Después de más de un centenar de versiones, de distintas nacionalidades e idiomas, y miles de kilómetros de bobinas cargadas con fotogramas; Grandes esperanzas, la novela que editó originalmente el genial autor de Oliver Twist entre 1860 y 1861, continúa seduciendo a los cineastas. Tal es el efecto cautivador de su trama, centrada en una historia que habla sobre la superación personal más allá de la identificación social y sobre la fidelidad a los ideales propios y a la conciencia colectiva, que el siglo XXI no ha permanecido indemne al edulcorante síntoma de hipnosis voluntaria. Por lo menos es lo que se desprende a tenor del actual rodaje en el que anda metido el director de Cuatro bodas y un funeral; un proyecto con formato de celuloide que adapta una vez más el mencionado texto del narrador de Tiempos difíciles.

Ralph Fiennes interpreta al reo Magwitch en el largo del filmador de "El amor en los tiempos del cólera"
Bautizada como el precedente literario que recrea, la película de Michael Cormac Newell (St. Albans, Hertfordshire, Inglaterra, 1942) sigue –al igual que los anteriores títulos surgidos de las mismas palabras de Charles Dickens- las andanzas de un huérfano llamado Pip, cuyo destino de herrero queda truncado ante el encuentro inesperado con un preso huido. La ayuda que el muchacho propicia al reo provoca que el hombre, en concepto de gratitud, provea al joven de una cuantiosa herencia para acceder a una educación con el fin de convertirlo en un auténtico caballero; un tipo capaz de labrarse una fortuna y mejorar su posición en la clasista Inglaterra de la primera mitad del siglo XIX. Pero mientras alcanza la meta propuesta, el chaval tiene ocasión de enamorarse de una chica un tanto extraña y a la que se le niegan los afectos sentimentales –Estella-, apiadarse de una solterona anciana y enloquecida que aún guarda la tarta de un enlace pretérito que no llegó a materializarse –la Srta. Havisham- y luchar con todas sus fuerzas por sobrevivir en un universo que no permitía mejorar de condición a los no nacidos en una cuna nobiliaria.
El novelista David Nicholls (de moda en estos momentos por la escenificación en la pantalla grande de su relato One Day) es quien firma el guion de la cinta de Newell: un libreto que pretende –sin traicionar el volumen dickensiano- dotar de singularidad y vida a las frases que ya inmortalizaron en una sala de cine maestros de la talla de David Lean. Precisamente, la obra del responsable de Doctor Zhivago es la más recordada en el panorama de adaptaciones vertebradas a través de Great Expectations. El filme fue nominado en español con el expresivo binomio lingüístico de Cadenas rotas, cuyo estreno llenó las salas del planeta allá por 1946. Pocos son los que han podido olvidar una vez vistas las carismáticas interpretaciones de John Mills, Alec Guinness, Martita Hunt y Jean Simmons; marcando con un lastre añadido los posteriores acercamientos a la espléndida redacción elaborada por la pluma de Charles Dickens.

"Cadenas Rotas", la versión de David Lean de 1946, es la más conseguida de las aproximaciones al texto
Tal fue el temor de los creadores por fracasar frente a las virtudes del largometraje de David Lean que, hasta el desembarco de la cinta de Alfonso Cuarón (Grandes Esperanzas) en 1988, los productores no se atrevieron a financiar un proyecto basado en el best seller del literato natural de Portsmouth. Aunque, en el caso del realizador mexicano es más conveniente hablar de inspiración que de adaptación tal cual; ya que el desarrollo del argumento en la centuria del 1900, en sustitución de la del 1800, mediatizó en demasía el trabajo de los guionistas.
Mucho más deudora del clásico de las letras anglosajonas se mostró la televisión británica, que jalonó las décadas con diversos acercamientos de rigor hacia el relato de Charles Dickens. De entre ese ramillete de miniseries de calidad milimétrica, las homónimas con el libro grabadas en 1974 (con Joseph Hardy como director y Michael York, Sarah Miles y James Mason en los papeles principales) y en 1999 (con Ioan Gruffud, Justine Waddell y Charlotte Rampling como protagonistas a las órdenes del sobresaliente Julian Jarrold) son las más notables de cuantas se han filmado a seiscientas veinticinco líneas.
La extensa carrera que acredita Mike Newell detrás de las cámaras invita a pensar que su acercamiento a Grandes esperanzas mostrará las debidas trazas de reconocimiento a las páginas ideadas por el narrador de David Copperfield. Además, el hecho de haber contado con la colaboración de Nicholls como dialoguista –responsable entre otras de la última adaptación de Tess Of The D’Urbervilles, según la obra de Thomas Hardy- es una garantía al respecto.
En cuanto al reparto, el cineasta de Harry Potter y el cáliz de fuego y El amor en los tiempos del cólera ha optado por mezclar estrellas consagradas de la escena con actores que comienzan a forjar su currículum en la industria audiovisual. En el primer grupo se encuadran Ralph Fiennes (Magwitch), Helena Bonham Carter (Miss Havisham), Jason Flemyng (Joe Gargery), Robbie Coltraine (Mr. Jaggers) y Sally Hawkins (Mrs. Joe). Mientras que el apartado de las promesas, resalta el protagonismo de Holliday Grainger (la rubia Lucrecia de la serie Los Borgia se acicala los tirabuzones de la bella e inaccesible Estella) y de Jeremy Irvine (el intérprete de la esperada War Horse, de Steven Spielberg, se calza el personaje de Pip).













