Shakespeare establece su imperio televisivo con los Juegos Olímpicos de Londres


La BBC aprovecha el evento internacional para exportar a los cinco continentes "The Hollow Crown"

La BBC aprovecha el evento internacional para exportar a los cinco continentes “The Hollow Crown”

Al calor del pebetero de ínfulas helénicas -durante el pasado verano de esfuerzo continuo y medallas al viento-, el espíritu del antiguo imperio anglosajón extendió sus alas de águila enjaulada. A lo largo de dos semanas aproximadamente, Gran Bretaña intentó aprovechar la ocasión para sacar pecho no sólo desde el punto de vista deportivo; sino también a partir de perspectivas tan atrayentes como la culinaria, la artística, la cinematográfica y la literaria. Y, entre esos quehaceres de la probidad creativa, el teatro jugó un papel fundamental (tanto en sus variantes más historicistas como actuales).

La "henriada" es una tetralogía shakespereana compuesta por "Ricardo II", "Enrique IV" y "Enrique V"

La “henriada” es una tetralogía shakespereana compuesta por “Ricardo II”, “Enrique IV” y “Enrique V”

Dentro de ese terreno de tablas rechinantes y decorados de serrín y cartón piedra, el bardo nacido en Stratford-upon-Avon volvió a erigirse en enseña destacada de unos festejos patrios made in United Kigdom; aunque, en esta ocasión, asociado al invento devenido en electrodoméstico, y bautizado como televisión. A tal efecto, la BBC (la prestigiosa cadena pública del país de la union jack) programó en horario de máxima audiencia un serial (The Hollow Crown) basado en la conocida tetralogía de la henriada (formada por las obras Ricardo II, Enrique IV partes 1 y 2, y Enrique V), con el que dejar constancia del legado del autor de Romeo y Julieta. Una empresa que en breve llegará al resto de Europa (España incluida), bien en formato de emisión directa o vía mercado de DVD y Blu-Ray.

La empresa finaliza casi con la épica batalla de Agincourt

La empresa finaliza casi con la épica batalla de Agincourt

Richard II fue la primera de la saga shakespeareana en ver la luz, amparada por el mencionado esfuerzo de raigambre audiovisual. Bajo la realización del aún poco fogueado Rupert Gold (Highgate, Londres, 1972) esta versión de la pieza del responsable de Macbeth cuenta con cuatro episodios de extensión, en los que se narra la existencia del monarca apresado en el castillo de Pomfret (quien contó con una vida de sesenta y dos inviernos); cuyas actividades fueron reflejadas por el dramaturgo inglés -mediante su pluma de ave- en torno al 1595.

Tom Hiddleston interpreta a Enrique V

Tom Hiddleston interpreta a Enrique V

Con un presupuesto más que cuantioso, esta inicial entrega del puzle pudo ser grabada en muchos de los escenarios originales que aparecen en la trama (trágica reflexión sobre el poder y la traición, que el genial cerebro del isleño alumbrado en 1564 confeccionó en el siglo XVI con el aroma de un thriller envolvente y subyugador). Tal apoyo financiero también propició que el director de cuarenta tacos pudiera rodearse de un potente equipo técnico y de actores tan versátiles como la veterana Lindsay Duncan (en la piel de la Duquesa de York), David Morrissey (Northumberland), James Purefoy (caracterizado como el intrigante Thomas Mowbray), Patrick Stewart (John de Gaunt), David Suchet (Duque de York) y Ben Whishaw (el Q de Skyfall encarna a Ricardo II).

Las traiciones y los asesinatos por el poder pueblan las tramas

Las traiciones y los asesinatos por el poder pueblan las tramas

El éxito con el que se desarrolló la filmación, sobre la existencia del polémico gobernante, animó a los responsables a acometer la segunda estación del organigrama (tercera igualmente, por estar compuesta de un fresco partido en dos), titulada Henry IV.

La producción tiene el propósito de narrar uno de los periodos más atractivos de la historia de Gran Bretaña

La producción tiene el propósito de narrar uno de los periodos más atractivos en la historia de Gran Bretaña

Personaje realmente oscuro en los arcones pretéritos de la fisonomía regia de Inglaterra, el protagonista de este díptico -escenificado por el reputado Richard Eyre (Diario de un escándalo)- posee el rostro del no menos famoso Jeremy Irons. La apariencia casi siempre enigmática y ambivalente del Charles Ryder de Retorno a Brideshead gana enteros a través de las maquinaciones de un señor atormentado por haber asesinado a su propio padre, con el objetivo de alcanzar la corona (Enrique IV no era ni siquiera el primogénito). Un reto también de envergadura profesional para el oscarizado intérprete de El misterio von Büllow; ya que el insuperable Sir John Gielgud precedió al espigado Irons en el mismo rol, dentro de la no menos excepcional Campanadas a medianoche (Orson Welles, 1965).

Simon Russell Beale realiza un trabajo de calidad sobresaliente como Falstaff

Simon Russell Beale realiza un trabajo de calidad sobresaliente como Falstaff

Y como punto final, reciente cual un bollo horneado en leña boscosa, se encuentra Henry V. Texto enraizado en la genética de los “leones” amamantados tras las piedras blancas de Dover, este imperecedero y emotivo relato escrito Shakespeare hacia 1597 dio por terminada la henriada. En este sentido, la BBC ha querido finiquitar su aventura por los tres reinados con la aproximación de una directora casi debutante en las lides televisivas de semejante nivel: la teatral e imaginativa Thea Sharrock. Así, por sus manos han pasado los violentos y arriesgados enfrentamientos palaciegos de Hal y sus caballeros, a la par de gestas tan épicas como la de los arqueros de Agincourt. Todo ello dentro de una empresa en la que el atlético Tom Hiddleston (famoso por su participación en el blockbuster Los vengadores, y por su trabajo de aviador desencantado de The Deep Blue Sea, de Terence Davies) hace suya la idiosincrasia de un personaje que acredita los rasgos de maestros de la escena como Sir Laurence Olivier (1944), Keith Baxter (1965) y Kenneth Branagh (1989). Por cierto, en similar posicionamiento de valoración, resulta igualmente recomendable comentar la inmensa labor, en este Henry V de 2012, del cada vez más sobresaliente Simon Russell Beale, ataviado con la coraza oronda y juerguista de Falstaff (probablemente, el mejor en imágenes grabadas a golpe de fotogramas desde Orson Welles).

El elevado presupuesto permitió grabar en muchos de los lugares originales mencionados por Shakespeare

El elevado presupuesto permitió grabar en muchos de los lugares originales mencionados por Shakespeare

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Series míticas: Vientos de guerra


La producción corrió a cargo de la ABC, en 1983

La producción corrió a cargo de la ABC, en 1983

Penumbras de muerte cruzaron las pupilas de acero remachado del comandante Victor “Pug” Henry, cuando la aviación nipona bombardeaba Pearl Harbor, el 7 de diciembre de 1941. En ese momento, este militar con el rostro del duro Robert Mitchum procuraba esconder la desesperación que le producían las imágenes de un mundo en llamas: realidad que dilapidaba también los cimientos de su propia familia, diseminada por un planeta empeñado en suicidarse. En tal tesitura se quedaba el personaje protagonista de la serie Vientos de guerra cuando acababan los siete capítulos -de dos horas de duración cada uno- de los que se componía esta más que memorable obra de la cadena norteamericana ABC; catorce horas de televisión de gama alta, grabadas en 1983 por el realizador Dan Curtis (conocedor anteriormente de los parabienes del share con Sombras tenebrosas), según la novela homónima del escritor neoyorquino Herman Wouk (autor igualmente de El motín del Caine, con el que obtuvo el Premio Pulitzer de Literatura).

La historia se desarrollaba entre finales de los treinta y principios de los cuarenta

La historia se desarrollaba entre finales de los treinta y principios de los cuarenta

Un presupuesto estimado, a groso modo, en unos setenta y cinco millones de dólares y un reparto de campanillas fueron los ejes conceptuales sobre los que se erigió uno de los proyectos más titánicos de la década ochentera; una empresa en la que estaba involucrada nada menos que la reconstrucción milimétrica y cronológica de la Segunda Mundial (desde los prolegómenos del conflicto, con las primeras acciones de expansionismo nazi por Europa del Este, al comienzo de la contienda del Pacífico y la entrada de USA en los acontecimientos bélicos). Esta proeza mediática, realmente complicada, se planteó a través de un concienzudo guion de unas mil páginas, con múltiples escenarios y una batería de tipos que iban desde los ficticios clanes principales de la trama (los Henry y los Jastrow) a la inclusión de ilustres actores tomados de la historia, como Winston Churchill, Adolf Hitler y Roosevelt, entre otras personalidades.

El argumento seguía las novelas del escritor neoyorquino Herman Wouk

El argumento seguía las novelas del escritor neoyorquino Herman Wouk

La acción comenzaba con la voz en off del narrador William Woodson proyectada (a modo de documental) sobre un grupo de tomas de archivo, para luego pasar al Berlín del segundo lustro de los treinta. En la capital del Tercer Reich, los espectadores se topaban por primera vez con el héroe uniformado del serial: el agregado naval, procedente de las colonias independizadas por George WashingtonVictor Henry. Allí, el militar con pasaporte tintado con las barras y estrellas intentaba catar la situación en la que se encontraba el gobierno alemán, con el fin de ultimar unos negocios sustanciales para ambas economías. Sin embargo, lo que vive en sus carnes el oficial estadounidense es la incertidumbre de una ideología dictatorial, y altamente peligrosa para sus vecinos europeos.

El serial constó de siete capítulos, de dos horas de duración cada uno

El serial constó de siete capítulos, de dos horas de duración cada uno

A la par de las aventuras del alto cargo de la Marina, el argumento saltaba con soltura y eficacia hacia la existencia de los vástagos y la esposa del protagonista. De entre los descendientes del rol del guerrero náutico, el libreto concedía especial atención a Byron: un joven amante de la cultura que, en vez de alistarse en el ejército como su papá, había preferido viajar a Italia para completar sus estudios de Arte. En el país de la Bota, el hijo de Pug conoce a una bella mujer llamada Natalie Jastrow y a su sabio tío Aaron. Casi sin darse cuenta, el muchacho se sentirá irresistiblemente atraído hacia la fémina; lo que determinará su incierto futuro en la patria de Mussolini.

El preuspuesto inicial fue de unos 75 millones de dólares

El preuspuesto inicial fue de unos 75 millones de dólares

De los citados padecimientos sentimentales de los Henry y los Jastrow, junto con la asociación de la escalada bélica, era de lo que se nutría esta celebrada mini-serie, que concitó en su elenco interpretativo a virtuosos de la escena tan reconocidos como Robert Mitchum (el antiguo sex symbol masculino de Hollywood vivió una nueva juventud al final de su carrera, merced a sus participaciones en la pequeña pantalla y a su encarnación de Pug Henry), Ali MacGraw (la musa de Love Story se metió en la piel de la sensual y enérgica Natalie), Jan-Michael Vincent (Byron Henry), Polly Bergen (Rhoda Henry), David Dukes (Leslie Slote), Topol (Berel Jastrow), Ben Murphy (Warren Henry), Ralph Bellamy (Roosevelt), Victoria Tennant (Pamela Tudsbury), Günter Meisner (Adolf Hitler), Howard Lang (Winston Churchill)… y el portentoso John Houseman, quien se dejó crecer la barba y lució su acento rumano para dotar de verosimilitud al culto Aaron Jastrow.

Robert Mitchum fue el actor encargado de dar vida a Victor "Pug" Henry

Robert Mitchum fue el actor encargado de dar vida a Victor “Pug” Henry

La emisión de Vientos de guerra fue todo un éxito de público, que se vio avalado por cuatro nominaciones a los Globos de Oro y numerosos reconocimientos en las naciones que disfrutaron de su calidad (en su día fue especialmente comentada la puesta en antena en los hogares teutones, más que nada por la revisión del oscuro y violento pretérito que comandaron Hitler y sus secuaces). Algo que ayudó también a popularizar el texto original de Wouk, publicado en 1971, y sobre el que el mismo Henry Kissinger dijo que transmitía la guerra tal cual sucedió. Aunque para generar semejantes honores hay que hacer un alto y mencionar el más que competente trabajo del equipo técnico, que consiguió una sorprendente verosimilitud tras componer el paisaje de la empresa -a modo de localizaciones- en Alemania, Reino Unido, EE. UU, ItaliaSerbia, Montenegro, Croacia y Austria. Por cierto, también hay que felicitarles porque no se notara demasiado la utilización de algunas escenas de Tora! Tora! Tora!, que comparecieron para recrear el bombardeo de Pearl Harbor.

Ali MacGraw (centro) y John Houseman (derecha) interpretaron a Natalie y Aaron Jastrow

Ali MacGraw (centro) y John Houseman (derecha) interpretaron a Natalie y Aaron Jastrow

Estos triunfos animaron a Dan Curtis para terminar el ciclo novelado de Wouk con la adaptación de Recuerdos de guerra (filmada en doce episodios fechados entre 1988-1989). Para esta secuela, el cuadro dramático volvió a contar con la insustituible presencia de Robert Mitchum como Pug Henry; al igual que de otros de los actores originales de la primera entrega. Sin embargo, muchos de los papeles principales cambiaron de intérpretes. Tal fue el caso de Byron (caracterizado ahora por Hart Bochner), Natalie (con el físico para esta continuación de la británica Jane Seymour), Aaron (John Houseman falleció en octubre de 1988, lo que obligó a los responsables a contar con John Gielgud, uno de los mejores amigos del finado), Adolf Hitler (Steven Berkoff) y Winston Churchill (Robert Hardy). Asimismo, se unieron al reparto una joven Sharon Stone (Janice Henry), el excelente veterano E. G. Marshall (Dwight D. Eisenhower), Ian McShane (Philip Rule) y Barry Bostwick (“Lady” Aster). No obstante, pese a los focos deslumbrantes que supuso reunir a tanta star ante las cámaras, uno de los hitos más recordados del rodaje de Recuerdos de guerra fue haber conseguido construir algunas de sus escenas más impactantes en el campo de exterminio nazi de Auschwitz-Birkenau (la secuencia en que Aaron Jastrow muere “gaseado” en las duchas marcó el impacto emocional de una serie que superó en premios a su antecesora).

Houseman no pudo repetir personaje en "Recuerdos de guerra" debido a su fallecimiento en 1988

Houseman no pudo repetir personaje en “Recuerdos de guerra” debido a su fallecimiento en 1988

Series míticas: Pabellones lejanos


La obra era una adaptación de la homónima novela de Mary Margaret Kaye

La obra es una adaptación de la homónima novela de Mary Margaret Kaye

La India colonial, con su sistema de castas y su exotismo de ancestrales costumbres, fue el romántico escenario en el que la autora Mary Margaret Kaye desarrolló el amor condenado entre un inglés nacido en el Himalaya, Ashton Pelham-Martyn, y una princesa hindú destinada a ser la esposa de otro hombre. Acogido por el padre de la joven desde niño, el británico aprendió a comportarse como un ciudadano autóctono de un palacio en el vasto territorio dominado por la Corona de Reino Unido; aunque su temprana pasión hacia la bella Anjuli hizo que el aún adolescente tuviera que huir del aristocrático refugio, para unirse como militar con sus compatriotas de cuna isleña.

Amy Irving fue la protagonista

Amy Irving fue la protagonista

Estos sentimentales prolegómenos dieron pie para el arranque de The Far Pavilions: una producción de la pequeña pantalla, que llegó a los televisores de todo el mundo en 1984, auspiciada por un presupuesto millonario y con un reparto de estrellas realmente nutrido.

La serie constó de 3 episodios

La serie constó de 3 episodios

Los tres episodios de los que constaba la obra audiovisual, elaborados por Geoffrey Reeve and Associates, narraban los padecimientos de los amantes mencionados en el primer párrafo; pero también hacían bastante peso en la reconstrucción de la tierra de Gandhi durante el conflictivo siglo XIX, con un estilo que hacía recordar los laberintos trágicos y aventureros descritos por A. E. W. Mason, en su libro Las cuatro plumas.

La historia narraba el amor imposible entre un inglés y una princesa india

La historia narraba el amor imposible entre un inglés y una princesa india

Rodada íntegramente en escenarios naturales, el elenco artístico contaba con una pareja protagonista de cierta actualidad mediática en esos años. Sin ser unos iconos de relumbrón hollywoodiense, tanto Ben Cross como Amy Irving habían conseguido despertar las simpatías de los espectadores con sus trabajos anteriores. Por parte del londinense, tal vez su excelente interpretación como el corredor judío de la oscarizada Carros de fuego le sirviera de envidiable recomendación para hacerse con el papel del activo Ash. Mientras, la californiana Irving gozaba del beneplácito de haber sido la mujer de Steven Spielberg; a la vez de haber demostrado sus dotes profesionales en títulos como Carrie y La furia.

En el reparto pariciparon John Gielgud y Christopher Lee

En el reparto participaron John Gielgud y Christopher Lee

Pocos podían presumir antes de comenzar la grabación que el tándem formado por Ben y Amy daría tan buenos frutos en cuanto a la química esperada. Aunque en su labor también es menester reconocer la confianza que otorgaba el resto de los actores integrantes del cuadro dramático; un plantel en el que destacaba la presencia de Christopher Lee, Rossano Brazzi, Omar Shariff y Sir John Gielgud. Entre medias de este ejército de stars, puede resultar interesante prestar atención a la incorporación de los por entonces emergentes Benedict Taylor y Rupert Everett. Publicitado como sex symbol ochentero, Taylor gozó de una más que notable popularidad en el espectro catódico de Gran Bretaña en la década de 1980-1990, con seriales del tipo de Barreras, Los últimos días de Pompeya y La feria de las vanidades; un crédito más que suficiente para que el rubio muchacho viajara a España para filmar una resultona versión de Flecha negra (según el original de Robert Louis Stevenson). En cuanto al peculiar Everett, cuando el esbelto protagonista de Sherlock Holmes aceptó aparecer en la mini-serie ya era uno de los jóvenes más seguidos por la crítica made in England, sobre todo después del estreno de Otro país.

El rodaje transcurrió en escenarios naturales

El rodaje transcurrió en escenarios naturales

Amor y guerra, duelos y matanzas, poemas en oasis escondidos y declaraciones de románticos tintes entre las balaustradas de impolutos palacios… Estos y otros muchos ingredientes más hicieron de Pabellones lejanos una de las obras preferidas por la audiencia, desde que comenzó su emisión a través del electrodoméstico que reina en los salones y las habitaciones en 1984. Esta aceptación por parte del respetable favoreció a la construcción de un reducido largometraje de 90 minutos, que circuló por las carteleras (como anteriormente había pasado con Masada y Los antagonistas) sin repetir el triunfalismo conseguido por su precedente a seiscientas veinticinco líneas.

El londinense Ben Cross se hizo con el papel de Ash tras su éxito en "Carros de fuego"

El londinense Ben Cross se hizo con el papel de Ash tras su éxito en “Carros de fuego”

Ya se han acumulado veintiocho años desde que Geoffrey Reeve and Associates financiaran la adaptación de The Far Pavilions. Sin embargo, pese a las jornadas quemadas el serial no pierde frescura y sensibilidad. Características de obvio enganche que han dado pie incluso a la creación de un homónimo y exitoso musical.

Con fines de comercialización, los responsables confeccionaron una película con el metraje televisivo para ser estrenada en salas

Con fines de comercialización, los responsables confeccionaron una película con el metraje televisivo

Tom Hooper pone a cantar a Jean Valjean


El cineasta inglés es el encargado de la adaptación al cine del musical creado por Schönberg y Boublil

El cineasta inglés se encargará de la adaptación al cine del espectáculo creado por Schönberg y Boublil

En tiempos de depresión económica, ser el musical más representado de la historia en los escenarios del West End londinense es un aval lo suficientemente seductor para cualquier entidad bancaria que se precie. Encima, si a esto se añaden los beneficios previos de una obra literaria leída y conocida por todo humano con un nivel cultural medio, el asunto es como de confianza ciega. Algo así debe haber pensado el director Tom Hooper (El discurso del rey) cuando le fue ofrecida la posibilidad de ponerse al frente de la versión cantada -en formato de celuloide- de Los Miserables.

La versión sinfónica de la novela de Víctor Hugo es la más veterana en los escenarios del West End

La adaptación sinfónica de "Los Miserables" es la más veterana en los escenarios del West End

Estrenada en París en 1980, la adaptación orquestal del texto original de Víctor Hugo (publicado en 1862) corrió a cargo del compositor Claude-Michel Schönberg y el libretista Alain Boublil; y, desde su puesta de largo en la urbe del Sena, el público se sintió sumamente subyugado con la brillantez de la propuesta y la capacidad emocional de un argumento cautivador. Temas como I Dreamed A Dream, One Day More o Do You Hear The People Sing? entusiasmaron a los asistentes a las representaciones, y elevaron a la creación de Schönberg y Boublil a la categoría de leyenda en las carteleras de medio mundo.

El séptimo arte ha versionado en numerosas ocasiones el relato de Víctor Hugo

El séptimo arte ha versionado en numerosas ocasiones el relato de Víctor Hugo

Millones de aplausos han acompañado a los múltiples repartos que han entonando la desgraciada vida de Jean Valjean; cuyo sufrimiento comienza al ser encarcelado por robar un simple trozo de pan. Una senda problemática en la que no consigue la paz y el perdón hasta el ocaso de su existencia. El devenir de este hombre, corpulento en lo físico y frágil en su interior, se transformó en una especie de alter ego de los desarraigados, de los seres que luchan inexorablemente contra las rigideces de una ética de hierro forjado, de una sociedad que no permitía la felicidad de los nacidos bajo el augurio de la pobreza. Hugo supo imprimir en cada gesto, en cada palabra y en cada acción con que diseñó Los Miserables la emocionante trascendencia de lo que significaba ser hombre en un cosmos cambiante, en un planeta Tierra que reclamaba una justicia más compasiva, más cercana, menos anclada en el clasismo de los que siempre se situaban en la escala más elevada de la pirámide.

Claude Lelouch imaginó la historia de Jean Valjean en una época posterior a la del siglo XIX

Claude Lelouch imaginó la historia de Jean Valjean en una época posterior a la del siglo XIX

Tales virtudes no se le han escapado al británico Hooper (Londres, 1972), quien es consciente de que atreverse con la filmación de un musical como éste tiene unos riesgos añadidos, de los que es difícil escapar. Y, a tenor de los resultados obtenidos por precedentes similares (como la experiencia algo tibia de Joel Schumacher, con El fantasma de la ópera), el reto es un combate que hay que asumir con fuerza y determinación. Así, el realizador de la serie Elizabeth I ha tomado las riendas del proyecto apostando alto.

Los números en taquilla avalan la conversión en película del musical de "Los Miserables"

Los números en taquilla avalan la conversión en película del musical de "Los Miserables"

Para comenzar, el compatriota de Laurence Olivier ha optado por rodearse de un equipo bastante resaltable, cercano a la categoría estelar. En el apartado técnico, la presencia del triángulo compuesto por el guionista William Nicholson, el letrista Herbert Kretzmen y el libretista Alan Boublil anuncia a bombo y platillo el consiguiente espectáculo. Aunque, es en el terreno artístico donde el largometraje toma dimensiones de auténtico blockbuster. El asutraliano Hugh Jackman, en el papel de Valjean, es el fichaje más llamativo de un elenco en el que también suenan los nombres de Anne Hathaway (como la dulce Fantine), Helena Bonham Carter (en la piel de la maquiavélica Madame Thenardier), Russell Crowe (el próximo Jor-El de Man Of Steel está estudiando encarnar al obsesivo y psicópata inspector Javert) y del inglés Eddie Redmare (en el rol del joven revolucionario Marius).

Hooper está estos meses buscando la mejor manera de reproducir la grandeza visual de la obra

Hooper está estos meses buscando la mejor manera de reproducir la grandeza visual de la obra

Pese a que esta adaptación de Los Miserables se centrará en lo que se ha podido –y se puede- ver en los teatros de las principales ciudades, el responsable de John Adams también deberá evitar el recuerdo y las comparaciones con los precedentes cinematográficos sobre el material novelado por el genial Mr. Hugo. Y no son pocos.

El australiano Hugh Jackman es el candidato elegido para encarnar a Valjean

El australiano Hugh Jackman es el candidato elegido para encarnar a Valjean

Ya en la época muda, los ejecutivos de la industria audiovisual mostraron su predilección por las hazañas de Jean Valjean y su círculo afectivo. A ello responden largos como el grabado en 1925 por Henri Fescouri, con Gabriel Gabrio y Paul Jorge como actores principales. Pero hubo que esperar hasta la etapa sonora –en 1935- para que los financieros acometieran una producción de suficiente caché. En ese año, los guionistas de Hollywood dieron cuerpo a una traslación a imágenes en movimiento del romántico texto, que captó el interés de los admiradores de la obra decimonónica. Richard Boleslawski fue el encargado de la dirección, mientras que Fredrich March y Charles Laughton se caracterizaron -respectivamente- como Valjean y Javert.

Jean Gabin interpretó al preso convertido en alcalde en la versión de 1958

Jean Gabin interpretó al preso convertido en alcalde en la versión de 1958

La cinta del 35 exhibió algunas de las cualidades albergadas en la narración del autor de Nuestra Señora de París; pero no fue hasta 1958 cuando las virtudes del libro relucieron, auspiciadas por similares empaque y sincera emotividad desarrapada con que el volumen fue pensado en la segunda mitad del siglo XIX. Jean-Paul Le Chanois se hizo cargo de esta adaptación sumamente fiel del espíritu de la inmortal creación literaria; y el inigualable Jean Gabin consiguió escenificar un Jean Valjean que entró en los anales de la historia del séptimo arte.

Liam Neeson dio vida a Valjean en la película de Bille August

Liam Neeson dio vida a Valjean en la película de Bille August

Posteriormente a esta inmensa traducción a fotogramas de Le Chanois, Los Miserables han subsistido en la industria gracias a Glenn Jordan (filmó su versión televisiva en 1978, con un reparto de lujo en el que destacaron Richard Jordan, Anthony Perkins y John Gielgud), Claude Lelouch (desarrolló el argumento en una época más actual y modificó el título por el de Testigo de excepción, con Jean-Paul Belmondo de protagonista), Bille August (su homónima movie está fechada en 1998, y contó con las interpretaciones de Liam Neeson, Geoffrey Rush y Uma Thurman) y Josée Dayan (en 2000 vistió a Gérard Depardieu como Valjean y a John Malkovich como Javert).

Anne Hathaway podría caracterizarse como Fantine en el largo de Hooper

Anne Hathaway podría caracterizarse como Fantine en el largo de Hooper

Tom Hooper espera poder unir su talentoso granito de arena a conseguir que las palabras de Víctor Hugo pervivan, a través de las diversas generaciones que se han acercado a unas páginas plagadas de esencia vital, de emocionante humanismo. Aunque entre medias suenen números musicales, el discurso del literato francés subyace en cada acción, en cada secuencia, en cada diálogo. Así es difícil naufragar por completo.

Series míticas: The Pallisers


La BBC produjo, en 1974, esta adaptación de las célebres novelas de Anthony Trollope

La BBC produjo, en 1974, esta adaptación de las célebres novelas de Anthony Trollope

Hubo un tiempo en que la televisión británica dominaba las pantallas de Europa, con sus producciones de épocas pretéritas. En sus dramas, las cuidadas ambientaciones rivalizaban con las tragedias personales de sus protagonistas, quienes no dudaban en entregar sus energías a las pasiones más románticas y a las más arriesgadas aventuras emocionales, en las que había cabida para duelos a pistola y empresas suicidas en pos de combatir la sociedad clasista del otrora imperio más extenso del planeta. Ese período catódico tuvo en los setenta su década prodigiosa, con trabajos tan populares y recordados como Poldark, Los Mallen, Arriba y abajo, Maria Marten o La línea Onedin. En ese ecosistema, de geniales guiones encendidos con la chispa de la intrahistoria unamoniana, Los Palliser tuvo un sitio más que honorífico.

El serial constó de 26 episodios

El serial constó de 26 episodios

Rodados en 1974, los 26 episodios que englobaron las seis novelas originales de Anthony Trollope (Londres, Inglaterra, 1815- Londres, 1882) cautivaron a la audiencia con los avatares de la desgraciada Glencora y de la familia formada por esta mujer; núcleo afectivo auspiciado por un matrimonio de conveniencia con un hombre bastante mayor que ella: un político en alza perteneciente a un clan de recio abolengo, al que la dama no amaba lo más mínimo.

La historia seguía la atormentada vida de Glencora Pallister Plantagenet

La historia seguía la atormentada vida de Glencora Pallister Plantagenet

Dos creativos del equipo de la BBC, Hugh Davies y Ronald Wilson, dieron cuerpo a los libros que desglosaban el argumento de la obra del mencionado literato decimonónico – cuyos títulos son los de Can You Forgive Her?, Phineas Finn, The Euston Diamonds, Phineas Redux, The Prime Minister y The Duke’s Children-. A lo largo de los estudiados capítulos de 50 minutos de duración cada uno de ellos, la protagonista pasaba del llanto a la alegría con la facilidad de su entorno cambiante; y en el que brillaba con especial luz redentora la presencia del rompedor Phineas Finn: un tipo que se había hecho a sí mismo, y que era capaz de proporcionar a la nobiliaria señora los cuidados ajenos a la relación con su pomposo marido.

"The Pallisers" fue rodada en Matching Priory

"The Pallisers" fue rodada en Matching Priory

La mansión de Matching Priory sirvió de escenario principal para la serie, en la que la actriz Susan Hampshire (Kensington, Londres, 1937) demostró sus excelentes dotes para la interpretación, en la piel de la elegante y bella Glencora. La rubia capitalina, fogueada en sus inicios en el teatro, venía de cosechar cierto éxito en la televisión de finales de los sesenta, con sus participaciones en Vanity Fair, Los primeros Churchill y David Copperfield. Un pasaporte dramático que le valió para hacerse un hueco en el cine, con papeles de calado en filmes como el misterioso Malpertius (1971) y el ecologista Nacida libre (1972). La heroína ideada por Trollope apuntaló la carrera de la londinense, que posteriormente generó la admiración de sus numerosos seguidores en The Barchester Chronicles (otra adaptación de uno de los textos claves de Trollope, que la BBC versionó en 1982) y Dick Turpin (1981). Tras décadas en el tajo, Susan todavía sigue en activo; y recientemente ha aparecido en un capítulo de Casualty.

Hugh Davies y Ronald Wilson se encargaron de la puesta en escena

Hugh Davies y Ronald Wilson se encargaron de la puesta en escena

Sin embargo, no sería justo nombrar únicamente a Susan Hampshire al escribir sobre Los Palliser; ya que, si por algo llamó la atención el serial –aparte de por su magnífica recreación de la era victoriana e interés discursivo-,  fue por su nutrido y más que apreciable reparto. Para empezar, Philip Lathman (Londres, 1929; a quien algunos aficionados identificarán en Drácula, príncipe de las tinieblas) se encargó del rol de Plantagenet, el odiado cónyuge de Glencora; mientras que el tristemente fallecido Donald McCann (Irlanda, 1943-1999; famoso por sus colaboraciones en películas como Memorias de África y Dublineses) hizo lo propio con Phineas Finn. Acompañando al trío Hampshire-Lathman-McCann, las 26 tramas se beneficiaron con la incorporación de grandes nombres de la industria audiovisual de la tierra de William Shakespeare; como es el caso del irrepetible John Gielgud, Derek Jacobi; y de unos jóvenes Jeremy Irons y Anthony Andrews, en un antecedente catódico de su siguiente relación profesional, perpetrada en la magnífica Retorno a Brideshead (1981).

La producción se nutrió de un excelente y variado reparto

La producción se nutrió de un excelente y variado reparto

En 1974, la cadena pública británica no tiró millones por la ventana para dar cuerpo a tan especial producto a seiscientas veinticinco líneas; aunque tampoco le hizo falta. Esto demuestra que, en muchas ocasiones, no es necesario nadar presupuestariamente por cantidades estratosféricas para diseñar obras tocadas con la varita de la maestría. Sobre todo, si en la receta se concitan la fantasía, la imaginación, la creatividad y la excelencia a nivel técnico y artístico.

Susan Hampshire consiguió un éxito más que notable con su interpretación de la protagonista

Susan Hampshire consiguió un éxito más que notable con su interpretación de la protagonista

 

Lo mejor que se puede hacer en Nueva York es reírse con Arthur


Russell Brand sustituye a Dudley Moore en "El soltero de oro"

Russell Brand sustituye a Dudley Moore en "El soltero de oro"

En 1981, los espectadores de las salas cinematográficas conocieron a un tipo no muy alto y de larga melena, que se paseaba por la urbe del Empire State en un rolls; mientras bebía como un cosaco y se tronchaba a carcajadas entre sueños por el efecto de sus propios chistes. Este señor era el protagonista de Arthur, el soltero de oro; la película dirigida por el prematuramente fallecido Steve Gordon que se hizo en 1982 con dos Oscar (los correspondientes a la Mejor Canción y al Mejor Actor Secundario).

El filme de Steve Gordon se alzó con dos Oscar en 1982

El filme de Steve Gordon se alzó con dos Oscar en 1982

La historia del millonario borrachín al que su mayordomo daba capones en la bañera, y que se enamoraba de una ladrona con mucho desparpajo, limpia el polvo de sus fotogramas para renacer -en carne de homónimo remake- en este siglo XXI, de la mano del realizador Jason Winer. El responsable de muchos de los capítulos de la neurótica serie Modern Family hace suyo el guion original de Gordon para trasladar a Arthur Bach al paisaje de las clases altas neoyorquinas en la era de las redes sociales. El casi siempre histriónico cómico Russell Brand ha sido el elegido para sustituir al eficaz y simpático Dudley Moore, en la piel aguardentosa del ricachón con ganas de marcha. Tal vez haya sido una simple casualidad, pero ambos intérpretes nacieron en la zona de Essex, en Gran Bretaña; aunque con algunos años de diferencia entre ellos: en el caso de Brand, en 1975; y en el del ya desaparecido Moore (su muerte ocurrió en 2002), en 1935. Por lo demás, cualquier parecido físico o técnico es meramente casual e imposible de precisar.

John Gielgud fue un acierto en la cinta ochentera, como el especial Hobson

John Gielgud fue un acierto en la cinta ochentera, como el especial Hobson

El esbelto humorista de treinta y seis años, que se hizo famoso en el grupito de los pupilos de Judd Apatow con su esperpéntica caracterización de un cantante de rock adicto al sexo y otras drogas, en Paso de ti (Nicholas Stoller, 2008), anda ahora intentando hallar su vena más clásica; tras su participación como Trínculo en la adaptación de La Tempestad, de William Shakespeare, que ha gradado la excéntrica Julie Taymor. Y, precisamente en ese trabajo de intensidad mágica, el isleño de los peinados cardados ha podido coincidir con otra de las estrellas que habitan la nueva adaptación de Arthur, el soltero de oro. Se trata de la completa Helen Mirren; quien no contenta con transformar a Próspero en mujer; ahora hace lo mismo con el mayordormo de Bach, el flemático Hobson. Originalmente, este papel fue bordado con ribetes de oro por el irrepetible Sir John Gielgud. Para el álbum en celuloide de todos los amantes de las escenificaciones en la pantalla grande quedarán siempre en lugar especial los tics de este miembro del servicio, que tan pronto calificaba a su jefe de inútil sin remedio como mandaba a freír espárragos a los que se metían con su muchacho. Gielgud consiguió un premio de la Academia de Hollywood por su interpretación; aunque, si fuera por calidad, el delgado protagonista de Prospero’s Books (antecedió a Mirren también en las carnes del hechicero milansta) habría aglomerado estatuillas sobre la chimenea del salón.

En la historia original, el mayordomo era el padre simbólico de su jefe

En la historia original, el mayordomo era el padre simbólico de su jefe

Pero si Moore y Gielgud son dos pesos demasiado graníticos de cara sus respectivas sustituciones para el remake, tampoco se queda atrás la participación de Liza Minnelli, como la habladora Linda Marolla. La cantante y actriz mostró sus dotes para la comedia con un papel confeccionado a medida, y que le valió muy buenas críticas por parte del público. Por lo demás, tampoco serán fáciles de olvidar el grandullón Stephen Elliott (como el violento Burt Johnson), ni la veterana Geraldine Fitzgerald (Martha Bach).

Un reparto irrepetible hizo de "Arthur" uno de los largometrajes de la temporada

Un reparto irrepetible hizo de "Arthur" uno de los largometrajes de la temporada

El éxito de la cinta de Gordon fue tan impactante, que el largometraje gozó de una secuela titulada Arthur 2: On The Rocks (Bud Yorkin, 1988); historia en la que Bach –ya casado con Linda- perdía toda su fortuna y debía trabajar. En este argumento, Hobson/ Gielgud hacía acto de presencia como espíritu burlón y compasivo.

La ironía de ver a Gielgud como vaquero bien valía el precio de una entrada

La ironía de ver a Gielgud como vaquero bien valía el precio de una entrada

Como se ve, Winer –pese a centrarse en el mismo guion- no lo tendrá nada fácil para evitar las comparaciones; y eso que, aparte de Brand y Mirren, cuenta con el apoyo humorístico de la espectacular Jennifer Garner (Susan Johnson) y de la cada vez más solicitada Greta Gerwin (la intérprete encargada de suplir a Minnelli asaltará este mes las carteleras con Sin compromiso, película de Ivan Reitman que cuenta con Natalie Portman y Ashton Kutcher).

Helen Mirren transforma a Hobson en mujer, en la apuesta de Russell Brand

Helen Mirren transforma a Hobson en mujer, en la apuesta de Russell Brand

Hasta aquí, solamente ha habido referencias al cuadro actoral; aunque la nostalgia vendrá igualmente propiciada por el aspecto melodioso. Ya que, a fin de cuentas, ¿quién es capaz de no rememorar antiguas gestas con el Best That You Can Do, del texano Christopher Cross?

Más información y tráiler en: http://www.imdb.com

Alain Resnais, noventa velas y una película


Los que han podido ver "Hiroshima Mon Amour" difícilmente la consiguen olvidar

Los que han podido ver "Hiroshima Mon Amour" difícilmente la consiguen olvidar

Los maestros vivos de la Nouvelle Vague continúan en envidiable forma. Si dentro de poco, Jean-Luc Godard va a estrenar su obra Film Socialisme, el -igualmente francés- responsable de Hirsoshima Mon Amour también está en plena faena, con su claqueta y su silla de rodaje inminente. Y eso a pesar de contar con ochenta y ocho primaveras. Alain Resnais (Vannes, Morbihan, Bretaña, Francia, 1922) traspira sabiduría audiovisual por todos los poros de su ser. Más de cuatro décadas entonando lo de “acción” y “corten” dan tablas más que suficientes; a la par de otorgar un caché al alcance solamente de algunos privilegiados, como él. Prolífico desde sus comienzos, y siempre incisivo en su necesidad de experimentación, este ilustre compatriota de Albert Camus tiene estos meses -en la mente y en el papel- un proyecto en formato de celuloide, que supuestamente estrenará en 2012. El título del mismo es, de momento y hasta nueva orden, Vous n’avez encore rien vu (Todavía no habéis visto nada); y reproduce la adaptación del texto Eurídice, obra del famoso dramaturgo Jean Anouilh.

John Gielgud se llevó el premio al Mejor Actor en el Festival de Valladolid por "Providence"

John Gielgud se llevó el premio al Mejor Actor en el Festival de Valladolid por "Providence"

La relación amorosa entre Orfeo y su musa adquiere en las palabras del colega profesional de Racine tintes de tragedia contemporánea. La trama se desarrolla entre una estación de tren, perdida en los intestinos del país de la bandera tricolor, y un hotelito marsellés; y está protagonizada por un joven músico y una señorita a la que conoce difuminada por los humos ferroviarios. Un colaborador habitual de Resnais, Laurent Herbiet, se está encargando de la adaptación al lenguaje cinematográfico de la mencionada pieza teatral; dotando a las escenas de la necesaria fuerza para que los espectadores queden satisfechos ante la pantalla de proyección. En cuanto al posible reparto, los nombres que empiezan a sonar son los de Mathieu Amalric, Lambert Wilson, Anne Consigny y Sabine Azéma.

Al director francés no le tembló el pulso al dar un giro a su carrera con el musical "On connaît la chanson"

Al director francés no le tembló el pulso al dar un giro a su carrera con el musical "On connaît la chanson"

Han pasado muchos años desde que Alain Resnais deslumbrara a la crítica internacional con su romántico y espectacular largometraje Hiroshima Mon Amour (1959). Sin embargo, el poder hipnótico de ese filme en blanco y negro, con la unión casi mortuoria de Emmanuelle Riva y Eiji Okada, sigue estando muy vivo en la memoria retiniana de los múltiples admiradores del buen cine. Algo parecido se puede decir sobre otras producciones del creador, como la contundente El año pasado en Marienbad (1961) y la casi perfecta metáfora sobre la soledad y la vejez reflejada en Providence (1977). Y, aunque el venerable director haya podido perder algo de vitriolo malévolo y esclarecedor en el objetivo de su lente, la agradable sorpresa que supone cada una de sus propuestas cinematográficas no suele dejar indiferente a casi nadie. Para muestra, un botón: con setenta y cinco años a cuestas, se atrevió a desafiar las leyes de la lógica curricular inventándose un musical de factura impecable, titulado On Connaît La Chanson (1997).

Pocas metáforas en formato de celuloide tienen la fuerza de "Providence"

Pocas metáforas en formato de celuloide tienen la fuerza de "Providence"

En caso de finalizarse el rodaje de Vous n’avez encore rien vu, Resnais sumará su talento al de otro genio -en este caso de las letras y la escena sobre tablas- como fue Jean Anouilh (Francia, 1910- 1987). Premio Nacional de la Academia Francesa en la categoría de teatro en 1980, este escritor natural de Burdeos se caracterizó por la calidad de sus textos, representados a lo ancho y largo del país de Honoré de Balzac. Entre sus narraciones dialogadas más populares se encuentran una versión increíble de Antígona de Sófocles, El viajero sin equipaje, La invitación al castillo o Querido Antoine. Aunque, los más cinéfilos asociarán su nombre con el del responsable del libreto original de Becket: la cinta protagonizada por Richard Burton y Peter O’Toole, que filmó en 1964 el competente Peter Glenville.

Resnais sorprendió en sus primera época como realizador con "El año pasado en Marienbad"

Resnais sorprendió en sus primera época como realizador con "El año pasado en Marienbad"

…Y Próspero se hizo Helen Mirren


Julie Taymor versiona "La tempestad", con Helen Mirren como Próspera

Julie Taymor versiona "La tempestad", con Helen Mirren como Próspera

Cuando William Shakespeare estrenó en sociedad La tempestad, las mujeres estaban excluidas de representar personajes sobre las tablas de teatros como The Globe. Algún efebo con rostro más o menos femenino se disfrazó con aparente soltura y eficacia para dotar de vida a Miranda, como ya lo habían llevado a cabo anteriormente en Romeo y Julieta, Hamlet o Macbeth. Los tiempos, como diría don Hilarión, han cambiado una barbaridad; y los papeles concebidos en su origen para ser escenificados únicamente por actores masculinos han modificado, en muchas ocasiones, su apariencia primigenia: les han crecido pechos, se les ha suavizado la piel y se les ha escondido la nuez. Una transformación tan radical es lo que ha experimentado el mago protagonista de La tempestad: el tiránico Próspero.

La directora ya había llevado a la pantalla, con resultados discutibles, "Tito Andrónico"

La directora ya había llevado a la pantalla, con resultados discutibles, "Tito Andrónico"

La directora Julie Taymor adapta al séptimo arte la obra original del autor de El sueño de una noche de verano, convirtiendo al ilustrado hechicero del manto sobrenatural en una señora de buen ver, como lo es la veterana Helen Mirren. La estrella británica de The Queen acepta el reto y, con su caracterización de “Próspera”, pretende hacer sombra en el ideario colectivo a shakespereanos de la talla de Sir John Gielgud, Sir Ralph Richardson, Marice Evans o Sir Michael Hordern.

"Los libros de Próspero", de Peter Greenaway, es una de las mejores traducciones en imágenes de "La Tempestad"

"Los libros de Próspero", de Peter Greenaway, es una de las mejores traducciones en imágenes de "La Tempestad"

Sin embargo, Taymor no ha sido ingenua al escoger el libreto para realizar su polémica apuesta contra el clasicismo más tradicionalista. Para empezar, La tempestad es un texto extraño de por sí, con el que el bardo inglés se adelantó a su tiempo a través de una especie de invitación, en clave onírica y surrealista, para perfilar géneros como el de la ciencia ficción o la épica del absurdo. El poder magnético de esta creación teatral, la fuerza de sus discursos, la explícita coreografía dramática -sin música de por medio- y el erotismo velado -sin por ello menospreciar el mínimo decoro- son unos ejes conceptuales que ningún realizador despreciaría. La historia del antiguo duque de Milán expulsado a una isla en la que se erige como emperador autoproclamado, dando vida a espíritus ancestrales como Calibán y Ariel, seduce por su capacidad para provocar visiones que van más allá de la mera concatenación de hechos, mucho más lejos de lo que acostumbraba a alumbrar la tragicomedia del siglo XVII.

Maurice Evans, el doctor Zaius en "El planeta de los simios", también hizo del mago

Maurice Evans, el doctor Zaius en "El planeta de los simios", también hizo del mago

Tal material es el causante de que la cineasta de Titus (la algo fallida versión del original de Shakespeare Tito Andrónico) y de la oscarizada Frida se haya colgado la cámara; y, con tal proyecto de semejante enjundia profesional, no tuviera el más mínimo problema para subir al carro del revisionismo literario a Helen Mirren (como Próspero con aspecto de gachí), Djimon Hounsou (Calibán), Chris Cooper (Antonio), Ben Whishaw (Ariel) y Felicity Jones (Miranda), entre otros.

Michael Hordern, como el tirano mago en 1980

Michael Hordern, como el tirano mago en 1980

Antes que Mirren, como ya se ha mencionado, ha habido multitud de adaptaciones cinematográficas de La tempestad. La primera de ellas fue en 1908, mediante un corto, dirigido por Percy Stow, que sorprendió a los espectadores de la época. Pero los homónimos trabajos más llamativos basados en el libreto del creador de la era isabelina han sido los grabados en 1960 (con Maurice “doctor Zaius de El planeta de los simios” Evans en la piel de Próspero, Richard Burton como Calibán y Lee Remick transformada en Miranda),  1979 (con el peculiar Derek Jarman como maestro de ceremonias) y el de 1980 (Michael Hordern estaba realmente brillante como el exduque de Milán). Junto a los resaltados, Peter Greenaway también aportó su barroco sentido fílmico en una magnífica reproducción de la obra, embutida en Prospero’s Books (John Gielgud fue el rostro de Próspero en este fresco en formato de celuloide, que captó gran parte de las obsesiones narrativas de William Shakespeare).

Derek Jarman se dejó seducir por el texto de Shakespeare en 1979

Derek Jarman se dejó seducir por el texto de Shakespeare en 1979

Perdido entre lienzos


El cocinero, el ladrón, su mjer y su amante; una de sus obras más conocidas

El cocinero, el ladrón, su mujer y su amante; una de sus obras más conocidas

Hace años, el ex pintor galés Peter Greenaway (1942) se convirtió en el azote creativo de la industria audiovisual. Sus teorías no dejaban indiferente a nadie y gozaban de un cierto crédito entre los seguidores del llamado cine de autor, que veían en él una especie de vidente sobre el incierto futuro del séptimo arte. Pero el tiempo parece haber domesticado a esta fiera inquieta, que clamaba en el desierto cuando demandaba un lenguaje fílmico propio, alejado del habitual peso de la narrativa hablada en los guiones.

John Gielgud, en "Los libros de Próspero"

John Gielgud, en "Los libros de Próspero"

Atrás quedan los mayores logros en formato del celuloide de Greenaway, que comenzaron con la exquisitamente matemática y analítica El contrato del dibujante (1982); y continuaron con El vientre de un arquitecto (1987), Drowing by Numbers (1988), El cocinero, el ladrón, su mujer y su amante (1989), The Baby of Mâcon (1993) o The Pillow Book (1996). Sin olvidar, la que es sin duda su apuesta más arriesgada hasta el momento; a la vez de su película más personal y destacable: Los libros de Próspero (1991). Los fotogramas que desgranaban estas producciones no tenían desperdicio. Análisis de tipo aritmético, cromático, de desdoblamiento continuo de realidades en la misma pantalla o de falso puritanismo por sus abundantes desnudos (el artista británico fue el primero en conseguir mostrar el cuerpo en cueros del genial y entonces octogenario Sir John Gielgud; aparte de grabar también contundentes integrales de Helen Mirren, Brian Denehy, Don Henderson, Ewan McGregor, John Standing, Ralph Fiennes y del casi nonagenario en esa época Bert Svenhuijsen, entre otros), cualquier clase de interpretación -física o espiritual- era posible para comprender una obra que gozaba de una incuestionable belleza visual y auditiva, este último aspecto merced -en gran medida- al trabajo de Michael Nyman.

Gielgud protagonizó su primer desnudo frontal con Greenaway

Pero los años no le han sentado bien a las musas del director galés, y su capacidad para sorprender se empezó a ver apagada desde que sus teorías fueron superadas. Su empeño en rodar en alta definición ya no es futuro, sino presente; y sus personajes alardeando de genitalidad no espantan ni levantan suspicacias en un mundo en el que están Spencer Tunick y el abuelito del porno, Shigeo Tokuda. Todo ha cambiado, y Greenaway ha regresado a su primera inspiración: la pintura. Así, tras la deslavazada y bastante decepcionante La ronda de noche (2007), el cineasta filma en estos momentos Goltzius And The Pelican Company, sobre las peripecias del creador holandés Hendrik Goltzius, quien en el siglo XVI se dejó la piel para publicar un libro ilustrado del Antiguo Testamento. Quizás, esta película ni se pase por los circuitos internacionales  -como ya ocurrió con las últimas entregas de Las maletas de Tulse Luper y Peopling The Palaces At Venaria Reale-, pero está bien resaltar las últimas aventuras de un hombre que se atrevió a reivindicar una revolución -aunque sofocada por los acontecimientos- en esto del cine.

"Ronda nocturna", la última película estrenada de Greenaway

"Ronda nocturna", la última película estrenada de Greenaway

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