
La otrora estrella de naturaleza “teen” (derecha) protagoniza un nuevo acercamiento a la vida del autor de “Kaddish”
El mago adolescente más famoso del séptimo arte continúa en su empeño de apuntalar su carrera, sin que por ello se le asocie constantemente con el hechicero creado por J. K. Rowlling. La tétrica y fantasmal historia titulada La mujer de negro fue su primer desquite profesional, después de un gesto de rebeldía fallido en la meliflua cinta December Boys. Y en este 2012, la existencia complicada y liberal del rapsoda y autor del inconmensurable poema Aullido es el vehículo utilizado por el intérprete inglés para demostrar sus virtudes, aún no exploradas en su totalidad, delante de las cámaras.
Kill Your Darlings (no confundir con un largo de igual nominación, dirigido en 2006 por el nórdico Björne Larson) es el proyecto realizado por el debutante John Krokidas (Springfield, Massachusetts, 1973) en el que Daniel Radcliffe se enfunda la personalidad siempre al límite de uno de los líderes destacados de la prolífica generación beat, un genio rendido al espíritu crítico y perseguido por el conservadurismo reinante, debido a su declarada homosexualidad.
De esta manera, se puede decir que Allen Ginsberg es el eje central en torno al que rotan las tramas del guion escrito por el propio Krokidas y Austin Bunn: libreto de ansiedad intelectual y deseos por alcanzar el paraíso creativo, protagonizado por un grupo de literatos llamados a convertirse en los adalides de una juventud perdida, anclada en el uso consciente de drogas y proclive a las sustancias estupefacientes, siempre en un afán de romanticismo decimonónico (con Rimbaud y Baudelaire como referentes concretos) por acercarse a la perfección, sin manipulaciones subliminales tentadas por el acerbo cultural y sociológico.
El equipo compuesto por Ginsberg, Kerouac, Burroughs, Carr, Kammerer o Holmes firmó parte de las páginas más importantes de las letras universales; y es la formación humana en la que se refugia el cineasta de 39 tacos, para narrar su filme. A modo de thriller sobre un crimen latente, el joven filmador introduce el bisturí en el interior de unos seres tocados por la autodestrucción, al tiempo que juguetean con el anarquismo militante y las posiciones de comunismo extremo, que tanto odiaban los estadounidenses en las décadas de los cincuenta, sesenta y setenta.
La fuerza escénica que pretende generar Kill Your Darlings, debido sobre todo a los tipos que se dan cita en la pantalla, ha llamado poderosamente la atención de Radcliffe, quien se asoma al abismo de un papel tan pletórico como mediático, tan distinto como políticamente incorrecto. En la etapa existencial en la que el británico lucirá su capacidad camaleónica (aún está por comprobar la adaptación del veinteañero al acento de Nueva Jersey), Ginsberg ya estaba dando sus primeros pasos en pos de la libertad sexual, y la eliminación de los corsés patrocinados por las clases medias-altas de cuna estadounidense. Nacido en 1926, el excelso poeta del lenguaje llano, sumamente censurado por los amantes de los eufemismos, era en el lapso de los cuarenta y cincuenta un muchacho con aspecto de buen chico, que sentía admiración mortal hacia las palabras de William Blake y Walt Whitman. Las primaveras que recoge la movie eran temporadas de descubrimiento diario, y Allen se consideraba un ávido explorador de nuevas sensaciones.
Gay sin ningún tipo de problema en confesar sus apetencias en la privacidad de una alcoba, el vástago de Louis y Naomi (la influencia de su madre fue determinante, una señora que acabó internada en un manicomio y que mostró a su pequeño las bondades del marxismo) dio rienda suelta a sus apetencias desde muy pronto, con relaciones intensas mantenidas con colegas como Neal Cassady, William S. Burroughs, Lucien Carr o Peter Orlovsky (pareja estable desde que se conocieron). Unos vértices sentimentales que el alter ego de Harry Potter ha tenido que desarrollar con la verosimilitud buscada por el director.

Elizabeth Olsen se convierte en la obra de Krokidas en el ater ego de Edie Parker (la primera esposa de Jack Kerouac)
Pero la energía del argumento del responsable del corto Anatomy Of A Socially Awkward no solamente ha seducido a Radcliffe, sino que también se ha granjeado colaboraciones estelares, como las efectuadas por Elizabeth Olsen (en la piel de Edie Parker, la primera esposa de Jack Kerouac), Michael C. Hall (David Kammerer), Ben Foster (William S. Burroughs), Jennifer Jason Leigh (Naomi Ginsberg), Kyra Sedwick (Marian Carr), David Cross (Louis Ginsberg) y Dane DeHaan (Lucien Carr).
“I saw the best minds of my generation destroyed by madness..” (“Vi las mejores mentes de mi generación destruidas por la locura…”) redactó Ginsberg en Aullido, una confesión realmente impresionante producida por una de las plumas más certeras y esclarecedoras de la segunda mitad del pasado siglo XX, en USA. Sentencias de decepción y cansancio, en las que se atisba un hastío sincero hacia un mundo que canibaliza el espíritu. Ante semejante mordaza persecutiva únicamente cabe aullar, como posiblemente recordará Krokidas desde las salas de proyección, aunque amparado en el timbre madurado de Mr. Daniel Radcliffe.









