres de Chiwetel Ejiofor, en la piel de Solomon, Michael Fassbender y Brad Pitt).

"Twelve Years A Slave" sigue la senda de "Raíces"

“Twelve Years A Slave” sigue la senda de “Raíces”

Crítica de cine: Jane Eyre


No importa las veces en que la novela original de Charlotte Brontë sea llevada a la pantalla (la grande y la pequeña); ya que la fuerza de sus diálogos, de su romanticismo de musgo y piedra, de sus atmósferas nebulosas y de su pasión enfermiza se mantiene inalterada pese al transcurso del tiempo y las generaciones. Así lo ha comprendido agradablemente el debutante director californiano Cary Fukunaga, quien se mantiene en cada secuencia y evolución dramática fiel al texto de la narradora británica, editado en 1847 bajo el sobrenombre de Curren Bell.

Y eso que el cineasta se toma la licencia, única en el cosmos general del libro, de comenzar la acción en la mitad de la historia; justo cuando la protagonista huye de Thornfield, tras la frustrada boda con el enigmático Edward Rochester. A partir del instante en que la inteligente y triste institutriz conocida como Jane Eyre es acogida en la casa de un misionero (para quien el amor de pareja pasa por la entrega a los demás, fríamente y sin excesivas concesiones emocionales), los acontecimientos del pasado acuden a la mente de la joven: como fantasmas a los que es imposible silenciar totalmente. De esta forma, el espectador asiste a la infancia de la muchacha, maltratada por su tía y abandonada en una institución escolar regida por la crueldad; para desembocar en la etapa de adulta de la chica, después de ser aceptada como cuidadora de una niña francesa protegida por un tal Sr. Rochester.

Fukunaga se introduce en este momento en los recios muros de la propiedad en la que se esconden los pensamientos más íntimos de los personajes, una mansión azotada por el viento y la escarcha que contribuye a conocer mejor la desolación interior de JE. Las escenas en las que -con un estilo minimalista- el director encuadra el físico decimonónico de la acertada intérprete (la creíble Mia Wasikowska) resultan tan inquietantes como atrayentes; y demuestran que el responsable de casting no se equivocó, al seleccionar a la actriz destinada a soportar sobre sus virtudes artísticas -casi en primera persona- el peso del filme (de hecho, el título inicial de la novela de Brontë poseía la coletilla de “una autobiografía”).

Sin embargo, cuando la vida solitaria de la maestra entra en contacto con la presencia del dueño del inmueble, la película no pierde ese interés por adentrarse en el subconsciente del cuadro dramático. La secuencia en la que Jane entorpece el caballo sobre el que monta salvajemente Edward Rochester está adecuadamente ejecutada, y reproduce con inusitada destreza uno de los elementos sustanciales de la literatura romántica inglesa: los brumosos escenarios de bosques y páramos amenazantes, como marco perfecto para escenificar el alumbramiento de un amor normalmente malherido por los errores individuales y de pertenencia social.

El realizador no parece perder el pulso en ningún momento, sujetando los innumerables flecos esbozados por el relato de la autora de El profesor con los anclajes aportados por la sabiduría de su precedente impreso. Afortunadamente, el creador no desea que su toque perviva por encima de la ensoñadora prosa de doña Charlotte, sino que se contenta con estimular la imaginación visual con una recreación coherente, fiel y cuidada hasta en los más mínimos detalles.

Tal intención voluntaria por respetar el clásico de las letras anglosajonas queda igualmente reflejada en el competente y más que conveniente reparto. Al frente del mismo se halla, como ha quedado citado en el párrafo anterior, la cada vez más solicitada Mia Wasikowska. El aspecto virginal y pretérito de la musa de Alicia en el país de las maravillas, de Tim Burton, sirve de vehículo al estadounidense para dotar de cuerpo y alma a unos papeles diseñados con objetividad y doloroso humanismo. A través de ellos brillan con fuerza profesionales tan solventes como Michael Fassebender (su Edward Rochester está a la altura de otras célebres estrellas que le han antecedido en este rol, como Orson Welles y Timothy Dalton), Jamie Bell y, la casi siempre notable, Dame Judi Dench.

Visitar de nuevo la espectral fisonomía de Thornfield de la mano de Jane Eyre es un placer inigualable en cualquier centuria y época del año. Porque el romanticismo de Charlotte Brontë no entiende de hojas en el calendario, sino que toma su alimento de los sentimientos que nos hacen como somos: seres en busca de una felicidad capaz de soportar las acometidas de la aprisionadora realidad.

La Patrulla X rejuvenece sin crema antiarrugas


"First Class" propone una regresión temporal a los orígenes

"First Class" propone una regresión temporal a los orígenes

Han pasado cuatro años desde que los miembros de los X-Men se renieron por última vez, para concitar a sus admiradores ante una pantalla cinematográfica. En esa ocasión, el profesor Charles Xavier y compañía dieron una verdadera somanta de palos a Magneto y a sus secuaces, cuando éstos intentaban acabar con la Humanidad y con los mutantes destinados a propagar la paz en el mundo. Luego vino una experiencia no muy gratificante en taquilla, en la que Lobezno explicaba las motivaciones por las que le salieron las garras de metal, a la par de desnudar su faceta más sensible. Pero los fans de la saga, iniciada por Bryan Singer en 2000, pedían a gritos un titulo que enmarcara la anhelada tetralogía. Y la industria del celuloide, necesitada de buenos ingresos con la venta de entradas y el correspondiente merchandising, no ha dejado pasar la oportunidad.

El filme de Matthew Vaughn reproduce la amistad mantenida entre Charles Xavier y Magneto

El filme de Matthew Vaughn reproduce la amistad mantenida entre Charles Xavier y Magneto

X-Men: First Class es el nombre bajo el que se encuadra la esperada aproximación al universo de la famosa banda de superhéroes, creada en 1963 por Stan Lee y Jack Kirby para la editorial Marvel. El británico Matthew Vaughn (experimentado en productos de factura similar, después de la fantasiosa Stardust y de la irónica Kick-Ass: listo para machacar) ha sido el escogido para dirigir esta película, que narra la estrecha amistad mantenida entre Charles Xavier y Magneto antes de que se convirtieran en enemigos irreconciliables.

James McAvoy sustituye a Patrick Stewart como el profesor X

James McAvoy sustituye a Patrick Stewart como el profesor X

En un pasado que recuerda al de la Segunda Guerra Mundial, el cineasta londinense cuenta los prolegómenos de la formación de la liga de mutantes; inmerso en un cosmos complicado en el que todavía había una posible salvación para los que se alejaban de la vulnerabilidad de hombres y mujeres. Eran tiempos en los que el profesor X simplemente respondía al nombre de Charles Xavier, y Magneto era un joven bautizado como Erik Lensherr. Aún no había hecho acto de presencia el cascarrabias Lobezno, ni la espectacular Tormenta; aunque ya andaban por el planeta Mística y Bestia.

Michael Fassbender interpreta a Magneto cuando solamente era Erik Lensherr

Michael Fassbender interpreta a Magneto cuando solamente era Erik Lensherr

La renovación del argumento propuesta por Vaughn exigía la conveniente conformación de un reparto alejado del que se había hecho famoso en la trilogía de X-Men. En cuanto a los protagonistas, los papeles estelares han recaído en el demandado James McAvoy (Expiación) –en sustitución de Patrick Stewart, como Charles Xavier- y en el cada vez más prolífico actor germano Michael Fassbender –quien toma el testigo de Ian McKellen, en la parte de Magneto-. A ellos se han sumado –entre otras celebridades- el veterano Kevin Bacon, Jennifer Lawrence (en la piel de Mística) y Nicholas Hoult (caracterizado como Bestia).

Los espectadores echarán en falta a Hugh Jackman como Lobezno

Los espectadores echarán en falta a Hugh Jackman como Lobezno

Esta cuarta entrega del serial supondrá el último capítulo (quién sabe si concluyente) de una saga que comenzó en 2000, con X-Men, de la mano de Bryan Singer (autor de la historia en la que se basa el filme de Vaughn); y siguió con X-Men 2 (Bryan Singer, 2003) y X-Men 3: la decisión final (Brett Ratner, 2006), aparte del spin-off X-Men orígenes: Lobezno (Gavin Hood, 2009).

Bryan Singer vuelve a engancharse a la saga, esta vez como autor del argumento

Bryan Singer vuelve a engancharse a la saga, esta vez como autor del argumento

Mia Wasikowska suma clásicos


"Jane Eyre" está dirigida por Cary Fukunaga

"Jane Eyre" está dirigida por Cary Fukunaga

El particular y algo excéntrico director Tim Burton dio a esta joven australiana -nacida en Camberra hace veintiún años- su gran oportunidad, cuando la escogió entre miles de aspirantes para encarnar el papel principal en Alicia en el país de las maravillas (2010). La espigada chica, de mirada oscura y piel marmórea, por aquel entonces solamente tenía en su haber curricular un ramillete de productos audiovisuales de calado medio, entre los que resaltaban sus colaboraciones en la cinta bélica Resistencia (Edward Zwick, 2008) y la obra aérea de reivindicación feminista Amelia (Mira Nair, 2009). Pero nada se podía asemejar en la carrera de la actriz oceánica al personaje que le entregó el responsable de Eduardo Manostijeras, basado en las novelas El país de las maravillas y A través del espejo, de Lewis Carroll.

"Alicia en el país de las maravillas" supuso el bautismo cinematográfico de Wasikowska

"Alicia en el país de las maravillas" supuso el bautismo cinematográfico de Wasikowska

La adaptación de Burton no fue de las de lanzar cohetes, ya que la liberalidad con la que recreó el espíritu del texto del genial autor británico no resultó del gusto de todos. Además, la extraña capacidad discursiva se perdía lamentablemente ante una puesta en escena demasiado barroca y desconcertante (tan pronto humorística como casi de absurda e insuficiente crítica social). Sin embargo, Mia Wasikowska sí que brilló; y aprovechó con contundencia una innata capacidad interpretativa que no hacía mucho intentaba abrirse camino entre el espinoso campo minado por la impactante presencia de estrellas del porte de Daniel Craig y Hilary Swank.

La actriz da vida a la institutriz protagonista

La actriz da vida a la institutriz protagonista

Ha pasado ya un año desde este comienzo tan mediático, y la muchacha desea -comprensiblemente- empezar a apuntalar sus posibilidades en el mundillo del séptimo arte. Ante tal objetivo, y sacando partido a su físico especialmente dotado para encarnar a damas de épocas pasadas, Mia acaba de finalizar el rodaje de una nueva versión de Jane Eyre: el volumen con el que Charlotte Brontë alcanzó el beneplácito de la inmortalidad literaria, envuelta en un romanticismo de complacencia casi gótica, en el que se mezclaban a partes iguales la pasión y el misterio.

Cary Fukunaga dirige esta producción, en la que Wasikowska da vida a la institutriz del título, una mujer de orígenes desafortunados que se enamora del dueño de la propiedad en la que trabaja: el señor Edward Rochester. Una esposa fantasmal, un caserón de los de espíritus en pena, sentimientos contradictorios y secretos del corazón, difíciles de ser expresados por la acción carcelaria de una sociedad represiva con los comportamientos fuera de carta, son los ejes de coordenadas que dibujan los trazos del argumento de Jane Eyre. Junto a la Alicia de Burton, el cada vez más solicitado Michael Fassbender se encarga del papel de Rochester; mientras que Jamie Bell, Judy Dench y Sally Hawkins también aportan sus ragos y habilidades dramáticas a lo largo del metraje.

La versión anterior de "Jane Eyre" data de 2006

La versión anterior de "Jane Eyre" data de 2006

La película de Fukunaga se suma, de esta manera, a la gran pléyade de versiones que el texto de la hermana mayor de las Brontë ha conocido, desde que se inventó lo de grabar imágenes en movimiento. Todas ellas componen un número nutrido de fotogramas colmados con el fuego interno de la buena literatura, que conoció sus mejores cotas de calidad a través del filme Alma rebelde (Joan Fontaine y Orson Welles hicieron de la pareja protagonista a las órdenes de Robert Stevenson, en 1943) y un dueto de recreaciones de Jane Eyre fechado en 1983  (serial elaborado por la BBC, con Timothy Dalton y Zelah Clarke) y 1996 (largo de Franco Zeffirelli, que contaba con William Hurt y Charlotte Gainsbourg encabezando el reparto).

La televisiva Susanna White fue la última realizadora, hasta el actual proyecto de Fukunaga, en escenificar las palabras de la narradora de El tutor. Para ello, contó con la inestimable colaboración de Ruth Wilson (como Jane) y Toby Stephens (un señor Rochester pelirrojo).

Cronenberg tumba a Freud y a Jung en el diván


Viggo Mortensen, de Aragorn a Sigmund Freud

Viggo Mortensen, de Aragorn a Sigmund Freud

El director canadiense de La mosca, David Cronenberg, vuelve a requerir los servicios del actor Viggo Mortensen (con quien ya colaboró en Una historia de violencia y Promesas desde el este) para encabezar el elenco interpretativo de su más reciente apuesta cinematográfica -A Dangerous Method-, que ya se encuentra en proceso de posproducción.

En los albores del siglo XX, la mente aún era una perfecta desconocida

En los albores del siglo XX, la mente aún era una perfecta desconocida

El texto original de Christopher Hampton, The Talking Cure, es el vehículo argumental usado por Cronenberg para acercarse con la cámara al complicado y absorbente mundo del psicoanálisis; a través del triángulo intelectual y amoroso formado por el austriaco Sigmund Freud, el suizo Carl Gustav Jung y la rusa Sabina Spielprein. Los descubrimientos, a finales del XIX y principios del siglo XX, de la gran variedad de formas y diagnósticos de una enfermedad mental hicieron que estos maestros del estudio analítico, por medio de la compilación experimental de los sueños y las costumbres heredadas, elevaran a los altares de la psiquiatría médica comportamientos aún poco contemplados en los diagnósticos facultativos, como la esquizofrenia o las depresiones.

Keira Knightley, una sensual doctora Spielprein

Keira Knightley, una sensual doctora Spielprein

La historia que narra el autor de la versión en celuloide de El almuerzo desnudo comienza con la extraña relación de amistad, casi de pupilaje, mantenida por Freud y un joven Carl Jung. Coincidentes en alejar de la superstición las desviaciones cerebrales, ambos hombres llevaron sendas existencias vitales dedicadas a su pasión por insertar el escalpelo de la investigación comprobable en los pensamientos más desbocados de los seres humanos. En una Europa convulsa, que se debatía todavía entre la desconocida modernidad y el apego a las tradiciones místicas y religiosas, Freud y Jung lucharon por definir su campo de profesionalización, para lo que no dudaron en utilizar la ayuda de la experta Sabina Spielprein o del científico y anarquista declarado Otto Gross.

Michael Fassbender interpreta a Carl Jung

Michael Fassbender interpreta a Carl Jung

Viggo Mortensen se cuelga el sombrero y se deja la barba blanca para transformarse en la viva imagen de Freud, plegándose con mesura a sus tics y hábitos. La estrella de El señor de los anillos es uno de los reclamos artísticos más destacados de una película en la que también tienen papeles de indudable importancia y calado dramático la británica Keira Knightley (como Spielprein), el alemán Michael Fassbender (caracterizado con solvencia como Jung), Vincent Cassel (Otto Gross), Sarah Gadon (Emma Jung) y Katharina Palm (Martha Freud).

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