Las vías de los trenes tienen mucho de metáfora humana. A través de ellas es posible escapar de la asfixia emocional, abandonarse a aventuras inciertas en destinos desconocidos, cambiar la faz de la arenisca y las montañas e incluso descubrir lo que hay de cierto en la búsqueda de la inmortalidad. Los raíles se convierten muchas veces, siempre frente a las retinas impacientes y hambrientas, en venas articuladas de miles de cuerpos, que surcan constantemente la orografía de los ciudadanos de cualquier latitud y continente. Así lo sienten Blanco y Negro, los hombres que protagonizan el último relato publicado en España del autor de la apocalíptica La carretera y la estresante No es país para viejos.
Pero no sería muy legal pensar que el septuagenario narrador, nacido en la localidad estadounidense de Rhode Island, se ha sentado recientemente en su butaca hogareña para pergeñar una trama de cuño inédito; ya que El Sunset Limited (que es el título con el que el texto aparece en el idioma de Cervantes, merced a la editorial Mondadori) es en realidad una obra de teatro que vio la luz en 2006, y que paseó su filosofía del desencanto por la cartelera de la tierra de las barras y estrellas con notable éxito de público.
A modo de pelea dialéctica, dos son los personajes que diseñan el argumento de esta novela dramática, como la definieron en su día los críticos. Ambos están encerrados en el apartamento del hombre de raza afroamericana, momentos después de que este salvara del suicidio -a golpe de convoy ferroviario- a un individuo caucásico. El dueto no tiene la más mínima coincidencia, ni de pensamiento ni de existencia; pero en esas horas que pasan juntos salen a relucir muchas de las cuestiones diferenciadoras que preocupan al común de los seres vivos.
Ateísmo contra fe evangelizadora, teorías abanderadas de la nada en pos de salir indemnes al golpear su ambiguo planteamiento en el pétreo torso de la creencia ciega en la esperanza, fórmulas de manual para salvaguardar la ciencia puestas a pinchar el salvavidas de la justicia social y sobrenatural… Las coordenadas activas en las que centra sus diálogos la obra de Cormac McCarthy son como alambres de espino que abren heridas en la epidermis de los lectores, como agujas infectadas con el virus de la reflexión.
Cáustico al estilo de su colega Philip Roth (aunque en el caso del responsable de Todos los caballos bellos se puede observar un mínimo de intención salvadora para con sus congéneres, como si existiera un hálito de hope en la huida de un planeta imperfecto y abocado a la destrucción), el literato ganador del Pulitzer gasta una prosa distanciada de los paños calientes, en la que la alternativa de la indiferencia queda coartada por un muro ensordecedor de palabras desde el comienzo del primer capítulo, y cuyo ladrillo inaugural lo pone el esbozo de la línea que prologa.
La fuerza de esas frases dirigidas, cual estiletes, hacia los comportamientos antagónicos del par de tipos que pueblan El Sunset Limited llamó también la atención del actor Tommy Lee Jones (al igual que ahora ha hecho con la firma española que presenta el volumen), quien adaptó la pieza en 2011 en un homónimo telefilme de la cadena HBO; trabajo en el que los papeles estuvieron encarnados por el propio Jones y Samuel L. Jackson. Esta creación materializó un acercamiento más de McCarthy al universo de las imágenes en movimiento, corriente artística a la que debe gran parte de su popularidad.
Precisamente, una de las características de la producción impresa del estadounidense se centra en la naturaleza visual, y altamente cinematográfica, que trasciende de cada una de sus descripciones; lo que ha generado que no pocos realizadores hayan demandado sus libros para versionarlos en la pantalla. Tal fue el caso de Billy Bob Thornton, con Todos los caballos bellos (2000), los hermanos Coen, con No es país para viejos (2007), y John Hilcoat, con La carretera (2009).
En espera de la publicación de material realmente a estrenar, surgido de la prolija mente de este vástago del abogado Charles Joseph McCarthy, el deseo atenúa un poco su mordiente casi de anhelo vampírico con El Sunset Limited; necesidad intelectual colmillesca que sucumbe ante la ansiedad por descubrir los cosmos angustiosos, con los que el literato plantará cara a los presentes desmoralizadores y a los futuros caóticos. No obstante, en el apartado de las reediciones está pendiente la de Hijo de Dios, relato que actualizará en breve tiempo el estreno de la película que rueda el prolífico James Franco.
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